EL EPISODIO CONOCIDO COMO LA "ÚLTIMA CENA" FUE EN REALIDAD BASTANTE DISTINTO A COMO LO HEMOS IMAGINADO, DE ACUERDO A ARQUEÓLOGOS ITALIANOS.
La Última Cena es sin duda uno de los episodios más representativos de la historia del catolicismo. Se trata de la última reunión de Jesucristo con sus discípulos, los doce apóstoles, una noche antes de su muerte en la cruz. Sin embargo, más allá de las incontables representaciones artísticas de este suceso y de algunas referencias bíblicas, pocos se sabe a "ciencia cierta" de él.
Un estudio realizado por dos arqueólogos italianos, Generoso Urciuoli y Marta Bergono, centrado en las costumbres gastronómicas y la cocina judía de aquella época, concluyó que el menú que Cristo y sus apóstoles es muy probable que haya constado de fabada, cordero adobado con finas hierbas, aceitunas, hierbas amargas de la región, pan sin levadura, salsa de pescado, dátiles y un poco de vino aromatizado. Además, lejos de la representación habitual que tenemos de este convivio, en aquella época la gente no se sentaba en una mesa rectangular sino que se reunían en el suelo, sobre cojines y alfombras.
Para extraer estas conclusiones los investigadores cruzaron referencias bíblicas, textos judaicos, antiguos documentos romanos e información arqueológica para determinar los hábitos culinarios que dominaban en Jerusalén en aquellos tiempos.
La Última Cena es sin duda uno de los episodios más representativos de la historia del catolicismo. Se trata de la última reunión de Jesucristo con sus discípulos, los doce apóstoles, una noche antes de su muerte en la cruz. Sin embargo, más allá de las incontables representaciones artísticas de este suceso y de algunas referencias bíblicas, pocos se sabe a "ciencia cierta" de él.
Un estudio realizado por dos arqueólogos italianos, Generoso Urciuoli y Marta Bergono, centrado en las costumbres gastronómicas y la cocina judía de aquella época, concluyó que el menú que Cristo y sus apóstoles es muy probable que haya constado de fabada, cordero adobado con finas hierbas, aceitunas, hierbas amargas de la región, pan sin levadura, salsa de pescado, dátiles y un poco de vino aromatizado. Además, lejos de la representación habitual que tenemos de este convivio, en aquella época la gente no se sentaba en una mesa rectangular sino que se reunían en el suelo, sobre cojines y alfombras.
Para extraer estas conclusiones los investigadores cruzaron referencias bíblicas, textos judaicos, antiguos documentos romanos e información arqueológica para determinar los hábitos culinarios que dominaban en Jerusalén en aquellos tiempos.