“En nuestro proyecto es central la idea de reconstruir un capitalismo nacional. Para quienes tal vez se olvidaron, y fundamentalmente al sector empresarial: capitalismo nacional y movilidad social ascendente”
Cristina Kirchner.
Como sucede cuando caen las dictaduras, ahora empieza a verse la mierda que había bajo la alfombra.
La riqueza en el kirchnerismo se redistribuyó en el Sur y alcanzó sólo a tres amigos que aún hoy se mantienen como socios:
Lázaro Báez,
Cristóbal López y
Gerardo Ferreyra.
Los tres –como les pasa a los nuevos ricos– se inventaron un pasado que justificara su presente. La escena que se vio en TV –el hijo de Lázaro Báez contando millones de dólares en una cueva– bien podría haber estado protagonizada por cualquiera de ellos.
Un hombre, de espaldas, lleva un bolso por un pasillo de Puerto Madero. El bolso está lleno de billetes y es tan pesado que la tiene que arrastrar.
“La plata se pesa”, dijo una vez Fariña, explicándo los promedios de un kilo de dólares y uno de euros.
El otro horror es la empresa Electroingeniería, pasaron de facturar nada a 100 millones de dólares en días. Ferreyra (dueño) es el único de los tres dueños de esa empresa que tiene un pasado combativo: fue asesino integrante del ERP, fue detenido combatiendo a la democracia en 1975. Pasó de la Cámpora” a recibir sobres de De Vido.
Pasajero de todos los vuelos privados de De Vido, se adjudicó ante testigos el “representarlo”. Electroingeniería se asoció con Siemens (los coimeros alemanes más grandes y ahora arrepentidos), se quedó con Transener, la transportista eléctrica más grande del país, apareció entre las coimas del caso Skanska y creció a un promedio de 20% por año durante la década ganada.
La declaración del testigo Fernando Falcao Soares, en la investigación por coimas en el caso Petrobras (Brasil), denuncia a Electroingeniería ocupándose de las transferencias bancarias de las coimas a De Vido.
Esa empresa se metió en el aparato de propaganda, y ahora no sabe cómo salir de ese pantano: aún posee Radio del Plata y financió a Claudio Villarruel en 365TV, un canal de Internet que nunca llegó a los mil visitantes. La mujer de Ferreyra maneja Simonetta Orsini, una casa con los relojes de marca más caros de la Argentina.
Cristóbal López trabajó cargaba bolsas, trabajó matando pollos en una pollería y de golpe aparece a cargo de la empresa familiar de transporte de residuos en Comodoro Rivadavia.
Como por arte de magia ganó la licitación del Casino en Santa Cruz en 2001 (”Si veo sangre en las calles sé que es el momento de comprar”, dicen que dijo el Barón de Rothschild), compró el Casino Flotante de Puerto Madero y consiguió las máquinas tragamonedas de Palermo, donde hay más tragamonedas que en Las Vegas…muy Kirchnerista…
Es el dueño de más del ochenta por ciento de los casinos del país, algo que, con los años, provocó que lo llamaran El Zar del Juego.
No le gustaba porque era mucho más que eso:
el mayor productor de aceitunas de la Argentina, y
el dueño de varias empresas petroleras, agropecuarias,
de turismo,
inmobiliarias,
de transporte,
basura,
medios de comunicación y
tecnología.
Entre todas reunen unos dieciocho mil empleados.
Socio de Bochi San Felice – que son socios a su vez de la familia Kirchner en la inmobiliaria– acaba de hundir a un socio de toda la vida, Fabián de Sousa, quien se tuvo que quedar con la parte de Cristina en el holding, esto es la empresa Oil y los medios.
De Sousa vive habitualmente fuera de la realidad, es algo asi como un autista o un perrito de auto que mueve su cabecita, pero se conecta con eficiencia cuando lo llama Máximo Kirchner dándole órdenes.
Cuestión de porcentajes; la misma a la que alude Cristóbal López cuando pide que no lo comparen con Lázaro.
En el equipo, Lázaro Baez jugó siempre de accionista minoritario.
Si Cristóbal tiene mitad y mitad, Lázaro nunca superó el ochenta/veinte.
80 Cristina y 20 él.
Lázaro, antes cajero de cuarta del Banco de Santa Cruz, reunió una fortuna a partir de los sobreprecios de TODA la obra pública provincial.
Luego se expandió en
agropecuarias,
inmobiliarias,
sector petrolero,
informática y
turismo,
y diez estancias –que suman unas 180 mil hectáreas– al Sur del Río Santa Cruz y en dirección al Lago Argentino.
Este es el capitalismo nacional al que Cristina está asociada. Y hay quienes todavía dudan frente a las imágenes:
“¿Qué tiene, no se puede contar dinero?, dijo, desde la más brutal mala fe, Aníbal Fernández, libre aún por el tráfico de efedrina y el Triple Crimen.
No, no se puede, Aníbal. Había control cambiario, y no sucedía en un banco sino en una cueva no autorizada.
“Esto no puede tapar lo bueno que hizo el gobierno”, dijo, desde su analfabetismo, Julia Mengolini.
Julia, Hitler era vegetariano y eso no lo hacía tierno. Lo sabrías si hubieras leído un par de libros.
El resto del aparato de propaganda K, ahora intentando reprocesarse, reaccionó ante a la imagen de los bolsos o la evasión de Cristóbal López de mil millones de dólares como si nada. Son los mismos que dijeron que habíamos fotocopiado los papeles de Teegan INC, que nunca hubo bolsos ni bóvedas y que todo era una fantasía de Magnetto.
Cristina Kirchner.
Como sucede cuando caen las dictaduras, ahora empieza a verse la mierda que había bajo la alfombra.
La riqueza en el kirchnerismo se redistribuyó en el Sur y alcanzó sólo a tres amigos que aún hoy se mantienen como socios:
Lázaro Báez,
Cristóbal López y
Gerardo Ferreyra.
Los tres –como les pasa a los nuevos ricos– se inventaron un pasado que justificara su presente. La escena que se vio en TV –el hijo de Lázaro Báez contando millones de dólares en una cueva– bien podría haber estado protagonizada por cualquiera de ellos.
Un hombre, de espaldas, lleva un bolso por un pasillo de Puerto Madero. El bolso está lleno de billetes y es tan pesado que la tiene que arrastrar.
“La plata se pesa”, dijo una vez Fariña, explicándo los promedios de un kilo de dólares y uno de euros.
El otro horror es la empresa Electroingeniería, pasaron de facturar nada a 100 millones de dólares en días. Ferreyra (dueño) es el único de los tres dueños de esa empresa que tiene un pasado combativo: fue asesino integrante del ERP, fue detenido combatiendo a la democracia en 1975. Pasó de la Cámpora” a recibir sobres de De Vido.
Pasajero de todos los vuelos privados de De Vido, se adjudicó ante testigos el “representarlo”. Electroingeniería se asoció con Siemens (los coimeros alemanes más grandes y ahora arrepentidos), se quedó con Transener, la transportista eléctrica más grande del país, apareció entre las coimas del caso Skanska y creció a un promedio de 20% por año durante la década ganada.
La declaración del testigo Fernando Falcao Soares, en la investigación por coimas en el caso Petrobras (Brasil), denuncia a Electroingeniería ocupándose de las transferencias bancarias de las coimas a De Vido.
Esa empresa se metió en el aparato de propaganda, y ahora no sabe cómo salir de ese pantano: aún posee Radio del Plata y financió a Claudio Villarruel en 365TV, un canal de Internet que nunca llegó a los mil visitantes. La mujer de Ferreyra maneja Simonetta Orsini, una casa con los relojes de marca más caros de la Argentina.
Cristóbal López trabajó cargaba bolsas, trabajó matando pollos en una pollería y de golpe aparece a cargo de la empresa familiar de transporte de residuos en Comodoro Rivadavia.
Como por arte de magia ganó la licitación del Casino en Santa Cruz en 2001 (”Si veo sangre en las calles sé que es el momento de comprar”, dicen que dijo el Barón de Rothschild), compró el Casino Flotante de Puerto Madero y consiguió las máquinas tragamonedas de Palermo, donde hay más tragamonedas que en Las Vegas…muy Kirchnerista…
Es el dueño de más del ochenta por ciento de los casinos del país, algo que, con los años, provocó que lo llamaran El Zar del Juego.
No le gustaba porque era mucho más que eso:
el mayor productor de aceitunas de la Argentina, y
el dueño de varias empresas petroleras, agropecuarias,
de turismo,
inmobiliarias,
de transporte,
basura,
medios de comunicación y
tecnología.
Entre todas reunen unos dieciocho mil empleados.
Socio de Bochi San Felice – que son socios a su vez de la familia Kirchner en la inmobiliaria– acaba de hundir a un socio de toda la vida, Fabián de Sousa, quien se tuvo que quedar con la parte de Cristina en el holding, esto es la empresa Oil y los medios.
De Sousa vive habitualmente fuera de la realidad, es algo asi como un autista o un perrito de auto que mueve su cabecita, pero se conecta con eficiencia cuando lo llama Máximo Kirchner dándole órdenes.
Cuestión de porcentajes; la misma a la que alude Cristóbal López cuando pide que no lo comparen con Lázaro.
En el equipo, Lázaro Baez jugó siempre de accionista minoritario.
Si Cristóbal tiene mitad y mitad, Lázaro nunca superó el ochenta/veinte.
80 Cristina y 20 él.
Lázaro, antes cajero de cuarta del Banco de Santa Cruz, reunió una fortuna a partir de los sobreprecios de TODA la obra pública provincial.
Luego se expandió en
agropecuarias,
inmobiliarias,
sector petrolero,
informática y
turismo,
y diez estancias –que suman unas 180 mil hectáreas– al Sur del Río Santa Cruz y en dirección al Lago Argentino.
Este es el capitalismo nacional al que Cristina está asociada. Y hay quienes todavía dudan frente a las imágenes:
“¿Qué tiene, no se puede contar dinero?, dijo, desde la más brutal mala fe, Aníbal Fernández, libre aún por el tráfico de efedrina y el Triple Crimen.
No, no se puede, Aníbal. Había control cambiario, y no sucedía en un banco sino en una cueva no autorizada.
“Esto no puede tapar lo bueno que hizo el gobierno”, dijo, desde su analfabetismo, Julia Mengolini.
Julia, Hitler era vegetariano y eso no lo hacía tierno. Lo sabrías si hubieras leído un par de libros.
El resto del aparato de propaganda K, ahora intentando reprocesarse, reaccionó ante a la imagen de los bolsos o la evasión de Cristóbal López de mil millones de dólares como si nada. Son los mismos que dijeron que habíamos fotocopiado los papeles de Teegan INC, que nunca hubo bolsos ni bóvedas y que todo era una fantasía de Magnetto.