Ahora Víctor Hugo Morales denuncia censura. Asi no, Víctor Hugo. La censura es la prohibición de la expresión. No se le ha prohibido a Víctor Hugo expresarse. Se terminó su relación con radio Continental. Eso es todo. Como cualquiera, Víctor Hugo puede buscar otros espacios para decir lo suyo. En su momento sus relatos de goles trajeron aire fresco. En su momento supo ser comentarista independiente que compartía con Magdalena Ruiz Guiñazú la transición entre el programa que ella finalizaba y el programa que él empezaba. Hasta que comenzó su devoción por el kirchnerismo. De impugnarle a Kirchner que comprara dos millones de dólares en base a información privilegiada pasó a ser creyente. No hubo ninguna transición. Sólo un llamado de Kirchner. Y seguramente unos pesitos. Así son las conversiones: por revelación o por dinero. Defendió todo, sin matices. Corruptos como Boudou. De Vido y Lázaro Báez y los negociados del juego de Cristóbal López y de Cristóbal López con los Kirchner. Apoyó la estigmatización sistemática de periodistas y la versión exculpatoria del Gobierno respecto de la tragedia de Once. Cada día inundaba de sentencias absolutorias a los funcionarios y de sentencias condenatorias a quienes los criticaban. Tiene todo el derecho de seguir haciendo lo mismo. No es alguien encarcelado en el silencio. El problema es que ya no están ni el kirchnerismo ni la pauta oficial. Aunque tiene a tiro una docena de radios kirchneristas. Las del grupo Indalo de Cristóbal López; las del grupo 23 de Szpolski y Garfunkel; las del grupo Octubre de Víctor Santa María; las de Electroingeniería de Ferreya y Acosta y los medios del grupo Olmos de la UOM. De impugnarle a Kirchner que comprara dos millones de dólares en base a información privilegiada pasó a ser su mejor creyente Victor Hugo es un hábil negociador y un grupo empresario en sí mismo. Fue un imán para avisos publicitarios del mundo del deporte y en los últimos años un inmenso beneficiario del dinero del Gobierno. Hoy perdió audiencia y el poder de generación de negocios privados. Ahora se convierte a sí mismo en un mártir, casi en un héroe. No es un modelo periodístico sino un emblema de lo contrario. Es alguien que habla sin datos y que ataca sin pruebas. Es propaganda. Quiere hacer creer que su despido es un caso de libertad de prensa. Que Clarín lo despidió. No, Víctor Hugo. No ha sido Clarín. Tampoco Macri. Pasó simplemente que dejó de ser útil para quienes lo empleaban. Víctor Hugo Morales seguía embalado esta mañana, relatando los motivos por los que asegura fue despedido de radio Continental y denunciando que fue víctima de un acto de censura impulsado por el gobierno nacional de Mauricio Macri. Hasta ahí, previsible. Pero todo cambió cuando un comentario de quien lo entrevistaba, Eduardo Feinmann, lo descolocó. Entrevistado en Radio 10, Morales explicaba y detallaba cómo fue el despido y Feinmann le preguntó si sentía que "el Gobierno de Macri había fomentado su salida" de la emisora del grupo Prisa. "Sin ninguna duda", respondió el locutor uruguayo. "Lo fomentó de una manera directa. Porque hay una sujeción muy grande a la pauta publicitaria. Enero es el mes de la negociación y además porque me lo dijeron. Lo sé. Un periodista excede al propio interés del medio de comunicación hasta que dicen hasta acá llegamos..." explicaba Víctor Hugo Morales. Fue allí cuando Feinmann lo interrumpió. link: "Entiendo lo que significa porque yo viví exactamente lo mismo con el Gobierno anterior. Yo entiendo de presidentes y adláteres que ejercen presión sobre los dueños de los medios así que lo entiendo perfectamente. Entiendo esto de una voz discordante... Yo era una voz discordante del Gobierno de Cristina y sufrí lo mismo así que lo entiendo perfectamente bien", le contó Feinmann. Lo que siguió fue un largo silencio. Feinmann esperaba la respuesta de Víctor Hugo, que no llegaba. El estaba allí para hablar mal del gobierno de Macri pero se encontró con alguien que decía lo mismo, pero del gobierno de Cristina que el uruguayo tanto defendió. Al cabo de unos segundos que parecieron interminables, Víctor Hugo Morales, expresó: "Bueno Eduardo, supongo que me llamó para que yo le dijera qué pensaba yo... Pero...". Feinmann retrucó: "Lo entiendo perfectamente bien. Me estoy poniendo de su lado. Estoy siendo alguien que está en este momento de su lado". "Lo cual valoro", admitió Víctor Hugo. "Los periodistas tienen en estos casos pensar en grande. Pensar en chiquito, dejarse llevar por nuestros celos no es bueno. En este caso se trata de profesionales, y como tales debe haber márgenes de solidaridad", analizó el periodista que ayer fue interceptado por un escribano y un representante legal de la radio para evitar que iniciara su programa de todas las mañanas. Por su parte, Feinmann concluyó: "Por eso me solidarizo con usted entendiendo qué debe estar viviendo en su pellejo".
Asi no va Victor Hugo. Hasta Feinman te tapa la boca.
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