El ministro de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, confirmó que continuarán con el sistema que inauguró Cristina Kirchner en 2011. Quiénes ganan y quiénes pierden con la iniciativa.

El programa feriados largos para todos seguirá. Así lo confirmó el ministro de Turismo, Gustavo Santos.
"Debemos continuar con los feriados programados porque tienen que ver con una modalidad de consumo de los turistas que salimos por pocos días, muchas veces al año. Habrá que evaluar algunos que se superponen, y son exageraciones que pueden generen un parate en la Argentina. Desde ya no puede haber ninguna actividad que esté por encima del interés general del país", dijo el funcionario a La Nación.
La duda sobre la continuidad de la iniciativa surgió a partir de las críticas declaraciones que hizo Mauricio Macri durante la campaña presidencial. En mayo de 2014 calificó como "disparate eso de querer batir records de feriados" porque el sistema "no favorece a nadie"; hace un mes, no sólo dijo que lo de sumar días no laborables "no fue buena para el país", sino que no descartó introducir cambios si llegaba a la Casa Rosada.
Tal vez las explicaciones de Santos lo hayan convencido. El hombre, cordobés de nacimiento y de origen radical, repite orgulloso en cuanta oportunidad tiene que por la composición, su ministerio será el más federal, ya que están representadas todas las regiones turísticas del país.
Y ese no es un factor menor. Si hubiera que hacer una lista de "ganadores y perdedores" del sistema que nació con el Decreto 1584, en 2010, la primera gran división -aunque algo inexacta- pondría al turismo y sus componentes (agencias de viaje, alojamientos, restaurantes y cafés, estaciones de servicio, empresas de transporte, etc) en el primer grupo, y al sector industrial, en el segundo.
En rigor, una segunda aproximación más detallada muestra otra lectura: el gran beneficiado con la política de los fines de semana puente fueron el interior y las economías regionales.