Rusos y polacos se adjudican la paternidad de esta bebida muy popular en Europa del Este, donde es común tomarlo puro. Hoy, el vodka se ha difundido en todo el mundo. Ingrediente fundamental en la coctelería, en las últimas décadas se ha transformado en el rey indiscutido de las barras. Y ahora, en muchos países se produce vodka. Pero, aun así, hay muchos falsos mitos a su alrededor. A continuación, los 5 más populares.
1) Todos los vodkas son iguales.
Este es uno de los mitos más difundidos. Pero el vodka, como cualquier bebida alcohólica, refleja de dónde proviene y de dónde fue destilado. Por ejemplo, los vodkas más tradicionales, por lo general de Europa Oriental, son mucho más robustos, potentes y crudos; mientras que en Europa Occidental, el vodka es más suave y más amigable.
Aunque se trata de una falsedad difundida tanto entre consumidores como entre los productores, esto no es así. Cada empresa decide cómo destilar su propio vodka, por ende los parámetros de destilación cambian de marca en marca. Además, si un vodka es destilado de más, existe el riesgo de que despojarlo de su sabor, su aroma y su carácter.
2) El vodka se hace con papas.
Sí, el vodka puede destilarse con papas, como ocurre, por ejemplo, en Suecia con el Karlsson’s Gold Vodka. Pero, en realidad, el vodka puede destilarse casi de cualquier cosa. En Francia, por ejemplo, se utiliza la uva, como ocurre con el Ciroc. En Rusia, tierra de vodka por excelencia, se prefiere utilizar centeno y trigo.
Al tomar un cóctel, no siempre se puede distinguir si el vodka utilizado es de buena o mala calidad. Pero sí al día siguiente, sobre todo cuando se toma en grandes cantidades. Por eso, aunque no se note en el paladar, para evitar dolores de cabeza, es aconsejable utilizar y exigir un buen vodka también para los drinks.
3) Si es caro es bueno.
¿Cuánto gastar en vodka? En realidad, el precio no es un indicador confiable de calidad. La mejor manera de saber si una marca produce una buena bebida es… probarla. Hay vodkas de muy alto nivel que son baratos y, viceversa, hay vodkas injustificadamente caros.
1) Todos los vodkas son iguales.
Este es uno de los mitos más difundidos. Pero el vodka, como cualquier bebida alcohólica, refleja de dónde proviene y de dónde fue destilado. Por ejemplo, los vodkas más tradicionales, por lo general de Europa Oriental, son mucho más robustos, potentes y crudos; mientras que en Europa Occidental, el vodka es más suave y más amigable.
Aunque se trata de una falsedad difundida tanto entre consumidores como entre los productores, esto no es así. Cada empresa decide cómo destilar su propio vodka, por ende los parámetros de destilación cambian de marca en marca. Además, si un vodka es destilado de más, existe el riesgo de que despojarlo de su sabor, su aroma y su carácter.
2) El vodka se hace con papas.
Sí, el vodka puede destilarse con papas, como ocurre, por ejemplo, en Suecia con el Karlsson’s Gold Vodka. Pero, en realidad, el vodka puede destilarse casi de cualquier cosa. En Francia, por ejemplo, se utiliza la uva, como ocurre con el Ciroc. En Rusia, tierra de vodka por excelencia, se prefiere utilizar centeno y trigo.
Al tomar un cóctel, no siempre se puede distinguir si el vodka utilizado es de buena o mala calidad. Pero sí al día siguiente, sobre todo cuando se toma en grandes cantidades. Por eso, aunque no se note en el paladar, para evitar dolores de cabeza, es aconsejable utilizar y exigir un buen vodka también para los drinks.
3) Si es caro es bueno.
¿Cuánto gastar en vodka? En realidad, el precio no es un indicador confiable de calidad. La mejor manera de saber si una marca produce una buena bebida es… probarla. Hay vodkas de muy alto nivel que son baratos y, viceversa, hay vodkas injustificadamente caros.