Por la dolarización electoral, salieron US$ 8000 millones de las reservas
Pese a que la demanda de divisas estuvo "cuotificada" por el Gobierno, se trata del mayor drenaje desde 1983; los contratos de futuros de dólar podrían costar hasta $ 70.000 millones

El Banco Central (BCRA) volvió a ser ayer el principal proveedor de divisas del mercado. Utilizó otros 110 millones de dólares de las reservas para atender la demanda de importadores (algunas forzadas por órdenes judiciales ya que no logran acceder a las divisas aunque tengan la declaración de compra aprobada de otra manera) y ahorristas, con lo que aportó el 40 por ciento de los billetes negociados
De esta manera, liquidó US$ 560 en la semana y lleva vendidos US$ 1750 millones en lo que va del mes. Así, el proceso electoral presidencial, tomando el lapso que va desde las dos semanas previas a las PASO hasta ayer y el propósito de mantener el status quo cambiario (aunque no sea sustentable), insumió US$ 8015 millones de las reservas.
Se trata de una suma equivalente a un tercio de las reservas brutas que declara el ente monetario que conduce Alejandro Vanoli o al total de lo neto propio que tenía (los analistas coinciden en que ahora sólo quedan dólares de los ahorristas y la porción invertida en oro).
El Gobierno ya mostró que eso no le importa. En lo económico su objetivo excluyente desde la experiencia amarga que le dejó la improvisada devaluación de fines de enero de 2014, fue concluir su mandato sin repetirla jamás, aunque eso fuerce al sector productivo que más depende de insumos importados a nuevos achiques.
Y, de ser posible, generar las condiciones para que quien lo suceda se vea forzado a realizar el ajuste cambiario más temprano que tarde.
El plan oficial había sido anticipado a fines de septiembre de 2014 por el diputado del Frente para la Victoria Roberto Feletti cuando se discutía en el Congreso el prepuesto. Allí, cuando la oposición le planteaba dudas sobre la disponibilidad real de divisas, se sinceró: "Tenemos los dólares suficientes para funcionar hasta el 10 de diciembre", lanzó en una frase que cobró sentido con el correr de los meses.

Que el apetito dolarizador de los argentinos se exacerbe en tiempos de recambio político "es un clásico", dice Maximiliano Castillo, economista de la consultora ACM, que no duda en que el costo en materia de reservas que tuvo el actual proceso electoral superó al de las elecciones presidenciales del '89, '95 y 2011. Esta última, precisamente, derivó en el cepo cambiario.
A eso habrá que sumar el quebranto al que se expone el Banco Central si sus apuestas con futuros de dólar le salen mal.
"Es un monto que va de los 40.000 a los 70.000 millones de pesos, según la variación que registre el tipo de cambio, y equivale a los recursos que se necesitarían para afrontar durante todo un año el pago de la Asignación Universal por Hijo y el Plan Progresar", explicó, por su parte, el economista de CeSur, Amílcar Collante, para hacer visible el elevado costo que pueden tener esos caprichos.



Pese a que la demanda de divisas estuvo "cuotificada" por el Gobierno, se trata del mayor drenaje desde 1983; los contratos de futuros de dólar podrían costar hasta $ 70.000 millones

El Banco Central (BCRA) volvió a ser ayer el principal proveedor de divisas del mercado. Utilizó otros 110 millones de dólares de las reservas para atender la demanda de importadores (algunas forzadas por órdenes judiciales ya que no logran acceder a las divisas aunque tengan la declaración de compra aprobada de otra manera) y ahorristas, con lo que aportó el 40 por ciento de los billetes negociados
De esta manera, liquidó US$ 560 en la semana y lleva vendidos US$ 1750 millones en lo que va del mes. Así, el proceso electoral presidencial, tomando el lapso que va desde las dos semanas previas a las PASO hasta ayer y el propósito de mantener el status quo cambiario (aunque no sea sustentable), insumió US$ 8015 millones de las reservas.
Se trata de una suma equivalente a un tercio de las reservas brutas que declara el ente monetario que conduce Alejandro Vanoli o al total de lo neto propio que tenía (los analistas coinciden en que ahora sólo quedan dólares de los ahorristas y la porción invertida en oro).
El Gobierno ya mostró que eso no le importa. En lo económico su objetivo excluyente desde la experiencia amarga que le dejó la improvisada devaluación de fines de enero de 2014, fue concluir su mandato sin repetirla jamás, aunque eso fuerce al sector productivo que más depende de insumos importados a nuevos achiques.
Y, de ser posible, generar las condiciones para que quien lo suceda se vea forzado a realizar el ajuste cambiario más temprano que tarde.
El plan oficial había sido anticipado a fines de septiembre de 2014 por el diputado del Frente para la Victoria Roberto Feletti cuando se discutía en el Congreso el prepuesto. Allí, cuando la oposición le planteaba dudas sobre la disponibilidad real de divisas, se sinceró: "Tenemos los dólares suficientes para funcionar hasta el 10 de diciembre", lanzó en una frase que cobró sentido con el correr de los meses.

Que el apetito dolarizador de los argentinos se exacerbe en tiempos de recambio político "es un clásico", dice Maximiliano Castillo, economista de la consultora ACM, que no duda en que el costo en materia de reservas que tuvo el actual proceso electoral superó al de las elecciones presidenciales del '89, '95 y 2011. Esta última, precisamente, derivó en el cepo cambiario.
A eso habrá que sumar el quebranto al que se expone el Banco Central si sus apuestas con futuros de dólar le salen mal.
"Es un monto que va de los 40.000 a los 70.000 millones de pesos, según la variación que registre el tipo de cambio, y equivale a los recursos que se necesitarían para afrontar durante todo un año el pago de la Asignación Universal por Hijo y el Plan Progresar", explicó, por su parte, el economista de CeSur, Amílcar Collante, para hacer visible el elevado costo que pueden tener esos caprichos.


