La decepción y la sed de venganza son motores poderosísimos para forjar un proyecto y volverlo exitoso.
Lastimosamente, nuestra necesidad de venganza a veces hace cosas geniales, tal y como son estas empresas que nacieron de la necesidad de darles una buena lección a sus competidores.
Lastimosamente, nuestra necesidad de venganza a veces hace cosas geniales, tal y como son estas empresas que nacieron de la necesidad de darles una buena lección a sus competidores.