La mayor parte de la población jamás ha oído hablar del monóxido de dihidrógeno (MODH), pero no es ni mucho menos una sustancia nueva.
Forma parte de una numerosísima cantidad de sustancias tóxicas, venenos y contaminantes ambientales.
Su inhalación accidental puede ser mortal, la Organización Mundial de la Salud cifra en varios centenares de miles los fallecimientos anuales por esta causa.
Una exposición prolongada al MODH en estado sólido causa quemaduras graves y necrosis agudas.
Una ingestión excesiva de MODH produce un gran número de efectos secundarios muy molestos.
En su estado gaseoso puede llegar a provocar quemaduras.
Contribuye de manera importante a la erosión del suelo y a la desertización.
Es causante de corrosión y oxidación en muchos metales.
Sólo tratamientos específicos pueden impedir la degradación de estructuras como puentes, edificios y objetos cotidianos metálicos.
Si los sistemas electrónicos se exponen al MODH se producen cortocircuitos, que se pueden traducir en pérdidas multimillonarias.
Su presencia reduce notablemente la efectividad de los sistemas mecánicos, en especial los frenos de los automóviles.
Un uso excesivo de MODH en la agricultura provoca la pérdida de cosechas enteras.
El Monóxido de Dihidrógeno administrado en exceso en pacientes sometidos a diálisis puede conducir a una insuficiencia cardíaca, edema pulmonar e hipertensión.
Como vemos, los riesgos derivados del uso de MODH no son precisamente una broma,
Como una sustancia barata para la esterilización, e incluso para esterilizar humanos.
En centrales nucleares.
Muchos gobiernos lo utilizan como agente antidisturbios.
En champús, geles, cremas de afeitar, desodorantes y muchos otros productos de higiene personal.
En aerosoles para limpiar hornos.
En jarabes y otros medicamentos que se toman líquidos, o en preparaciones para su uso intravenoso.
Como aditivo de muchos alimentos: potitos para niños pequeños, en bebidas con gas y en zumos supuestamente “naturales, sin conservantes ni colorantes” entre otros.
En la producción y distribución de pesticidas y herbicidas.
Como subproducto de la quema de combustibles fósiles y de muchas instalaciones de frío.
En la producción del poliuretano expandido y del nylon.
Sudoración excesiva.
Producción de grandes cantidades de orina.
Hinchazón.
Náuseas.
Desequilibrio iónico en sangre.
Los riesgos de esta sustancia son bien conocidos en todos hospitales del mundo, no obstante, el público general no es consiente del peligro que acarrea el uso del MODH.
En cambio, la comunidad científica reconoce los siguientes aspectos del MODH:
En cambio, la comunidad científica reconoce los siguientes aspectos del MODH:
Forma parte de una numerosísima cantidad de sustancias tóxicas, venenos y contaminantes ambientales.
Su inhalación accidental puede ser mortal, la Organización Mundial de la Salud cifra en varios centenares de miles los fallecimientos anuales por esta causa.
Una exposición prolongada al MODH en estado sólido causa quemaduras graves y necrosis agudas.
Una ingestión excesiva de MODH produce un gran número de efectos secundarios muy molestos.
En su estado gaseoso puede llegar a provocar quemaduras.
Contribuye de manera importante a la erosión del suelo y a la desertización.
Es causante de corrosión y oxidación en muchos metales.
Sólo tratamientos específicos pueden impedir la degradación de estructuras como puentes, edificios y objetos cotidianos metálicos.
Si los sistemas electrónicos se exponen al MODH se producen cortocircuitos, que se pueden traducir en pérdidas multimillonarias.
Su presencia reduce notablemente la efectividad de los sistemas mecánicos, en especial los frenos de los automóviles.
Un uso excesivo de MODH en la agricultura provoca la pérdida de cosechas enteras.
El Monóxido de Dihidrógeno administrado en exceso en pacientes sometidos a diálisis puede conducir a una insuficiencia cardíaca, edema pulmonar e hipertensión.
Como vemos, los riesgos derivados del uso de MODH no son precisamente una broma,
¿Dónde encontramos MODH en la actualidad?
Como una sustancia barata para la esterilización, e incluso para esterilizar humanos.
En centrales nucleares.
Muchos gobiernos lo utilizan como agente antidisturbios.
En champús, geles, cremas de afeitar, desodorantes y muchos otros productos de higiene personal.
En aerosoles para limpiar hornos.
En jarabes y otros medicamentos que se toman líquidos, o en preparaciones para su uso intravenoso.
Como aditivo de muchos alimentos: potitos para niños pequeños, en bebidas con gas y en zumos supuestamente “naturales, sin conservantes ni colorantes” entre otros.
En la producción y distribución de pesticidas y herbicidas.
Como subproducto de la quema de combustibles fósiles y de muchas instalaciones de frío.
En la producción del poliuretano expandido y del nylon.
Sintomatología relacionada con un exceso de MODH
Sudoración excesiva.
Producción de grandes cantidades de orina.
Hinchazón.
Náuseas.
Desequilibrio iónico en sangre.