Enclavado en lo más profundo de la selva nicaragüense, existe un lugar donde parece que el tiempo se detiene. Lejos de la sociedad y sus formas, entre la densa vegetación y el calor sofocante, se levanta un hostal donde coinciden mochileros de todas partes del mundo dispuestos a sacudirse el peso de las reglas de la moral y sus principios.
Los habitantes temporales de este paraíso perdido en medio de la nada, entregan su vida a los placeres: orgías, sexo sin reservas, cerveza de desayuno, comida y cena, todo transcurre entre conversaciones que pasan súbitamente de lo banal a lo trascendente al calor de la euforia provocada por el alcohol y las drogas, en un ambiente de igualdad y confianza mutua donde cualquiera es aceptado y se forman vínculos fuertes entre los habitantes momentáneos del lugar.
La serie de Rebecca Rütten, fotógrafa australiana que visitó la isla y decidió volver al año siguiente para capturar las manifestaciones de libertad de los huéspedes, muestra su día a día y las relaciones que generan entre ellos.
Rütten, que se encontraba inicialmente emocionada por probar la paradisíaca vida, fue convenciéndose con el paso de los días de que lo que ahí pasaba era una mezcla de excesos. Entre líneas de Ritalin para despertar y pastillas de Valium para poder dormir, la artista experimentó un estado de embriaguez continuo, producido en parte por los juegos de bebidas que, afirma, poseen un significado casi ritual y altamente competitivo entre los habitantes de la isla.
“Después de un par de semanas de integración exitosa, nuestro entusiasmo inicial en este viaje utópico se fue transformando más y más en una especie de distopía”. A pesar de esta declaración, Rütten sigue encontrando una especie de encanto en el lugar al que llama “Never-never land” (al igual que su serie fotográfica), haciendo una analogía entre este sitio y la isla fantástica que imaginara J. M. Barrie en “Peter Pan”.

Por qué un grupo de jóvenes se entrega al hedonismo sin reservas en una selva centroamericana? ¿Acaso es un signo de la decadencia de la sociedad, o tal vez, la sociedad formada a través de estos huéspedes constituye una alternativa a la descomposición de lo que ya está establecido?
Como toda creación artística, la idea original de Rütten se vio rebasada y transformada en algo completamente distinto, que si bien no esperaba, terminó por plasmar de forma cruda las debilidades y el lado más humano: “Lo que comenzó como un proyecto de libre pensamiento, se convirtió con el paso del tiempo en una alegoría de lo primitivo de la humanidad cuando ésta se deja a su suerte”.
“Mi trabajo retrata la sociedad actual y cuestiona la idea romántica de mochilear durante un largo periodo en países en desarrollo”.