Para los que gustan interactuar con las personas es una mala noticia. Pero para los más gruñones puede ser una buena. Un restorán totalmente automatizado y sin empleados a la vista abrió sus puertas hace unos días en San Francisco. El local de comida rápida Eatsa se parece más a una tienda de electrónica que a un lugar donde venden alimentos.
Los clientes no necesitan relacionarse con ningún empleado porque hacen el pedido a través de una tableta, que va directamente a la cocina. Pero a no asustarse: en la cocina no hay robots. La comida es preparada por personas reales, pero no están a la vista de los clientes.
El restorán, para algunos totalmente deshumanizado, se especializa en comida vegetariana y los comensales pueden elegir entre 8 menúes saldudables por 6,95 dólares. Para pagar, utilizan una tarjeta de crédito o cualquier otro sistema de pago desde su teléfono.
Cuando el pedido está listo, la comida aparece en un cubículo transparente muy parecido a un microondas, que se ilumina con el nombre del cliente cuando el plato está terminado.
Los clientes no necesitan relacionarse con ningún empleado porque hacen el pedido a través de una tableta, que va directamente a la cocina. Pero a no asustarse: en la cocina no hay robots. La comida es preparada por personas reales, pero no están a la vista de los clientes.
El restorán, para algunos totalmente deshumanizado, se especializa en comida vegetariana y los comensales pueden elegir entre 8 menúes saldudables por 6,95 dólares. Para pagar, utilizan una tarjeta de crédito o cualquier otro sistema de pago desde su teléfono.
Cuando el pedido está listo, la comida aparece en un cubículo transparente muy parecido a un microondas, que se ilumina con el nombre del cliente cuando el plato está terminado.