La gran estafa que hubo en el PAMI ocurrió desde 2013 hasta 2015. El organismo pagó 500 millones de pesos por año en la compra de medicamentos para afiliados muertos. Los remedios eran revendidos en el mercado negro a clínicas y farmacias. El mecanismo funcionó durante la administración del kirchnerista Luciano Di Césare.
A dos voces mostró por primera vez cómo era el paso a paso de la operación que tenía el aval de los funcionarios que comandaban la obra social de los jubilados.
En estas bolsas hay troqueles por 200 mil pesos que cada mes una farmacia le cobraba al PAMI como coseguro por supuestas entregas de medicamentos a jubilados muertos. Esto se replicaba en cientos de farmacias en todo el país. Las irregularidades fueron detectadas y denunciadas por la actual gestión.
En conversación con A dos voces, Regazzoni contó que la venta de remedios a muertos incluía sobremedicación y falsificación de la identidad de médicos. "La Justicia tendrá que investigar las complicidades. Esto fue a propósito, no por error", sostuvo. E informó que hay 20 denuncias radicadas en sede federal en todo el país.
Según Regazzoni, las farmacias venían advirtiendo sobre las irregularidades. Incluso la Auditoría General de la Nación elaboró informes sobre esta maniobra. El director del organismo denunció que, a pesar de los llamados de atención, durante la anterior gestión de Luciano Di Césare no se tomaron medidas administrativas para corregir las maniobras ni se hicieron las denuncias.
"Estamos trabajando en la depuración de los padrones de afiliados que murieron", contó el titular de la obra social de los jubilados. Y aseguró que, con el presupuesto bien utilizado, el PAMI tendría que tener un servicio médico de primer nivel.
Por último, Regazzoni remarcó que sin transparencia es imposible mejorar la prestación. "Los recursos se usaban para cualquier cosa menos para lo que estaban destinados", concluyó.