Las necesidades de diferentes industrias han llevado al hombre a fabricar maquinaria que le permita automatizar los procesos de ensamble, transporte o fabricación; estas máquinas requieren de un motor para funcionar adecuadamente, pero para esto sus piezas requieren de lubricación, de lo contrario las piezas comenzarán a rozarse entre ellas, deteriorando su funcionamiento.
La necesidad de los lubricantes industriales
radica justo aquí pues entre más frecuente sea el contacto y la fricción entre las piezas metálicas, menor será el rendimiento y vida útil de la maquinaria.
Pero, ¿ Qué son los lubricantes industriales ? Son mezclas provenientes de aceites minerales o sintéticos que, dependiendo de las necesidades de los diferentes tipos de maquinaria, cuentan con cualidades específicas así como aditivos que incrementan la resistencia contra la oxidación, la corrosión y el agua. Existen todo tipo de lubricantes pues diferentes marcas, como Shell, han pensado en cada industria y han creado productos que resuelvan sus necesidades; existen dos tipos de lubricantes industriales: las grasas y los aceites.
Las grasas se utilizan en maquinaria que opera en condiciones normales de velocidad y temperatura, como en rodamientos o cojinetes de fricción leve. Las primeras grasas se fabricaron en 1872 basándose en jabones con concentrados de calcio, litio y posteriormente aluminio; una grasa va de lo sólido a semilíquido pues cuenta con aditivos espesantes y un líquido lubricante que, en conjunto brindan todas las propiedades que necesitan. La función principal de la grasa es formar una película lubricante resistente, que separe las superficies metálicas y evite el contacto entre ellas.
Por su parte, los aceites se forman por largas moléculas de hidrocarburos complejos, aceites orgánicos y minerales; se utilizan cuando la velocidad o la temperatura son mayores o cuando la maquinaria requiere la evacuación de calor; se utilizan aceites en compresores, motores de combustión interna, motorreductores, transformadores, piñoneras abiertas, entre otros. Los aceites lubricantes se clasifican en minerales, sintéticos, animales y vegetales; la principal ventaja de los aceites, especialmente de los sintéticos, es que ayudan a reducir los costos de operación y mantenimiento pues brindan mayor protección a los sistemas pues contienen aditivos antioxidantes, anticorrosivos, antiespumantes y antidesgaste.
Las necesidades de lubricación varían por factores como la superficie, las partículas de polvo, la viscosidad del medio, la temperatura, velocidad de rotación, entre otros. Es por ello que debemos conocer muy bien el tipo de lubricante que vamos a utilizar y elegirlo según las necesidades de nuestra maquinaria, ya que elegir mal la grasa o el aceite puede dejar desprotegidos todos los sistemas.
En resumen, un lubricante industrial debe:
Al elegir un lubricante debemos fijarnos en la calidad, la vida útil y los beneficios que nos ofrece.
Pero, ¿ Qué son los lubricantes industriales ? Son mezclas provenientes de aceites minerales o sintéticos que, dependiendo de las necesidades de los diferentes tipos de maquinaria, cuentan con cualidades específicas así como aditivos que incrementan la resistencia contra la oxidación, la corrosión y el agua. Existen todo tipo de lubricantes pues diferentes marcas, como Shell, han pensado en cada industria y han creado productos que resuelvan sus necesidades; existen dos tipos de lubricantes industriales: las grasas y los aceites.
Las grasas se utilizan en maquinaria que opera en condiciones normales de velocidad y temperatura, como en rodamientos o cojinetes de fricción leve. Las primeras grasas se fabricaron en 1872 basándose en jabones con concentrados de calcio, litio y posteriormente aluminio; una grasa va de lo sólido a semilíquido pues cuenta con aditivos espesantes y un líquido lubricante que, en conjunto brindan todas las propiedades que necesitan. La función principal de la grasa es formar una película lubricante resistente, que separe las superficies metálicas y evite el contacto entre ellas.
Por su parte, los aceites se forman por largas moléculas de hidrocarburos complejos, aceites orgánicos y minerales; se utilizan cuando la velocidad o la temperatura son mayores o cuando la maquinaria requiere la evacuación de calor; se utilizan aceites en compresores, motores de combustión interna, motorreductores, transformadores, piñoneras abiertas, entre otros. Los aceites lubricantes se clasifican en minerales, sintéticos, animales y vegetales; la principal ventaja de los aceites, especialmente de los sintéticos, es que ayudan a reducir los costos de operación y mantenimiento pues brindan mayor protección a los sistemas pues contienen aditivos antioxidantes, anticorrosivos, antiespumantes y antidesgaste.
Las necesidades de lubricación varían por factores como la superficie, las partículas de polvo, la viscosidad del medio, la temperatura, velocidad de rotación, entre otros. Es por ello que debemos conocer muy bien el tipo de lubricante que vamos a utilizar y elegirlo según las necesidades de nuestra maquinaria, ya que elegir mal la grasa o el aceite puede dejar desprotegidos todos los sistemas.
En resumen, un lubricante industrial debe:
- Proteger los componentes en movimiento de nuestra maquinaria, evitando su contacto y fricción.
- Proteger los metales contra la oxidación y corrosión.
- Proteger la máquina contra el polvo, humedad o agua.
- Prolongar la vida útil de la maquinaria.
Al elegir un lubricante debemos fijarnos en la calidad, la vida útil y los beneficios que nos ofrece.