El sexo a veces puede convertirse en un momento incómodo cuando esperas más de lo que tu chico puede dar. Está bien, en este punto habría que distinguir entre lo que la genética le ha dado (que no se puede cambiar) y su actitud. Si existe lo segundo, puedes tener una vida sexual increíble por mucho que él no haya sido bendecido por los dioses en el piso de abajo.
La experta en sexualidad y bienestar Nicci Talbot, está de acuerdo con nosotras: "Muchos hombres están preocupados por el tamaño de sus penes, pero lo importante es lo que haces con él. Con un pene pequeño hay que concentrar los esfuerzos en el ángulo de penetración para conseguir el máximo placer para ella".
En esta posicion ella se acuesta boca arriba flexionando las piernas mientras levanta la pelvis. Él entre sus piernas puede penetrarla fácilmente y puede controlar el ritmo. También es una buena postura para la estimulación del punto G, aunque la mujer tiene que ser flexible para aguantar bien la posición.
En este caso, el hombre penetra a la mujer por detrás, controlando el movimiento y acariciando el clitoris con el pene mientras la sujeta de la cadera.
A medida que su pelvis se incline levemente, podrás sentir los beneficios de esta profundidad extra durante la penetración, perfecta para estimular las paredes de la vagina y el punto G.
Esta postura es parecida al misionero, pero con un pequeño cambio. La idea es que al quedar la pareja de lado, su pelvis entra en contacto con la de ella y el roce logra una satisfacción total.
En esta postura es ella la que tiene las riendas. El hombre se sienta al borde de la cama y ella se sienta sobre él y coloca los pies entre sus piernas, flexionando las rodillas. Una posición ideal para estimular el punto G y que permite una penetración profunda, lo que impide que el pene pueda salirse.
En esta postura, la mujer se deja caer hacia atrás sobre sus brazos y eleva la pelvis todo lo que puede, él puede ayudarla sosteniendo sus caderas. El hombre necesita algo de fuerza en los brazos para mantener la posición pero logra todo el poder sobre el ritmo y la profundidad de la penetración.
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