A pesar que la calidad de vida en Europa es superior a la de América Latina, la tasa de suicidios es mucho más alta, llegando a 23,2 personas por cada 100 mil habitantes en el Viejo Continente, mientras que en América el número llega a 10,3.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Lituania es el país con la más alta tasa de suicidios en el mundo, con un promedio de 61,3 por cada 100 mil habitantes. Le sigue Rusia con 53,8, Bielorrusia con 48,7, además de Kazajistán, Hungría, Letonia, Ucrania, Corea del Sur, Japón y Sri Lanka que completan los 10 primeros.

El problema de vivir en un mundo cada vez más individualista
"La cohesión social ha ido disminuyendo en Europa a lo largo de las últimas décadas. Hemos entrado a un modelo social muy individualista, donde cada sujeto busca prosperar por su cuenta y donde, si acude a otros, es para prosperar más, pero no solidariamente. Lo que vemos en la clínica es que en este tiempo la vivencia de la soledad ha ido incrementándose considerablemente", explica el psiquiatra y psicoanalista Josep Moya, coordinador del Observatorio de Salud Mental de Cataluña, en diálogo con Infobae.

Una de las expresiones más importantes de la nueva modernidad que atraviesa gran parte del mundo occidental es el declive de la familia, que ya no tiene un lugar tan omnipresente en la vida de las personas. Un buen soporte familiar o, en su defecto, social -como las amistades-, permiten que los individuos se sientan contenidos, y tengan en qué apoyarse en los momentos de inestabilidad emocional.

"Alguien que atraviesa por una situación muy difícil -dice Moya-, con un cuadro melancólico, si no tiene un buen soporte sociofamiliar enfrenta un riesgo mayor de pasar al acto suicida. Por ejemplo, en los casos de suicidio asociados al acoso laboral, suelen producirse en personas que se sienten solas y que ven a todo su entorno en contra suya".

"Muchas personas viven en absoluta soledad"
"En cambio, cuando se tiene un buen sostén familiar, por más difícil que sea la situación clínica o laboral, se está en mejores condiciones de afrontarla. Por citar un caso, ayer un señor de 45 años que está en paro nos decía que pasaba por momentos bajos, pero que tenía presente que contaba con el apoyo de su esposa y de sus hijos", agrega.

Pero en Europa esto parece ser cada vez menos frecuente, por el debilitamiento de los vínculos familiares y afectivos."Vemos muchas personas que viven en absoluta soledad y que cuando se encuentran ante problemas económicos o de salud -continúa el psicoanalista-, sus conocidos les viran la espalda. Los vínculos están actualmente muy condicionados por la palabra éxito, hay que gozar, producir y tener, y si uno no puede queda excluido".
La crisis económica dispara la cifra de suicidios en Grecia

Grecia se enfrenta a un enorme problema social directamente relacionado con la situación económica. El número de suicidios por año prácticamente se ha duplicado desde que estalló la crisis en 2007. La ONG Klimaka dice que la mayoría de las llamadas que recibe en su línea telefónica de prevención de suicidios son de personas en paro, seguidas por las de trabajadores autónomos y pensionistas.

“Los problemas económicos no son el único motivo de suicidio, pero en todos los lugares de Europa donde ha aumentado el paro también ha aumentado el número de suicidios. Y cuando el paro se reducen, los suicidios, también. Esos dos indicadores se mueven en paralelo”, dice Aris Violatzis, director de Klimaka.
Fuentes médicas también alertan de un aumento en Grecia de las drogodependencias y de los problemas mentales, en especial, la depresión. También se ha registrado un incremento del alcoholismo y de la violencia doméstica. La profesora universitaria de psiquiatría Marina Oikonomou opina que el Estado debe tomar cartas en el asunto y ocuparse de los problemas personales de sus ciudadanos. “Detrás de las cifras hay personas y dolor. Los economistas no deben ignorarlo”, afirma.
La tasa de paro, que antes de la crisis era del 7,5 por ciento, es hoy del 28 por ciento, y los griegos han perdido casi la mitad de su poder adquisitivo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Lituania es el país con la más alta tasa de suicidios en el mundo, con un promedio de 61,3 por cada 100 mil habitantes. Le sigue Rusia con 53,8, Bielorrusia con 48,7, además de Kazajistán, Hungría, Letonia, Ucrania, Corea del Sur, Japón y Sri Lanka que completan los 10 primeros.

El problema de vivir en un mundo cada vez más individualista
"La cohesión social ha ido disminuyendo en Europa a lo largo de las últimas décadas. Hemos entrado a un modelo social muy individualista, donde cada sujeto busca prosperar por su cuenta y donde, si acude a otros, es para prosperar más, pero no solidariamente. Lo que vemos en la clínica es que en este tiempo la vivencia de la soledad ha ido incrementándose considerablemente", explica el psiquiatra y psicoanalista Josep Moya, coordinador del Observatorio de Salud Mental de Cataluña, en diálogo con Infobae.

Una de las expresiones más importantes de la nueva modernidad que atraviesa gran parte del mundo occidental es el declive de la familia, que ya no tiene un lugar tan omnipresente en la vida de las personas. Un buen soporte familiar o, en su defecto, social -como las amistades-, permiten que los individuos se sientan contenidos, y tengan en qué apoyarse en los momentos de inestabilidad emocional.

"Alguien que atraviesa por una situación muy difícil -dice Moya-, con un cuadro melancólico, si no tiene un buen soporte sociofamiliar enfrenta un riesgo mayor de pasar al acto suicida. Por ejemplo, en los casos de suicidio asociados al acoso laboral, suelen producirse en personas que se sienten solas y que ven a todo su entorno en contra suya".

"Muchas personas viven en absoluta soledad"
"En cambio, cuando se tiene un buen sostén familiar, por más difícil que sea la situación clínica o laboral, se está en mejores condiciones de afrontarla. Por citar un caso, ayer un señor de 45 años que está en paro nos decía que pasaba por momentos bajos, pero que tenía presente que contaba con el apoyo de su esposa y de sus hijos", agrega.

Pero en Europa esto parece ser cada vez menos frecuente, por el debilitamiento de los vínculos familiares y afectivos."Vemos muchas personas que viven en absoluta soledad y que cuando se encuentran ante problemas económicos o de salud -continúa el psicoanalista-, sus conocidos les viran la espalda. Los vínculos están actualmente muy condicionados por la palabra éxito, hay que gozar, producir y tener, y si uno no puede queda excluido".
La crisis económica dispara la cifra de suicidios en Grecia

Grecia se enfrenta a un enorme problema social directamente relacionado con la situación económica. El número de suicidios por año prácticamente se ha duplicado desde que estalló la crisis en 2007. La ONG Klimaka dice que la mayoría de las llamadas que recibe en su línea telefónica de prevención de suicidios son de personas en paro, seguidas por las de trabajadores autónomos y pensionistas.

“Los problemas económicos no son el único motivo de suicidio, pero en todos los lugares de Europa donde ha aumentado el paro también ha aumentado el número de suicidios. Y cuando el paro se reducen, los suicidios, también. Esos dos indicadores se mueven en paralelo”, dice Aris Violatzis, director de Klimaka.
Fuentes médicas también alertan de un aumento en Grecia de las drogodependencias y de los problemas mentales, en especial, la depresión. También se ha registrado un incremento del alcoholismo y de la violencia doméstica. La profesora universitaria de psiquiatría Marina Oikonomou opina que el Estado debe tomar cartas en el asunto y ocuparse de los problemas personales de sus ciudadanos. “Detrás de las cifras hay personas y dolor. Los economistas no deben ignorarlo”, afirma.
La tasa de paro, que antes de la crisis era del 7,5 por ciento, es hoy del 28 por ciento, y los griegos han perdido casi la mitad de su poder adquisitivo.