InicioInfoEl vagabundo que derrotó a Esparta

El vagabundo que derrotó a Esparta

Info1/13/2016
Resumen nivel 5: la ciudad de Tebas estaba sometida por Esparta. Este hombre los aplastó en batalla y llegó a dominar toda Grecia. Más tarde, Alejandro Magno hizo mierda todo.


El Vagabundo que derrotó a Esparta

Este general y político griego del siglo IV a.C. transformó la sometida ciudad estado de Tebas en la nueva potencia hegemonica de Grecia. Poco conocido hoy en día, fue uno de los personajes más destacados de la historia, siendo un gran líder y estratega. Su nombre, Epaminondas.



Este hombre redibujó el mapa político de Grecia, fragmentó antiguas alianzas, creó nuevas, y hasta supervisó la construcción de ciudades enteras. También tuvo gran influencia militar, implementando diversas y muy importantes tácticas de batalla. Antes de su mandato, su ciudad se encontraba en situación de dominio espartano pero él logró mejorar la capacidad militar de Tebas para situarla en una posición destacada dentro de la política de Grecia.

Su padre era un descendiente empobrecido de una noble familia tebana. Sin embargo, ello no impidió que Epaminondas recibiese una educación excelente: sus profesores de música y danza estaban dentro de los mejores de su disciplina. Más notable todavía fue su profesor de filosofía, Lisis de Tarento, que fue uno de los últimos grandes filósofos pitagóricos. Sin embargo, Epaminondas no era sólo un académico. También resaltó por sus cualidades físicas y durante su juventud dedicó mucho tiempo a la preparación de cara al combate.


Epaminondas vivió toda su vida en una situación cercana a la pobreza, debido a su rechazo del enriquecimiento personal a través de su poder político. Los escritos dejan constancia de su incorruptibilidad. Siguiendo la costumbre de los pitagóricos, era dadivoso con sus amigos y les recomendaba a los demás que hiciesen lo mismo.


Contexto


Epaminondas vivió una época particularmente turbulenta en la historia tebana. Después de la Guerra del Peloponeso, Esparta se había embarcado en una política individualista muy agresiva contra el resto de polis griegas. Tebas, mientras tanto, había incrementado mucho su poder durante la guerra, y buscaba ganar el control sobre otras ciudades del territorio de Beocia.



Esta política, entre otras, llevaron a Tebas a un conflicto con Esparta, su antiguo aliado. En esa guerra, que se prolongó durante ocho años, se produjeron algunas derrotas tebanas muy sangrientas. Para cuando acabó la guerra, Tebas se vio forzada a olvidar sus ambiciones expansionistas y volver a su antigua alianza con Esparta.

Sin embargo, 22 años más tarde, el comandante espartano Fébidas cometió un error estratégico que hizo que Tebas se volviese en contra de Esparta definitivamente, y que preparó el camino para la llegada al poder de Epaminondas. Atravesando Beocia, Fébidas se aprovechó de una revuelta civil que había en Tebas para ingresar a la ciudad con sus tropas.

Una vez dentro, forzó al partido político anti-espartano a huir de la ciudad. 
Epaminondas, si bien estaba asociado a esa facción, pudo quedarse en la ciudad porque se pensaba que no era más que un filósofo pobre e inofensivo. Los espartanos instalaron un gobierno títere en Tebas y situaron una guarnición de soldados para asegurarse el comportamiento a su favor de la ciudad.





Golpe de Estado



En los años posteriores, los tebanos anti-espartanos exiliados se reagruparon en Atenas y se prepararon, con el apoyo encubierto de los atenienses, a reconquistar Tebas. Se comunicaron con Epaminondas, que comenzó a preparar a los jóvenes de la ciudad para un intento de asaltar el poder. Tres años más tarde a la invasión espartana, un pequeño grupo de exiliados liderados por Pelópidas (gran amigo y compañero político de Epaminondas) se infiltraron en la ciudad y asesinaron a los líderes del gobierno pro-espartano. Epaminondas dirigió a un grupo de jóvenes que entraron en las armerías, cogieron armas, y rodearon a los espartanos asistidos por una fuerza de hoplitas atenienses.


En la asamblea tebana celebrada al día siguiente, Epaminondas trajo a Pelópidas y a sus hombres frente a la audiencia y exhortaron a los tebanos a luchar por su libertad. La asamblea respondió aclamando a Pelópidas y a sus hombres como libertadores. La guarnición de soldados espartanos, temiendo por sus vidas, se rindió y fue evacuada. A los tebanos del partido pro-espartano también se les permitió rendirse, pero fueron posteriormente ejecutados por los insurgentes.


Despúes del golpe de estado


Cuando llegaron a Esparta las noticias del levantamiento en Tebas, estos enviaron en primer lugar a un ejército bajo el mando del rey espartano Cleómbroto I, pero volvió sin llegar a entrar en combate contra los tebanos. Seguidamente se envió un nuevo ejército comandado por el rey Agesilao II (Esparta era gobernada por dos reyes) para someter la ciudad.


Los tebanos, sin embargo, decidieron no enfrentarse directamente al ejército espartano en el campo de batalla, y construyeron una trinchera y una barricada en las afueras de Tebas, tras las que se refugiaron, evitando el avance contra la ciudad. Los espartanos se dedicaron a saquear la zona tratando de hacer salir a los tebanos, pero éstos permanecieron en su refugio y, finalmente, el ejército espartano se retiró, con lo que Tebas mantuvo su independencia. La victoria subió la moral de los tebanos, que comenzaron a realizar una serie de operaciones militares dirigidas contra las ciudades vecinas.



En poco tiempo los tebanos lograron reconstruir una antigua confederación de polis llamada la Liga de Beocia en una nueva forma democrática. Las ciudades de Beocia se unieron como una federación con un consejo ejecutivo formado por siete generales llamados Beotarcas, elegidos de cada uno de los siete distritos de Beocia. La fusión política tuvo tanto éxito que más adelante en el tiempo los nombres tebano y beocio se usaron indistintamente, como muestra de la unión de los habitantes de la región.

Pero los espartanos, buscando acabar con la unión y fuerza de este nuevo estado, invadieron tres veces la región durante los siguientes años. Si bien aún se evitaba el enfrentamiento directo, los beocios poco a poco fueron ganando confianza, y aunque Esparta seguía siendo el poder terrestre dominante en Grecia, querían demostrar que ellos también eran una amenaza militar y un poder político para tener en cuenta.


Conferencia de Paz


Los años posteriores al golpe de estado fueron testigos de las constantes luchas que hubo entre Esparta y Tebas, incluso llegando a arrastrar a Atenas al conflicto. Se hizo un intento de lograr un acuerdo de Paz Común en el año 375 a. C., pero dos años más tarde ya se había vuelto a las hostilidades entre Atenas y Esparta, y otros dos años después, volvían a estar preocupadas por la guerra, por lo que se llevo a cabo una nueva conferencia de paz.


Esta segunda conferencia fue encabezada por Epaminondas, que había sido elegido como Beotarca (general representante del distrito de Tebas dentro de la Liga de Beocia). Pero al insistir en firmar el tratado no sólo en nombre de los tebanos, sino en el de todos los beocios, Agesilao II se negó a permitirlo, insistiendo en que las ciudades de Beocia deberían ser independientes. Epaminondas respondió que si eso fuera así, entonces las ciudades de Laconia (región dónde esta situada Esparta) deberían serlo también. Ante esta situación, Agesilao expulsó a los tebanos de la conferencia y del tratado, e inmediatamente ambos bandos se prepararon para la guerra.


Batalla de Leuctra


Se enviaron órdenes desde Esparta al rey Cleómbroto I, que se encontraba a la cabeza del ejército, ordenándole marchar directamente a Beocia. Se desvió hacia el norte para evitar los pasos montañosos en donde los beocios se preparaban para emboscarle, y entró en el territorio de Beocia desde una dirección inesperada, por lo que pronto pudo tomar una fortaleza y doce barcos trirremes. Desde ahí marchó hacia Tebas y en el camino acampó en Leuctra, a donde acudió el ejército beocio para encontrarse con ellos. El ejército espartano estaba compuesto de unos 10.000 hoplitas, de los cuales 700 eran guerreros de élite conocidos como espartíatas. Los beocios se enfrentaban a ellos con un número inferior, de sólo unos 6.000 soldados, aunque acompañados de una caballería superior.


La batalla comenzó con un enfrentamiento entre las caballerías, en el cual los beocios salieron victoriosos. Viendo en ello una ventaja, los beocios se lanzaron a un enfrentamiento general. Como Epaminondas sabía que debido a su menor ejército no iba a poder luchar en igualdad de condiciones, fortaleció el flanco que iba a encarar contra los espartanos y su rey, por lo que el fortalecido flanco izquierdo tebano avanzó con velocidad, mientras que el flanco derecho retrocedía y trataba de retrasar el combate (Epaminondas fue el general que inventó la táctica militar de rechazar uno de los dos flancos). Tras una intensa lucha, el flanco derecho espartano comenzó a flaquear, hasta que el rey Cleómbroto I fue alcanzado y asesinado. Los espartanos se mantuvieron firmes suficiente tiempo como para recuperar el cuerpo de su rey, pero sus líneas acabaron rompiéndose por el empuje del asalto tebano. Los aliados de Esparta, ubicados en el ala izquierda, también rompieron filas y comenzaron a huir al ver a los espartanos en retirada.




Murieron mil soldados espartanos, frente a unas 300 bajas de Beocia. Lo más destacado es que murieron en el campo de batalla 400 de los 700 espartiatas (guerreros de elite espartanos) que participaron en la batalla, lo cual supuso una pérdida catastrófica y una seria amenaza para la capacidad militar futura de Esparta. 

La victoria tebana en Leuctra arrasó los cimientos de la hegemonía espartana en Grecia. Aunque el número de espartiatas había sido siempre relativamente pequeño, Esparta había necesitado a sus aliados para poder formar ejércitos grandes. Sin embargo, la derrota de Leuctra generó que estos estuvieran menos inclinados a acceder a las exigencias de Esparta, que ya no estaba en una posición lo suficientemente fuerte como para reafirmar su dominio sobre sus antiguos aliados.


Despúes de la Batalla de Leuctra


Inmediatamente después de la batalla, los tebanos consideraron la posibilidad de aprovechar su victoria para desencadenar su venganza sobre Esparta, e incluso invitaron a Atenas a unírseles en ello. Sin embargo, sus aliados les disuadieron de destruir lo que quedaba del ejército espartano. En su lugar, Epaminondas se ocupó de consolidar la Liga de Beocia, exhortando a las demás polis a que se unieran.
Se realizó una nueva conferencia de paz en la que se declaró que todas las ciudades del Peloponeso, antes bajo el dominio de Esparta, eran ahora independientes. La ciudad de Mantinea, aprovechándose de su reciente independencia, decidió unificar los asentamientos que la componian para luego fortificarla. Esto llevó a que los espartanos declarasen la guerra a Mantinea, en donde la mayoría de las ciudades de Arcadia se unieron para oponerse a Esparta, solicitando la ayuda de Epaminondas.


Primera invasión


A medida que viajaban a socorrer Mantinea, a los tebanos se les fueron uniendo distintos contingentes armados procedentes de muchos de los antiguos aliados de Esparta, que les permitieron incrementar sus fuerzas hasta 60.000 hombres. Una vez en Arcadia, expulsó al ejército espartano y luego supervisó la fundación de una nueva ciudad llamada Megalópolis y la formación de una Liga Arcadia modelada a imagen de la Liga de Beocia.


Luego cruzó el río Eurotas, frontera de Esparta, que ningún ejército hostil había llegado a atravesar antes en la historia. Los espartanos, que no deseaban enfrentarse en batalla campal a un ejército de tan masivas dimensiones, se refugiaron tras los muros de su ciudad y se limitaron a defenderla, si bien los tebanos tampoco intentaron capturarla y se dedicaron, junto con sus aliados, al saqueo de la región. La pérdida de Mesenia fue particularmente dañina para los espartanos, dado que su territorio comprendía un tercio del total de Esparta, y contenía a la mitad de su población de esclavos (los cuáles les permitían vivir como soldados profesionales sin dedicarse a otros labores)


Al volver a casa, Epaminondas no se encontró con una bienvenida propia de un héroe, sino con un juicio preparado por sus enemigos políticos. El cargo del que se le acusaba era de haber retenido su puesto de Beotarca en frente del ejército más tiempo del que se permitía constitucionalmente, lo cual era cierto. Epaminondas pidió que en su sepulcro figurase la frase “He perdido mi vida por haber salvado la de la República”. El jurado rompió a reír, se retiraron los cargos, y fue reelegido Beotarca al año siguiente.




Segunda invasión


Argos, Elea y Arcadia volvieron a solicitar el apoyo tebano para continuar su guerra contra Esparta, la cuál ahora contaba con el apoyo de varias ciudades griegas, incluidas Corinto, Pelene, Sición y Atenas. Sin embargo, esta vez sus logros fueron mucho más limitados. Consiguió que Sición y Pelene cambiasen su lealtad hacia Tebas, y saquearon las regiones de Trecén y Epidauro, pero no lograron tomar las ciudades. Tras un ataque abortivo sobre Corinto y la llegada de una fuerza enviada por Dionisio I de Siracusa para ayudar a Esparta, los tebanos decidieron volver a casa. Cuando Epaminondas volvió a Tebas se encontró con un nuevo juicio, y si bien fue declarado otra vez inocente, no fue reelegido como Beotarca.


Tesalia


E
sta vez Epaminondas sirvió en el ejército como simple soldado cuando este marchó hacia Tesalia para rescatar dos embajadores que habian sido hechos prisioneros. Los generales que dirigieron la expedición fueron superados y forzados a retirarse para salvar a su ejército, encontrando serias dificultades en su retirada que fueron solventadas por Epaminondas. De vuelta en Tebas, fue reelegido como Beotarca y llevó al ejército de vuelta a Tesalia, en donde superó tácticamente al enemigo y obligó a la liberación de los embajadores sin haber necesitado entablar combate

Tercera Invasión


Ese mismo año, se había intentado llevar a cabo un nuevo tratado de paz entre todas las polis griegas en una conferencia en Tebas, pero las negociaciones no lograron superar la hostilidad entre esta y los otros estados que estaban resentidos por su poder y hegemonía. La paz no se llegó a aceptar nunca de forma completa, y pronto se reanudó la guerra.
En esta ocasión Epaminondas buscaba asegurarse la lealtad de los estados de Acaya. Ningún ejército se atrevió a hacerle frente en campo abierto, por lo que las oligarquías de la zona aceptaron la solicitud de alianza con Tebas. Pero esta desencadenaron las protestas de Arcadia (ya que eran rivales), por lo que los acuerdos adoptados pronto se vieron modificados: se obligó a establecer democracias y los oligarcas fueron exiliados. Sin embargo, los gobiernos democráticos que fueron establecidos tuvieron vidas muy cortas, porque los oligarcas pro-espartanos que huían de la ciudad pronto se aliaron entre ellos, y atacaron cada una de las ciudades una a una, restableciendo las oligarquías.




Resistencia frente a Tebas


Entre los años 366 y 365 a. C. se llev
ó a cabo un nuevo intento para alcanzar una paz general, esta vez con el rey persa Artajerjes II actuando como árbitro y garante de la misma. Las negociaciones no fueron capaces de resolver la hostilidad entre Tebas y otros estados resentidos por su creciente influencia, por lo que la lucha pronto volvió a retomarse.


Durante los diez años posteriores a la Batalla de Leuctra, numerosos aliados de Tebas fueron cambiando sus alianzas y acercándose a Esparta. Incluso algunas de las ciudades de Arcadia (cuya Liga Epaminondas había ayudado a crear) se habían vuelto en su contra. Al mismo tiempo, Epaminondas había logrado finalmente que los últimos aliados de Esparta en el Peloponeso firmaran la paz con Tebas.


Los ejércitos de Beocia lucharon a lo largo y ancho de Grecia a medida que aparecían oponentes por todos los frentes. Epaminondas llegó incluso a dirigir a su estado contra Atenas por mar. Los tebanos enviaron una flota de cien trirremes para lanzarse a la conquista de Rodas, Quíos y Bizancio que partió de Tebas en 364 a. C., aunque los estudiosos modernos creen que Epaminondas no consiguió ningún logro duradero en este viaje.


Cuarta invasión


En medio de esta oposición creciente al dominio tebano, Epaminondas envió su última expedición al Peloponeso en el año 362 a. C. El principal objetivo era someter Mantinea, que se había opuesto a la influencia tebana en la región. Para ello Epaminondas se puso al frente de un ejército reclutado en Beocia, Tesalia, Eubea, Tegea, Mantinea, Argos, Mesenia y parte de Arcadia. Mantinea, por su parte, solicitó la ayuda de Esparta, Atenas, Aquea y el resto de Arcadia, por lo que prácticamente toda Grecia se vio representada en uno u otro bando.


Al ver que la presencia del ejército no era suficiente para reprimir la oposición y sabiendo que los espartanos habían enviado una gran fuerza militar hacia Mantinea, dejando a Esparta indefensa, Epaminondas planeó un audaz ataque contra la propia Esparta. Pero la noticia llegó a los espartanos y cuando los tebanos llegaron, se encontraron con una ciudad bien defendida. En ese momento, esperando que sus adversarios hubiesen dejado la defensa Mantinea en su prisa por defender Esparta, volvió a marchar hacia allí, pero un encuentro con la caballería ateniense fuera de las murallas también frustró este intento. Viendo que se acababa el tiempo dedicado a la campaña militar anual, y razonando que en el caso de que partiese sin derrotar a sus enemigos de Tegea la influencia tebana en el Peloponeso quedaría destruida, decidió arriesgarlo todo a una sola batalla campal.


Batalla de Mantinea


Los acontecimientos que se sucedieron en la llanura ubicada en frente de Mantinea fueron la mayor batalla hoplita de la historia de Grecia. Participaron casi todos los estados griegos, en un lado o en otro. Epaminondas contaba con el mayor ejército, con 30.000 soldados de infantería y 3.000 de caballería, mientras que sus oponentes contaban con 20.000 de infantería y 2.000 de caballería.


Epaminondas desplegó al ejército en orden de batalla, y luego marchó en una columna paralela, de manera que pareciese que el ejército marchaba a algún otro lugar y que no tenía intención de luchar ese día. Habiendo llegado a un punto concreto de la marcha, hizo que el ejército bajase las armas para que pareciese que se preparaba para acampar. Se sugiere que con esta actuación provocó que la mayor parte de los enemigos relajasen su concentración al perder la expectativa de una batalla inminente, y que por lo tanto también relajaran su preparación de cara a la batalla.




Epaminondas dio entonces la orden de avanzar, cogiendo al enemigo con la guardia baja y provocando bastante confusión en el campo de batalla. Esta se desarrolló como Epaminondas había planeado, las fuerzas de los flancos hicieron retroceder a la caballería contraria y comenzaron a atacar los flancos de la falange enemiga.



La caballería ateniense, aunque no era inferior en calidad a la beocia, no pudo aguantar las armas arrojadizas que lanzaba la infantería ligera que Epaminondas había colocado entre su propia caballería. Mientras tanto, la falange tebana avanzaba. Epaminondas sabia que si eracapaz de golpear y atravesar las líneas enemigas en cualquier lugar, destruiría al ejército completo de sus adversarios


En la batalla entre los hoplitas hubo un breve equilibrio inicial, pero luego los tebanos lograron romper las líneas espartanas, y la falange enemiga completa fue puesta en fuga. Ya era una victoria decisiva de Tebas, pero cuando los victoriosos tebanos se lanzaron en persecución de sus enemigos, Epaminondas fue alcanzado en el pecho por una lanza, provocandole una herida que minutos después lo mataría. A medida que la noticia se extendía en el campo de batalla de un soldado a otro, los aliados cesaron en su persecución del ejército derrotado.


Se sugiere que los espartanos estuvieron apuntando deliberadamente a Epaminondas en el intento de acabar con su vida, para con ello desmoralizar a los tebanos. La lanza se partió, dejando la punta de hierro dentro de su cuerpo, y Epaminondas colapsó. Los tebanos que le circundaban lucharon de forma desesperada para evitar que los espartanos se hicieran con su cuerpo y, mientras le llevaban de vuelta al campamento todavía con vida, preguntó qué bando había resultado victorioso. Cuando le informaron que habían ganado los beocios dijo: “He vivido lo suficiente, puesto que muero invicto”


Legado


Con Epaminondas fuera de escena, los tebanos volvieron a su tradicional política defensiva, y unos años después Atenas les reemplazó en el liderazgo del sistema político griego. Nadie volvió a someter a Beocia de la misma forma en que se había visto sometida durante la hegemonía espartana, pero la influencia de Tebas se fue difuminando rápidamente en el resto de Grecia. 


Finalmente, en la Batalla de Queronea, las fuerzas combinadas de Tebas y Atenas, juntas en un intento desesperado de aguantar ante Filipo II de Macedonia, fueron derrotadas de forma aplastante, y la independencia de Tebas llegó a su fin. Tres años después, trás la muerte de Filipo II, los tebanos se rebelaron creyendo que su hijo Alejandro de tan solo 20 años no asumiría al poder. Pero Alejandro Magno aplastó la revuelta y destruyó la ciudad, asesinando o reduciendo a la esclavitud a todos sus ciudadanos.
Sólo 27 años después de la muerte de Epaminondas, el hombre que la había hecho preeminente en toda Grecia, la ciudad de Tebas fue borrada de la faz de la tierra. Su historia, que había durado un milenio, finalizó en sólo unos pocos días.

Más relatos así, en mi blog www.historiaenbreves.wordpress.com
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
12visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

s
schutzengel🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts6
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.