Quinto lugar.
La guerra de los Ochenta años o guerra de Flandes fue una guerra que enfrentó a las Diecisiete Provincias de los Países Bajos contra su soberano, quien era también rey de España. La rebelión contra el monarca comenzó en 1568 en tiempos de Margarita de Parma, Gobernadora de los Países Bajos y finalizó en 1648 con el reconocimiento de la independencia de las siete Provincias Unidas, hoy conocidas como Países Bajos.
El resultado final de la guerra de los Ochenta años fue la independencia real de los Países Bajos tras la Paz de Westfalia; pero no está tan claro que ésta fuera la causa de la guerra. Ésta fue el resultado final de las discrepancias entre la Monarquía Hispánica y la parte de los súbditos a los que tenían que gobernar en estas provincias. La falta de tacto del Duque de Alba y su falta de seriedad -llegó a matar a los habitantes de una ciudad que se rindió bajo palabra de que se respetaría la vida de sus defensores- condujo a que discrepancias que tenían su origen en el calvinismo y los intereses de la nobleza holandesa derivaran en una guerra. Cuando ésta terminó, se siguió reconociendo la soberanía nominal del Rey de España, pero las provincias serían gobernadas en la práctica por un estatúder (lugarteniente neerlandés).
Las Provincias Unidas emergieron de la guerra como una potencia mundial gracias a su poderosa armada y flota mercante, y experimentaron un importante auge económico y cultural.
Para la Corona española, la independencia de las Provincias Unidas representó una gran pérdida de prestigio. El mantenimiento económico de la guerra durante un periodo tan prolongado contribuyó en gran parte a provocar las sucesivas bancarrotas de la Corona española a lo largo de los siglos XVI y XVII, y al hundimiento de la economía de España.
Cuarto Lugar
Ocupando la cuarta posición (a pesar de ser la que figura en el libro Guinness de los Records) se encuentra la Guerra de los Cien Años, que duró más de un siglo, en concreto 116 años.
Enfrentó a Inglaterra y Francia entre los años 1337 y 1453 y fueron dos sus causas detonantes: La primera, la disputa de la Corona francesa entre Felipe IV de Francia y el soberano inglés Eduardo III. La segunda causa fueron los intereses feudales, en forma de grandes territorios y posesiones, que los reyes ingleses tenían en Francia, a los que no estaban dispuestos a renunciar.
Fueron muchas las grandes batallas que se libraron, unas con victoria inglesa como las de Poitiers, Agincourt o Crécy, en esta última los arqueros ingleses dispararon más de 72.000 flechas y se calcula que más de una de cada tres habría hecho blanco en hombres o caballos franceses, y otras con importantes éxitos para los franceses, como la liberación del sitio de Orleáns, en la que participó Juana de Arco, o la última y decisiva batalla de Castillón en julio de 1453.
Tuvo implicaciones internacionales y finalmente, después de numerosos avatares, se saldó con la retirada inglesa de tierras francesas.
Tercer lugar.
El tercer lugar lo ocuparía la Guerra de Arauco, que enfrentó a españoles y criollos de Chile (perteneciente al Imperio Español) contra los habitantes mapuches del sur del país durante casi 300 años, esto es, desde la Batalla de Quilacura en 1546, con Pedro de Valdivia, hasta la independencia de Chile (1818)
El conflicto tuvo distintos grados de intensidad y supuso un fracaso para España, que finalmente no pudo ocupar el territorio mapuche.
La zona del conflicto estaba comprendida entre el río Mataquito y el seno de Reloncaví, situándose la mayor parte de ella entre Concepción, la zona costera de la actual región del Biobío y la región de la Araucanía.
Según palabras de Felipe II, este conflicto costó la mayor cantidad de vidas españolas en el Nuevo Mundo, por lo que empezó a ser conocido como el Flandes indiano
Segundo lugar.
El segundo puesto de este “ranking” sería para la curiosa y pacífica Guerra de los Trescientos Treinta y Cinco Años (1651-1986), que enfrentó a los Países Bajos y a las Islas Sorlingas (en el sudoeste del Reino Unido). Fueron 335 años sin realizar un solo disparo.
Sus orígenes se encuentran en la segunda guerra civil inglesa, disputada entre los realistas y parlamentarios entre 1642 y 1652. La Marina Realista fue forzada a retirarse a las Islas Sorlingas. En abril de 1651 los Países Bajos (Provincias Unidas de los Países Bajos) declararon la guerra a los realistas, pero como la mayor parte de Inglaterra ya estaba en manos de los parlamentarios, la guerra fue declarada específicamente a las Islas Sorlingas.
Muy poco después de la declaración de guerra, las fuerzas parlamentarias forzaron a la flota realista a rendirse. La flota holandesa, ya bajo ninguna amenaza, se retiró sin disparar un tiro. Debido al desconocimiento de una declaración de guerra de una nación contra una pequeña parte de otra, los holandeses se olvidaron de declarar oficialmente la paz.
Con el paso del tiempo, la declaración de guerra se consideró un mito, hasta que en 1985 el historiador Roy Duncan, Presidente además del Consejo de las Islas Sorlingas, escribió a la Embajada de los Países Bajos en Londres recordando lo sucedido más de 300 años antes. Los miembros de la embajada encontraron que el mito era verdad y la paz fue declarada el 17 de abril de 1986.
Primer lugar
Y en el primer lugar de esta lista se encuentra la guerra de la Reconquista en la Península Ibérica, con casi 800 años, desde la rebelión de D. Pelayo y la Batalla de Covadonga (722) hasta el final del Reino nazarí de Granada en 1492.
Una guerra que no tuvo tregua durante casi ocho siglos, con una frontera incierta, movediza, y con un lento pero persistente avance hacia el sur. Los datos que se conocen sobre esta guerra no son del todo claros.
La guerra de los Ochenta años o guerra de Flandes fue una guerra que enfrentó a las Diecisiete Provincias de los Países Bajos contra su soberano, quien era también rey de España. La rebelión contra el monarca comenzó en 1568 en tiempos de Margarita de Parma, Gobernadora de los Países Bajos y finalizó en 1648 con el reconocimiento de la independencia de las siete Provincias Unidas, hoy conocidas como Países Bajos.
El resultado final de la guerra de los Ochenta años fue la independencia real de los Países Bajos tras la Paz de Westfalia; pero no está tan claro que ésta fuera la causa de la guerra. Ésta fue el resultado final de las discrepancias entre la Monarquía Hispánica y la parte de los súbditos a los que tenían que gobernar en estas provincias. La falta de tacto del Duque de Alba y su falta de seriedad -llegó a matar a los habitantes de una ciudad que se rindió bajo palabra de que se respetaría la vida de sus defensores- condujo a que discrepancias que tenían su origen en el calvinismo y los intereses de la nobleza holandesa derivaran en una guerra. Cuando ésta terminó, se siguió reconociendo la soberanía nominal del Rey de España, pero las provincias serían gobernadas en la práctica por un estatúder (lugarteniente neerlandés).
Las Provincias Unidas emergieron de la guerra como una potencia mundial gracias a su poderosa armada y flota mercante, y experimentaron un importante auge económico y cultural.
Para la Corona española, la independencia de las Provincias Unidas representó una gran pérdida de prestigio. El mantenimiento económico de la guerra durante un periodo tan prolongado contribuyó en gran parte a provocar las sucesivas bancarrotas de la Corona española a lo largo de los siglos XVI y XVII, y al hundimiento de la economía de España.
Cuarto Lugar
Ocupando la cuarta posición (a pesar de ser la que figura en el libro Guinness de los Records) se encuentra la Guerra de los Cien Años, que duró más de un siglo, en concreto 116 años.
Enfrentó a Inglaterra y Francia entre los años 1337 y 1453 y fueron dos sus causas detonantes: La primera, la disputa de la Corona francesa entre Felipe IV de Francia y el soberano inglés Eduardo III. La segunda causa fueron los intereses feudales, en forma de grandes territorios y posesiones, que los reyes ingleses tenían en Francia, a los que no estaban dispuestos a renunciar.
Fueron muchas las grandes batallas que se libraron, unas con victoria inglesa como las de Poitiers, Agincourt o Crécy, en esta última los arqueros ingleses dispararon más de 72.000 flechas y se calcula que más de una de cada tres habría hecho blanco en hombres o caballos franceses, y otras con importantes éxitos para los franceses, como la liberación del sitio de Orleáns, en la que participó Juana de Arco, o la última y decisiva batalla de Castillón en julio de 1453.
Tuvo implicaciones internacionales y finalmente, después de numerosos avatares, se saldó con la retirada inglesa de tierras francesas.
Tercer lugar.
El tercer lugar lo ocuparía la Guerra de Arauco, que enfrentó a españoles y criollos de Chile (perteneciente al Imperio Español) contra los habitantes mapuches del sur del país durante casi 300 años, esto es, desde la Batalla de Quilacura en 1546, con Pedro de Valdivia, hasta la independencia de Chile (1818)
El conflicto tuvo distintos grados de intensidad y supuso un fracaso para España, que finalmente no pudo ocupar el territorio mapuche.
La zona del conflicto estaba comprendida entre el río Mataquito y el seno de Reloncaví, situándose la mayor parte de ella entre Concepción, la zona costera de la actual región del Biobío y la región de la Araucanía.
Según palabras de Felipe II, este conflicto costó la mayor cantidad de vidas españolas en el Nuevo Mundo, por lo que empezó a ser conocido como el Flandes indiano
Segundo lugar.
El segundo puesto de este “ranking” sería para la curiosa y pacífica Guerra de los Trescientos Treinta y Cinco Años (1651-1986), que enfrentó a los Países Bajos y a las Islas Sorlingas (en el sudoeste del Reino Unido). Fueron 335 años sin realizar un solo disparo.
Sus orígenes se encuentran en la segunda guerra civil inglesa, disputada entre los realistas y parlamentarios entre 1642 y 1652. La Marina Realista fue forzada a retirarse a las Islas Sorlingas. En abril de 1651 los Países Bajos (Provincias Unidas de los Países Bajos) declararon la guerra a los realistas, pero como la mayor parte de Inglaterra ya estaba en manos de los parlamentarios, la guerra fue declarada específicamente a las Islas Sorlingas.
Muy poco después de la declaración de guerra, las fuerzas parlamentarias forzaron a la flota realista a rendirse. La flota holandesa, ya bajo ninguna amenaza, se retiró sin disparar un tiro. Debido al desconocimiento de una declaración de guerra de una nación contra una pequeña parte de otra, los holandeses se olvidaron de declarar oficialmente la paz.
Con el paso del tiempo, la declaración de guerra se consideró un mito, hasta que en 1985 el historiador Roy Duncan, Presidente además del Consejo de las Islas Sorlingas, escribió a la Embajada de los Países Bajos en Londres recordando lo sucedido más de 300 años antes. Los miembros de la embajada encontraron que el mito era verdad y la paz fue declarada el 17 de abril de 1986.
Primer lugar
Y en el primer lugar de esta lista se encuentra la guerra de la Reconquista en la Península Ibérica, con casi 800 años, desde la rebelión de D. Pelayo y la Batalla de Covadonga (722) hasta el final del Reino nazarí de Granada en 1492.
Una guerra que no tuvo tregua durante casi ocho siglos, con una frontera incierta, movediza, y con un lento pero persistente avance hacia el sur. Los datos que se conocen sobre esta guerra no son del todo claros.