La vida de Keanu Reeves podría servir como un guión de una película muy interesante, aunque es muy probable que sea un drama de los pesados y difíciles de entender. Su dinero y éxitos se entremezclan con grandes tragedias, y cuesta creer que todo lo que le ha sucedido no sea demasiado para una sola persona. Sin embargo, el actor sabe recomponerse después de las desgracias. Su carrera sigue progresando, y él mismo sigue siendo un tipo sencillo y agradable. A pesar de disponer de 350 millones de dólares, todavía usa metro y cede el asiento a otras personas.
Keanu, hombre de pocas palabras, generalmente es considerado persona triste e introvertida. Su vida no ha sido fácil. Su padre abandonó la familia cuando el actor sólo tenía 3 años y, poco después, fue encarcelado por tráfico de drogas. Su madre se casó tres veces más, siempre cambiando de casa. De joven, no conocía el significado de la palabra “estabilidad”: aunque nació en el Líbano, tuvo que mudarse a Australia, Estados Unidos y Canadá (de hecho, es ciudadano del último de estos países). Para colmo, siendo descendiente británico (por parte de la madre) y chino-hawaiano (por parte del padre), le era sumamente difícil definir su propia identidad.
Una cara nueva
Su aventura con la actuación empezó cuando tenía 17 años: no le iba bien en la escuela, era disléxico, no paraba de olvidarse de traer los manuales y hacer los deberes. No le ayudaba nada el hecho de no tener pelos en la lengua... Cambiaba de institutos cada unos meses, pero a la cuarta vez tiró la toalla. Fue expulsado y tuvo que empezar a trabajar, primero en una pista de hielo (siempre había soñado con una carrera de jugador de hockey, pero experimentó una grave contusión que aniquiló sus sueños), luego en una pizzería. De vez en cuando aparecía también en unos espectáculos y películas de bajo coste. Al final, hizo las maletas y se fue a EE. UU. Se mudó a la casa de uno de los ex maridos de su madre, un director de Hollywood, Paul Aaron. El hombre le ayudó a emplearse en algunas propagandas y series de televisión.
Gracias a su padrastro, Reeves conoció a muchas personas de la industria, lo que le ha permitido obtener su primer papel importante: apareció como actor de reparto en “Relaciones peligrosas” de Stephen Frears. La peli resultó ser un taquillazo y ganó siete nominaciones al Oscar. A lo largo de los siguientes años el actor pudo sumar a su carrera varios éxitos más. “Las alucinantes aventuras de Bill y Ted”, “Pequeño Buda”, “Punto límite” y “Drácula” (por Francis Ford Coppola) sólo son unos ejemplos. En aquel periodo entabló una amistad con River Phoenix: los dos se trataban como si fueran hermanos.
Éxitos y tragedias
Dos años después del estreno de la controversial “Mi Idaho privado”, Phoenix murió de sobredosis de drogas. Para Reeves fue un golpe muy duro: el caso no paraba de aparecer en los titulares, y los medios todo el tiempo buscaban culpables de la muerte del niño prodigio de Hollywood. Le echaban la culpa, entre otros, a Keanu, quien en las entrevistas hablaba sobre sus experimentos con las drogas.
Lo que le ayudó a recomponerse después de esa tragedia fue el trabajo en “Speed: máxima potencia”. Esa película de acción dirigida por Jan De Bonta al cual hoy es un clásico de su género y ocupa uno de los puestos más importantes entre las mejores películas del año 1994. Después del estreno, el apellido de Keanu se ha convertido en uno de los más populares de Hollywood. A pesar de que le ofrecieron 11 millones de dólares para participar en la secuela, el actor rechazó la oferta explicando su decisión con la necesidad de descansar.
En vez de ello, aceptó participar en “El Abogado del Diablo”. Para que los creadores de la película pudieran permitirse emplear Al Pacino, Reeves aceptó disminuir su propio honorario. Hizo algo parecido durante el rodaje de “Matrix”, cuando repartió cierta parte de sus ganancias entre el equipo de los efectos especiales y caracterizadores. Como dijo en una entrevista del año 2003: ”El dinero es la última cosa en la que pienso. Podría vivir con lo que he ganado durante los siguientes siglos”.
“Matrix” fue otro punto crucial en la carrera profesional de Keanu Reeves. Sin embargo, su alegría no duró mucho: unos meses después del estreno la novia del actor, Jennifer Syme, dio a luz a un niño muerto. La pareja, luchando con depresión, rompió, y al cabo de medio año Syme murió en un accidente de coche. Keanu desapareció de la vida pública y las planeadas secuelas del taquillazo fueron aplazados en el tiempo.
Pronto se enteró también que su adorada hermana Kim padecía leucemia. Sin embargo, en vez de derrumbarse, se convirtió en su mayor apoyo. Cuidaba de ella y fundó (de manera anónima) una organización de ayuda para las personas enfermas de cáncer. Asimismo, decidió volver al plató: actuó en las dos siguientes partes de “Matrix” que, en total, ganaron la astronómica suma de mil millones de dólares. Por fin, se compró su primera casa (por más difícil que sea creerlo, hasta cumplir los 40 Keanu vivía generalmente en hoteles). Hablando de sus papeles, empezó a experimentar.
¿Qué pasa con Keanu?
No obstante, a pesar de haber aparecido en numerosas películas exitosas (“Alguien tiene que ceder”, “Constantine”, “Ultimátum a la Tierra”) e independientes (“La vida privada de Pippa Lee” y “Henry´s Crime”), no cesaban los rumores sobre la depresión del actor. Él, mientras tanto, trabajaba en su debut como director, “El poder del Tai Chi” y se ha involucrado en la producción de un documental “Side by Side”. Por entonces, estaba bien, se dejaba entrevistar con ganas y se encontraba con sus fans. Por ello, las fotos del actor sacadas unos meses más tarde causaron una gran sorpresa: descuidado y con un visible sobrepeso, Reeves volvió a ganar éxito en Internet. No terminaban las preguntas acerca del estado del famoso actor.
Siempre protegiendo su privacidad, aquella vez Keanu tampoco se dejó provocar y no se ha desahogado ante los medios. Aunque su gran retorno a las pantallas con “47 Ronins” no fue un éxito rotundo, la siguiente película en la que apareció, “John Wick”, terminó considerándose uno de los logros más interesantes de Reeves. Gracias a las muy buenas críticas y reseñas, y ganando más de 130 millones de dólares (con un presupuesto que ascendía tan sólo a 20 millones), Keanu cerró las bocas criticonas de una vez por todas.
El arte de seguir adelante
Con sus 51 años de edad, Keanu hoy luce magnífico (¿será que en el plató de “Speed” servían algún tónico especial? Tanto él, como Sandra Bullock casi no han cambiado desde entonces). Ha actuado en una película de suspenso “Knock, knock” y está trabajando en la continuación de “John Wick”. En 2016 se van a estrenar unas cuantas pelis con su participación. Aunque los medios de comunicación todo el tiempo divagan si el hecho de estar tan dedicado al trabajo no sirve de tapadera para graves problemas mentales, al parecer llega la hora de dejar de sugerir depresión al actor. Tanto su vida personal, como profesional, ha pasado por momentos difíciles, pero Keanu siempre supo levantarse y seguir.
Aunque ha podido dejarse encasillar como un actor de acción, intentá buscar otras cosas y retos profesionales. Hoy, su valentía trae sus frutos, ya que con 350 millones de dólares en la cuenta se encuentra en el puesto 10 entre los actores más acaudalados del planeta. Hablando desde el punto de vista profesional, puede hacer lo que le dé la gana y, aún así, sigue siendo un hombre natural y amable. Nunca se le han subido los humos y la fama no le ha nublado el juicio: es más probable toparse con él en el metro o andando en motocicleta, que en un yate o avión privado.

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