


El estudio de la NASA sobre el descanso.
Si pudieras crear el empleo perfecto ¿Cuál sería? ¿Quedarte en la cama todo el día, navegar por Internet o jugar videojuegos en una laptop? Usted es parte de la mayoría de personas de nuestro público objetivo.
En 2008, la NASA reclutaba personas comunes valiéndose de anuncios de radio y televisión para un estudio de 90 días, que implicaba embolsarse nada menos que US$ 17 mil dólares por hacer nada más que quedarse en la cama (sí, podrías ver o jugar lo que quisieras). El único pero es que tendrías que permanecer en el laboratorio de la agencia y ser retirado de la cama de vez en cuando para algunas pruebas sencillas. Los 17 mil dólares más fáciles de la historia, ¿verdad?
La realidad

A menos que estés pensando en comprar cosas en alguna página de productos China, podría demorar algo de tiempo hasta que pudieras gastar tus 17 mil dólares. El propósito del estudio era determinar los efectos sobre el cuerpo de la exposición prolongada a ambientes de gravedad cero. Específicamente, la NASA quería saber que tan débiles resultaban las piernas de un astronauta después de completar un vuelo de seis meses a Marte. Los científicos saben que, como se puede constatar en las personas que pasan mucho tiempo en el espacio, los resultados no son nada buenos.
Después de un tiempo muy corto a baja o nula gravedad (situación replicada en el estudio con camas que dejaban la cabeza del participante en una posición ligeramente más baja que los pies) los músculos comienzan a atrofiarse. Peor aún, la masa ósea comienza a perderse y puede durar años volverla a la normalidad, incluso en gravedad regular, dejándote tan firme como un anciano de 80 años intolerante a la lactosa. La presión arterial también queda totalmente atrofiada, llegando al punto de que es mayor en los pies que en la cabeza.
El estudio incluía un periodo de 14 días posteriores a las pruebas, donde los participantes hacían rutinas de rehabilitación con la finalidad de regresar a sus tareas cotidianas con normalidad. Además, la descripción del estudio evitaba mencionar si el participante debía o no de hacer popó en la cama.
Después de un tiempo muy corto a baja o nula gravedad (situación replicada en el estudio con camas que dejaban la cabeza del participante en una posición ligeramente más baja que los pies) los músculos comienzan a atrofiarse. Peor aún, la masa ósea comienza a perderse y puede durar años volverla a la normalidad, incluso en gravedad regular, dejándote tan firme como un anciano de 80 años intolerante a la lactosa. La presión arterial también queda totalmente atrofiada, llegando al punto de que es mayor en los pies que en la cabeza.
El estudio incluía un periodo de 14 días posteriores a las pruebas, donde los participantes hacían rutinas de rehabilitación con la finalidad de regresar a sus tareas cotidianas con normalidad. Además, la descripción del estudio evitaba mencionar si el participante debía o no de hacer popó en la cama.





