"Estaba cagado de frío ,viendo explosiones, disparos duros y gente con mala cara sufriendo por doquier. Tenía miedo mi cara esta prácticamente congelada, el fusil se me resbalaba por poco , tenía unas ganas monstruosas de volver a casa pero debía sobrevivir. Las correntadas de viento eran inevitables y desconocía por completo si iba vivir o morir.
Era un soldadito más de entre tantos, luchando como podía, tres de mis amigos ya murieron : Juan, Roberto e Ignacio.
Juan recibió un tiro en la espalda producto de una bala que rompió el sonido. Me acerque a él para ayudarlo a pesar de que más balas se hicieron presentes , lo levante , lo deje a mi par , cojeaba y de su rostro brotaba la tristeza junto a la frase <<No volveré a la cancha, no volveré>> Otro disparo fue un flechazo en el medio de su frente y tuve que dejarlo tirado sin más.
Roberto era duro, le aplasto la cabeza a un ingles con su bota, pero se enfermo de gravedad y era difícil llevarlo por todos lados, estaba en una camilla tosiendo sin parar, con el fusil disparando a quien podía y luchando para no perder la cordura con cuarenta de fiebre. No lo consiguió , murió de un ataque al corazón, victima de no poder dormir. Una semana después de que le dijeran que viviría unas pocas horas, uno de los pocos hombres sorprendentes que he conocido,
Ignacio un buen muchacho, tenía novia y un hijo que venia contento al mundo. Lamento decir que él no tuvo una muerte feliz, cinco ingleses lo acribillaron .chillaba mientras se arrodillaba y escupía sangre , logre herir a un ingles pero su potencia de fuego era monstruosa. Era como si los indios quisieran defender la tierra de los vaqueros, todo estaba muy complicado.
Las noticias de Argentina eran desconocidas aunque alentadoras y mi madre me preocupaba , recordaba todas las cosas que me faltaban en este congelado campo de batalla. Recuerdo mi primer beso, mi primer pleito en la calle, la vez que encontré a Cristo en un Iglesia mirándome fijo a los ojos y un puñado de recuerdos potentes. No tenía tiempo para llorar, las botas me quedaban grandes y mi único placer era el fumar, todo lo demás era soportar tiros y el miedo de que la muerte te fuera a visitar.
Soñaba con que ganáramos, soñaba con que la gente nos recibiría con los brazos abiertos, soñaba ... En un lugar tan desolado no queda más que eso soñar. Pero no podíamos ,sabíamos que los ingleses eran potentes , bestias de boina roja , bandera escarlata y azul.
Yo cargaba una bandera celeste y blanca , cerca del corazón con un sol de metal, debajo del camperon . La confusión era recurrente en mí, mi mente era una maquina de fotos, que atesoraba las imágenes más fuertes. A pesar de eso, optamos por rendirnos, otros lograron escapar como es mi caso. Un hombre que corría a la par fue interceptado por una bala en la sien. Yo pegue la vuelta y dispare dos veces a un ingles muy corpulento, una bala fue derecho a mi corazón caí golpeando toda mi espalda, sus armas eran autenticas maquinas de destrozar. Me levante como un ángel y seguí corriendo hasta llegar a uno de los pocos helicópteros de rescate fui él único que subió aquel aparato volador. En cuanto revise mi pecho la bala estaba incrustada en el sol con la bandera agujereada.
Me siento orgulloso de la patria, me siento orgulloso de ser quien soy y me siento orgulloso que mis hijos, mis nietos y espero que muchas generaciones más vivan mariconeando en la computadora antes de tener que sacarle la vida a una persona. La vida es larga pero las guerras son cortas, ojala no se repita. Ojala los presidentes nos dejen un mejor lugar para vivir y espero que las guerras no las hagamos entre nosotros.
Las Malvinas son Argentinas y juro por Dios que no me arrepiento de haber matado por mi país.
Te conté solo algunas cosas, no te quiero dar detalles especificos del pelotón en donde estaba, ni las estrategias militares que utilizamos. Solo quería nombrar los sucesos que me marcaron de aquella lucha. Soy jubilado y de vez en cuando me reúno con otros combatientes "
Relato de Juan Manuel Lopez Tejada