De lincesa Diamond a Modelo de Brazzers. Te cuento la historia.
La transformación comenzó en 2011, cuando Vidal bajó 17 kilos en siete meses y siguió un estricto plan de dieta y entrenamiento cuando se lanzó la campaña. En ese entonces, Vidal era ministra de Desarrollo Social de la ciudad.
Entrevistada por Perfil.com, confesó haber tenido "problemas de obesidad", y que dicha situación empeoró cuando tuvo a su tercer hijo, Pedro. Allí fue que Vidal decidió hacer algo al respecto para mejorar su salud y su aspecto. Entonces, hizo una consulta en la clínica del nutricionista Alberto Cormillot y el tratamiento comenzó en septiembre de 2010.
"Tuve controles periódicos con un nutricionista y con un médico clínico. La idea era hacer varias comidas al día y sumar una rutina de gimnasia", explicó Vidal en ese entonces. Además de comer mucha fruta, Vidal trota, camina y hasta toma alguna que otra clase de baile, siempre y cuando la apretada agenda se lo permita.
Ya pasaron cinco años del comienzo del cambio y hoy, la funcionaria PRO es un jamoncito. Pero la transformación no fue sólo física, sino que también Vidal pulió su estilo. Dejó de lado los suéters holgados, los pantalones anodinos y las camisas sin forma para probar suerte con blusas femeninas, pantalones oxford y zapatos de diseñador. También mejoró su maquillaje - hoy es más natural y sofisticado - y su pelo, que siempre lo lleva lacio y suelto.
Aunque ya pasó por la etapa más exigida, ahora hace un "mantenimiento" para seguir en forma.
Para María Eugenia Vidal, estar en estado "tiene que ver con una necesidad, aunque a veces combinar el estrés del trabajo con un estilo de vida saludable". "Se ve que de alguna manera nos contagiamos", concluye.
