Que levante la mano el que no ha perdido unas monedas intentando cazar un jugoso premio con una máquina de gancho; aparentemente sencillas, este juego incorpora tecnología para que se cumpla la máxima de cualquier juego de casino: al final, la casa siempre gana.
Los chicos de Vox han investigado a fondo varios modelos de este tipo de máquinas comprobando que es posible ajustar multitud de parámetros que determinan si la pinza será capaz de coger el premio. Así, el propietario (o el técnico que la instala) puede determinar la fuerza del agarre o el porcentaje de éxito para asegurarse que los jugadores solo podrán ganar un número limitado de veces, con independencia de su habilidad.
Así, los dueños de estas máquinas deben decidir como de justo (o injusto) será el juego. Los fabricantes tienen niveles predefinidos para que no lleguen a ser fustrantes para el jugador y, al mismo tiempo, siempre rentables para el usuario. Si se acaba de instalar, puede ser una buena idea bajar el nivel al principio para atraer a más jugadores a probar suerte. Echad un vistazo al vídeo que publican los compañeros de ComputerHoy:
Se puede establecer una analogía con lo que ocurre con las máquinas tragaperras. El programa informático que controla el juego garantiza una cantidad determinada de jugadas con premio (de hecho podés consultarlo en una etiqueta que debe estar visible sobre la superficie de la máquina) garantizando que es un juego rentable para la empresa.
Es importante aclarar que todas estas máquinas están sometidas a una regulación que especifica qué normas deben cumplir y a inspecciones periódicas, que garantizan que no han sido manipuladas para que sea más difícil ganar (eso sí, no hemos encontrado regulación sobre el porcentaje de ingresos que debe destinarse a premios). Lo mejor es tomárselo como lo que son, un simple juego.
¿Ganaste alguna vez jugando a una máquina gancho? Ahora ya sabés que, además de su habilidad, la suerte ha tenido mucho que ver.