
A fines de la inolvidable Argentina del 90, Ferrocarril, que todavía jugaba en Primera División, estaba atravesando una pésima racha: pasó 875 minutos sin poder marcar ni un solo gol. Un hincha, desesperado y, en realidad, demasiado sincero, hizo una rústica bandera que fue famosa. Simplemente pidio que “hagan 1 gol”.
En ese año, los hinchas de Peñarol nos deleitamos a partir del segundo semestre con la máquina de Julio Ribas, que terminaría dandonos un nuevo campeonato. Casi dos décadas después, estamos mucho más parecidos a Ferro que a esa maquinita.
Peñarol, desde el 5 a 1 a Defensor por la fecha 3 del Clausura y disputado el 21 de febrero, jugó siete encuentros y marcó ¡dos goles! Es decir, en 43 días, pudimos llegar dos veces al orgasmo futbolístico, a decir de Eduardo Galeano. Aquel de Albarracín, tras pared con Maxi Rodríguez contra Sud América, y el gran disparo del mencionado rubio ante Racing. Y basta.
Pero, ojo, que el problema de Peñarol en el arco de enfrente no es por un tema de poca puntería. Las chances ni siquiera se generan. Únicamente ante Fénix, que fue uno de los siete fatídicos partidos de esta cuarentena, Peñarol desperdició varias oportunidades de gol. En el resto de los encuentros, ni siquiera los generó. Los invito a que recuerden cuál fue la última chance clara, por ejemplo, que el equipo generó por Copa Libertadores. Seguro tendrán que remontarse al primer encuentro, contra Cristal en Perú. Pasamos tres partidos sin patear al arco a nivel continental. Literalmente.
Da Silva, fiel a su costumbre, utilizó todo lo que tiene a mano pero, también fiel a su costumbre, su rotación es bastante lamentable; le da minutos de sobra a jugadores que no merecen, quizás, ni tiempo en el banco y a otros los pone poco y nada, o solamente en situaciones extremas. Entre una cosa y otra, los únicos delanteros que pudieron hacer goles este semestre fueron Murillo y Forlán.
En los 11 partidos de este año, Peñarol marcó 13 goles. Pero cinco de ellos fueron en el mismo encuentro. Tomando los otros diez, se hicieron solamente siete tantos, algo así como un gol cada un partido y medio.
Está claro que este Peñarol tiene problemas en cada sector de la cancha pero también es evidente que en el fútbol se gana con goles y este equipo no se los hace ni al arco iris.
PD: Soy de Peñarol