"Quién dijo que todo está perdido..." Navidad fuera de casa siempre es algo que aporta un poco de pena al corazón. Pero si esa distancia del hogar se debe a la dura realidad de las inundaciones y de estar evacuado en un centro municipal, en aulas de una escuela o en barracas del Ejército argentino, la cosa se pone realmente más triste. Hay preocupación por lo que queda atrás, todos están pendientes de cómo quedará la casa y de si no habrá actos de saqueo, comunes en estas situaciones.
El agua, dentro de la represa de Salto Grande, ya no aguanta más. Ha llegado a una medida histórica: 37,70 metros. Ya revientan las compuertas, cargadas con el pico de la creciente de Misiones y Corrientes que bajó y llegó a Entre Ríos. La masa gigantesca abre compuertas y libera cantidades inimaginables de agua, que presiona sobre la represa hidroeléctrica de Salto Grande. En el puerto local, se espera que la altura alcance una marca más que histórica también: 16,50 metros (la cota de evacuación e la ciudad es 12,50).
Sin embargo, la solidaridad de los argentinos aparece firme a esta hora. Muchos voluntarios trabajan y han trabajado sin importar horario, lluvias encima o Nochebuena. Brazos anónimos ayudan en todo momento a sacar muebles, trasladar familias, niños, ancianos, mercaderías, insumos comestibles, frazadas, pañales, ropas, hasta los centros de evacuación. Otros colaboran con la atención sanitaria o entreteniendo para los más chicos.
Leé también: Inundaciones: en Corrientes ya son 2.000 los evacuados
No importa, a la hora de ayudar, el nombre ni la edad o los cargos. Ejemplo de ello está dando Gustavo Bou, futbolista concordiense que integra el plantel de primera división de Racing. "Muchos estaban sorprendidos de verme, porque el martes estaba recibiendo el premio de la Libertadores, pero les dije que era uno más de ellos", dijo a los medios locales.
Metido en el agua como cualquier otro voluntario, Bou ayuda a los afectados por la creciente. Además, el agua se encontraba ayer jueves a pocos metros de la casa de su padre, por lo que su familia también es destinataria de su ayuda.
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El agua, dentro de la represa de Salto Grande, ya no aguanta más. Ha llegado a una medida histórica: 37,70 metros. Ya revientan las compuertas, cargadas con el pico de la creciente de Misiones y Corrientes que bajó y llegó a Entre Ríos. La masa gigantesca abre compuertas y libera cantidades inimaginables de agua, que presiona sobre la represa hidroeléctrica de Salto Grande. En el puerto local, se espera que la altura alcance una marca más que histórica también: 16,50 metros (la cota de evacuación e la ciudad es 12,50).
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No importa, a la hora de ayudar, el nombre ni la edad o los cargos. Ejemplo de ello está dando Gustavo Bou, futbolista concordiense que integra el plantel de primera división de Racing. "Muchos estaban sorprendidos de verme, porque el martes estaba recibiendo el premio de la Libertadores, pero les dije que era uno más de ellos", dijo a los medios locales.
Metido en el agua como cualquier otro voluntario, Bou ayuda a los afectados por la creciente. Además, el agua se encontraba ayer jueves a pocos metros de la casa de su padre, por lo que su familia también es destinataria de su ayuda.
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