Por:José Guillermo Ángel
Estación Esto No Pasó, en la que se reúnen los que quieren cambiar la historia, negar los hechos, darle la vuelta al pasado, convertir la memoria en olvido, detener el tiempo, palimpsestar documentos, quemar lo que se pueda, dar por nuevo lo que son odios viejos, en fin, que en esto de tratar de cambiar lo sucedido, como trata de hacerse con El Holocausto (la Shoá), los intentos han sido muchos pero lo que es, es y aflora donde menos se piensa. Nada se pierde, el olvido es un estado de desaparición pero no de anulación, y lo olvidado se acaba cuando lo que se trata de olvidar aparece, que es a cada momento, pues funcionamos con referencias y conexiones. Tenemos el problema de que el tiempo vivido viaja con nosotros, que es una maleta donde no se pierde nada y cada hecho ocupa un lugar y no como algo quieto sino siempre vivo.
Así que intentar que las cosas no hayan sido o que sean meros imaginarios está por fuera de nuestro alcance. Y si bien quisiéramos que no fuera así, si es.
La iztodia la hezcdiven loz benzedodez (que genio que zoy!!)
Por estos días pusieron en aprietos a una historiadora alemana, Úrsula Haverbeck, que refugiándose en la edad (86 años, aunque lúcida), volvió con el asunto de que el exterminio de los judíos en Europa no fue cierto, que todo fue una mentira, una invención de los sionistas y para ello sacó a relucir citas inexistentes del Talmud, argumentos medievales, trozos de propaganda nazi y cursos de crecimiento personal para negar la realidad y vivir en el deseo de que lo que pasó no hubiera pasado. Como ese niño que miente acusando a otro de lo que él hizo para que el daño causado fuera del acusado y no de él, la mujer trató de explicar que la memoria no es cierta, que los documentos mienten, que los sobrevivientes no existen, en fin, que el nazismo fue un asunto de perder la guerra y todos quedar flacos y aporreados.
Pero lo que más extraña no es que existan historiadores como Harry Helmer Barnes o David Irving o Frau Haverbeck (entre muchos) que traten de negar lo que pasó en los campos de concentración y de exterminio sino que haya gente que desee creer en esto, convirtiendo la mentira en verdad, para así seguir alimentando odios, señalamientos y lo que es peor, chivos emisarios de lo que pasa.
obviamente los tadingas hicieron cualquier cantidad de posts sobre esto, lo que menos importa es que sea verdad, lo importante es repetir.
Estos historiadores revisionistas, por lo común ligados con el nazismo, ciegos a fotos, filmes, documentos, sumarios, juicios, supervivientes, traten de convertir la historia en una ficción para que su deseo (esa idea falsa que se persigue) engañe a otros y así lo que pasó sea enrarecido y la culpa no exista. Pero es en vano: lo que sucedió en Europa no fue una ficción. Fue un hecho atroz que si se olvida seguramente se repite.
Acotación: En Alemania está prohibido investigar para mentir o distorsionar lo que ya está probado. Su derecho, muy kantiano, pone la realidad, como elemento de razón, por encima de cualquier intento de confusión. Por esto, Frau Haverbeck, amparada en que por ser vieja podía mentir, fue castigada. La mentira no tiene edad y más si se ha criado por tantos años. Es una mentira vieja y por eso peligrosa. Es de nuevo Auschwitz..
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Así que intentar que las cosas no hayan sido o que sean meros imaginarios está por fuera de nuestro alcance. Y si bien quisiéramos que no fuera así, si es.
La iztodia la hezcdiven loz benzedodez (que genio que zoy!!)
Por estos días pusieron en aprietos a una historiadora alemana, Úrsula Haverbeck, que refugiándose en la edad (86 años, aunque lúcida), volvió con el asunto de que el exterminio de los judíos en Europa no fue cierto, que todo fue una mentira, una invención de los sionistas y para ello sacó a relucir citas inexistentes del Talmud, argumentos medievales, trozos de propaganda nazi y cursos de crecimiento personal para negar la realidad y vivir en el deseo de que lo que pasó no hubiera pasado. Como ese niño que miente acusando a otro de lo que él hizo para que el daño causado fuera del acusado y no de él, la mujer trató de explicar que la memoria no es cierta, que los documentos mienten, que los sobrevivientes no existen, en fin, que el nazismo fue un asunto de perder la guerra y todos quedar flacos y aporreados.
Pero lo que más extraña no es que existan historiadores como Harry Helmer Barnes o David Irving o Frau Haverbeck (entre muchos) que traten de negar lo que pasó en los campos de concentración y de exterminio sino que haya gente que desee creer en esto, convirtiendo la mentira en verdad, para así seguir alimentando odios, señalamientos y lo que es peor, chivos emisarios de lo que pasa.
obviamente los tadingas hicieron cualquier cantidad de posts sobre esto, lo que menos importa es que sea verdad, lo importante es repetir.
Estos historiadores revisionistas, por lo común ligados con el nazismo, ciegos a fotos, filmes, documentos, sumarios, juicios, supervivientes, traten de convertir la historia en una ficción para que su deseo (esa idea falsa que se persigue) engañe a otros y así lo que pasó sea enrarecido y la culpa no exista. Pero es en vano: lo que sucedió en Europa no fue una ficción. Fue un hecho atroz que si se olvida seguramente se repite.
Acotación: En Alemania está prohibido investigar para mentir o distorsionar lo que ya está probado. Su derecho, muy kantiano, pone la realidad, como elemento de razón, por encima de cualquier intento de confusión. Por esto, Frau Haverbeck, amparada en que por ser vieja podía mentir, fue castigada. La mentira no tiene edad y más si se ha criado por tantos años. Es una mentira vieja y por eso peligrosa. Es de nuevo Auschwitz..
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