1 - Que era el hada o el ratón de los dientes quien te dejaba dinero debajo de la almohada cuando se te caía uno.
2 - 14. Cuando emprendían un largo viaje en familia, era común que escucharas en todo el camino “ya casi llegamos”. Sí, una de las peores mentiras.
3 - Y ni se diga cuando ya te encontrabas en tu cama y llegaba mamá a darte el beso de buenas noches. “Regreso en un rato” eran las palabras de despedida más crueles.
4 - ¿Recuerdas esa vez que no encontraste a tu perro en casa y te dijeron que se escapó? Bueno… tal vez sí se escapó, pero lo más seguro es que haya muerto o lo regalaron.
5 - Que te ibas a quedar ciego si te ponías muy cerca de la pantalla del televisor.
6 - Que eras la niña más bonita o el niño más guapo del mundo. No hay más que decir, tus padres siempre te han visto con ojos de amor.
7 - Que si comías espinacas te harías fuerte como Popeye, el Marino.
8 - ¡Y claro!, ¿a quién no le daba miedo mentir? Si te amenazaban con que te crecería la nariz como Pinocho o te decían que sabían cuanto estabas mintiendo porque te salía una “rayita” en la frente.
9 - “Comételo, es pollo”. Seguro lo escuchaste cuando la comida en tu plato lucía realmente extraña. Descubrías la vil mentira cuando te atrevías a probarlo.
10 - Desde que tuviste uso de razón te engañaron diciéndote que Santa Claus existía. Y, por si fuera poco, te hacían creer que no te llevaría regalos en Navidad si te portabas mal.
gracias por pasarse taringueros si te gusto +10
2 - 14. Cuando emprendían un largo viaje en familia, era común que escucharas en todo el camino “ya casi llegamos”. Sí, una de las peores mentiras.
3 - Y ni se diga cuando ya te encontrabas en tu cama y llegaba mamá a darte el beso de buenas noches. “Regreso en un rato” eran las palabras de despedida más crueles.
4 - ¿Recuerdas esa vez que no encontraste a tu perro en casa y te dijeron que se escapó? Bueno… tal vez sí se escapó, pero lo más seguro es que haya muerto o lo regalaron.
5 - Que te ibas a quedar ciego si te ponías muy cerca de la pantalla del televisor.
6 - Que eras la niña más bonita o el niño más guapo del mundo. No hay más que decir, tus padres siempre te han visto con ojos de amor.
7 - Que si comías espinacas te harías fuerte como Popeye, el Marino.
8 - ¡Y claro!, ¿a quién no le daba miedo mentir? Si te amenazaban con que te crecería la nariz como Pinocho o te decían que sabían cuanto estabas mintiendo porque te salía una “rayita” en la frente.
9 - “Comételo, es pollo”. Seguro lo escuchaste cuando la comida en tu plato lucía realmente extraña. Descubrías la vil mentira cuando te atrevías a probarlo.
10 - Desde que tuviste uso de razón te engañaron diciéndote que Santa Claus existía. Y, por si fuera poco, te hacían creer que no te llevaría regalos en Navidad si te portabas mal.
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