Era menos de lo que pensábamos.
A la edad de 10 años, no recuerdo que existieran muchas cosas más destacadas como fiel señal de hombría y valor que poseer un reloj. Pero si este reloj era resistente al agua, estos signos de adultez se multiplicaban al infinito. Mostrarle a nuestros amigos el valor "Water Resistant" y que dijera 50M o más era un disparador asegurado de las mejores fantasías que podían imaginar un grupo de pequeños.
Esa famosa M que acompaña al valor, no significa que ese reloj sea apto para sumergirse a esa profundidad sino que puede llegar a soportar una presión de 50 metros de agua. Es una unidad de presión, no de profundidad, por lo que, según lo que exigen las normas ISO 2281 que certifican el correcto sellado y la nula penetración de fugas en este tipo de relojes domésticos, las pruebas de resistencia a la presión se limitan a sumergir el reloj a unos apenas 10 centímetros para comprobar sus condiciones. Incluso, la famosa empresa Casio ofrece en su sitio un gráfico que detalla las capacidades de cada una de sus nomenclaturas, sin dejar de aclarar que el agua de mar y los detergentes podrían afectar el ya de por sí, escaso rendimiento submarinístico que deseábamos.
En este gráfico se pueden apreciar y desmitificar algunas de las características principales de los relojes de acuerdo a su nomenclatura impresa, lo que nos aclara que para ser buzo y aventurarse en las profundidades vamos a necesitar algo un poquito más complejo y costoso que nuestro Casio con calculadora:
A la edad de 10 años, no recuerdo que existieran muchas cosas más destacadas como fiel señal de hombría y valor que poseer un reloj. Pero si este reloj era resistente al agua, estos signos de adultez se multiplicaban al infinito. Mostrarle a nuestros amigos el valor "Water Resistant" y que dijera 50M o más era un disparador asegurado de las mejores fantasías que podían imaginar un grupo de pequeños.
Esa famosa M que acompaña al valor, no significa que ese reloj sea apto para sumergirse a esa profundidad sino que puede llegar a soportar una presión de 50 metros de agua. Es una unidad de presión, no de profundidad, por lo que, según lo que exigen las normas ISO 2281 que certifican el correcto sellado y la nula penetración de fugas en este tipo de relojes domésticos, las pruebas de resistencia a la presión se limitan a sumergir el reloj a unos apenas 10 centímetros para comprobar sus condiciones. Incluso, la famosa empresa Casio ofrece en su sitio un gráfico que detalla las capacidades de cada una de sus nomenclaturas, sin dejar de aclarar que el agua de mar y los detergentes podrían afectar el ya de por sí, escaso rendimiento submarinístico que deseábamos.
En este gráfico se pueden apreciar y desmitificar algunas de las características principales de los relojes de acuerdo a su nomenclatura impresa, lo que nos aclara que para ser buzo y aventurarse en las profundidades vamos a necesitar algo un poquito más complejo y costoso que nuestro Casio con calculadora: