25 años atrás mataron a Walter Bulacio, un pibe de 17 años, secuestrado y torturado por la Policía Federal Argentina.
Seguramente te acordás, cantaste o escuchaste la canción con la que todos gritábamos: “Yo sabía, yo sabía: a Bulacio lo mató la Policía”. Y si no, sería importante que sepas de quién hablamos.
El 19 de abril de 1991 Patricio Rey y los Redonditos de Ricota tenían un recital en el estadio Obras y un grupo de chicos de Aldo Bonzi alquiló un micro, porque resultaba más barato que viajar en colectivos de línea. Al llegar al barrio de Núñez aquellos que tenían entradas compradas de antemano se pusieron en la cola, mientras que quienes no las habían sacado, se desesperaron al saber que estaban agotadas.
Walter tenía la plata que le había dado la abuela para poder comprarse su entrada y con un amigo dio un par de vueltas, tratando de encontrar a alguien que revendiera un ticket. Pero lo único que abundaban eran los uniformados en celulares, patrulleros y colectivos apostados, esperando la orden de empezar a cazar a quienes cometieran desmanes.
Los chicos de Aldo Bonzi no se resignaron a perderse el recital de su grupo favorito y rodeando la reja del Club Obras Sanitarias encontraron un hueco por donde entrar. Pero lo único que encontraron fue la RAZZIA policial que, a palo limpio, los terminó subiendo a los colectivos apostados en la avenida del Libertador.
Aunque la Ley de Patronato de Menores prohíbe la detención de menores sin intervención del juez competente, Bulacio fue retenido en la comisaría. Las detenciones se produjeron entre los jóvenes que estaban aglomerados frente a las puertas del estadio y en los bares de la zona, con quienes la policía tenía pendiente la "cuota voluntaria" que se les exigía.
Durante los traslados comenzaron a producirse todo tipo de incidentes entre los detenidos y el personal policial. Jóvenes intentando escaparse por la ventana de la golpiza de los uniformados, quienes después eran arrojados a los calabozos del subsuelo de la comisaría 35ª. Los chicos que compartieron el calabozo con Walter contaron que, desde que lo entraron, se quedó muy quieto en un rincón, tenía frío y estaba muy asustado. Era la primera vez que lo detenían. Por eso, o porque no lo veían bien, le dieron la única silla que había en el lugar.
Al amanecer, sólo Walter y otros dos menores quedaban en la celda. Bulacio no estaba bien: no podía pararse y se expresaba con cierta dificultad. Cuando vomitó, los chicos empezaron a llamar a la guardia. Un rato después los policías llevaron a Walter a la oficina de guardia, donde volvió a vomitar.
Lo sacarían de allí recién a la mañana siguiente, rumbo al Hospital Pirovano. Le fue diagnosticado traumatismo craneano, y dijo, con las pocas fuerzas que le restaban, al médico que lo atendió haber sido golpeado por la policía.
El 26 de abril de 1991, una semana después de su detención, Walter Bulacio murió en el sanatorio privado y, desde entonces, el operativo del 19 de abril de 1991 en el estadio Obras dejó de ser una razzia más entre tantas, para convertirse en "la noche que se llevaron a Walter". Una pared quedó como fiel testigo de la brutalidad ocurrida dentro y fuera de la comisaría, donde un graffiti rudimentario, en la sala de menores, rezaba: "JORGE, WALTER, KIKO, ERIK, LEO, NICO, NAZARENO, BETU Y HECTOR. CAIMOS POR ESTAR PARADOS. 19/4/91".
Su traumatismo craneano tenia huellas inequívocas de golpes con objetos contundentes en miembros, torso y cabeza. La decisión de su padre, Víctor, apoyado por la abuela Mary, de no resignarse, convirtió al pibe en emblema de la denuncia y pelea contra las detenciones policiales, el gatillo fácil y la tortura.
Fue once años después de su desaparición física, cuando anunciaron que el comisario Espósito, acusado de privación ilegítima de la libertad seguida de homicidio, YA NO DEBIA RESPONDER ANTE LA JUSTICIA YA QUE LA CAUSA HABIA PRESCRIPTO. LA CAMARA DEL CRIMEN DECLARO PRESCRIPTO EL CASO BULACIO EL 22/11/02
En el expediente está probado y con fuerza de "cosa juzgada" que Bulacio no fue asesinado, sino que murió por un "aneurisma cerebral no traumático". Dos autopsias avalarían esta hipótesis. Además, media docena de médicos y al menos tres testigos que estuvieron con Bulacio la noche en que fue detenido afirmaron ante la Justicia que el joven NO SUFRIO APREMIOS ILEGALES.
Ante la falta de cumplimiento por parte del Estado argentino de aspectos significativos de sus recomendaciones, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó la demanda de este caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José de Costa Rica, el 24 de enero de 2001.
El 3 de marzo de 2003, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los representantes de Walter Bulacio y de sus familiares y el Estado de la República Argentina presentaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos un acuerdo de solución amistosa y solicitaron a la Corte su pronunciamiento en la materia. La cláusula primera del referido acuerdo establece que a través de un acuerdo celebrado con fecha 26 de febrero de 2003 se “ha puesto fin a la controversia”. El 6 de marzo de 2003 la Corte escuchó en audiencia pública una interpretación del acuerdo de solución amistosa suscrito por las partes y emitió una Resolución, en la cual resolvió continuar la audiencia pública del caso en lo que se refiere a las reparaciones.
El privilegio policial de pedir identificación y detener discrecionalmente FUE LIMITADO POR UN FALLO DE LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS (CIDH) debido al Caso Bulacio. Dicha facultad de detener y pedir DNI discrecionalmente FUE REPUESTA EN EL AÑO 2016 POR ORDEN DEL PRESIDENTE MAURICIO MACRI violando el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, causando polémica.
Finalmente -y a pesar de las reiteradas dilaciones provocadas por el abogado defensor de Miguel Ángel Espósito, el Dr. Argibay Molina (primo de Carmen Argibay, ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación)- comenzó el debate oral del juicio contra Miguel Ángel Espósito, PERO NO POR LA TORTURA SEGUIDA DE MUERTE del joven Walter Bulacio, sino SOLAMENTE POR LA PRIVACION ILEGITIMA DE LA LIBERTAD contra Bulacio. La restricción del objeto procesal, así como también el hecho de que solamente Espósito fuera llevado ante los estrados judiciales, suscitó movilizaciones populares y reclamos. En noviembre de 2013 Espósito fue hallado responsable de la razzia que terminó con Bulacio en la comisaría y CONDENADO A LA PENA DE 3 AÑOS DE PRISIÓN “en suspenso”, SIN APLICACIÓN EFECTIVA.
Los tres años de condena al comisario Miguel Ángel Espósito son clara muestra de que la palabra "justicia", al menos como algunos la entendemos, no tiene cabida en esta historia.
Desde el asesinato de Walter cambiaron muchas cosas, 25 años no pasan en vano. Pero en lo que hace al funcionamiento de las facultades policiales para detener personas arbitrariamente, estamos peor que entonces. Después de Walter, varios centenares de jóvenes murieron en iguales circunstancias, detenidos arbitrariamente, dentro de una comisaría. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no hay más edictos policiales. Los reemplaza un código contravencional como los del resto del país. La averiguación de antecedentes ahora es "detención para identificar", y, como las contravenciones, sigue cumpliendo su función de control social.
Hoy, en el marco del avance del ajuste, el saqueo y la represión impuestos por el gobierno de Mauricio Macri y los gobiernos provinciales, viene cobrando particular importancia el fortalecimiento y ampliación de esas facultades policiales -y de las demás fuerzas de seguridad- para detener personas arbitrariamente.
En todo el país, las fuerzas han recibido directivas para interceptar, pedir documentos, requisar y detener personas en cualquier momento y lugar, en una escalada que incluye bendiciones judiciales, como el fallo de principios de enero del Tribunal Superior de la Ciudad, o el posterior de la Corte que HABILITO EL USO DE PICANAS PORTATILES TASER.
Abrazamos a la familia y amigos de Walter a 25 años de su asesinato y seguimos comprometidos para acompañarlos en la lucha por justicia. WALTER BULACIO NOS FALTA A TODOS.
NO OLVIDAMOS NI PERDONAMOS. EXIGIMOS JUSTICIA POR WALTER BULACIO.
BASTA DE VIOLENCIA INSTITUCIONAL.
Seguramente te acordás, cantaste o escuchaste la canción con la que todos gritábamos: “Yo sabía, yo sabía: a Bulacio lo mató la Policía”. Y si no, sería importante que sepas de quién hablamos.
El 19 de abril de 1991 Patricio Rey y los Redonditos de Ricota tenían un recital en el estadio Obras y un grupo de chicos de Aldo Bonzi alquiló un micro, porque resultaba más barato que viajar en colectivos de línea. Al llegar al barrio de Núñez aquellos que tenían entradas compradas de antemano se pusieron en la cola, mientras que quienes no las habían sacado, se desesperaron al saber que estaban agotadas.
Walter tenía la plata que le había dado la abuela para poder comprarse su entrada y con un amigo dio un par de vueltas, tratando de encontrar a alguien que revendiera un ticket. Pero lo único que abundaban eran los uniformados en celulares, patrulleros y colectivos apostados, esperando la orden de empezar a cazar a quienes cometieran desmanes.
Los chicos de Aldo Bonzi no se resignaron a perderse el recital de su grupo favorito y rodeando la reja del Club Obras Sanitarias encontraron un hueco por donde entrar. Pero lo único que encontraron fue la RAZZIA policial que, a palo limpio, los terminó subiendo a los colectivos apostados en la avenida del Libertador.
Aunque la Ley de Patronato de Menores prohíbe la detención de menores sin intervención del juez competente, Bulacio fue retenido en la comisaría. Las detenciones se produjeron entre los jóvenes que estaban aglomerados frente a las puertas del estadio y en los bares de la zona, con quienes la policía tenía pendiente la "cuota voluntaria" que se les exigía.
Durante los traslados comenzaron a producirse todo tipo de incidentes entre los detenidos y el personal policial. Jóvenes intentando escaparse por la ventana de la golpiza de los uniformados, quienes después eran arrojados a los calabozos del subsuelo de la comisaría 35ª. Los chicos que compartieron el calabozo con Walter contaron que, desde que lo entraron, se quedó muy quieto en un rincón, tenía frío y estaba muy asustado. Era la primera vez que lo detenían. Por eso, o porque no lo veían bien, le dieron la única silla que había en el lugar.
Al amanecer, sólo Walter y otros dos menores quedaban en la celda. Bulacio no estaba bien: no podía pararse y se expresaba con cierta dificultad. Cuando vomitó, los chicos empezaron a llamar a la guardia. Un rato después los policías llevaron a Walter a la oficina de guardia, donde volvió a vomitar.
Lo sacarían de allí recién a la mañana siguiente, rumbo al Hospital Pirovano. Le fue diagnosticado traumatismo craneano, y dijo, con las pocas fuerzas que le restaban, al médico que lo atendió haber sido golpeado por la policía.
El 26 de abril de 1991, una semana después de su detención, Walter Bulacio murió en el sanatorio privado y, desde entonces, el operativo del 19 de abril de 1991 en el estadio Obras dejó de ser una razzia más entre tantas, para convertirse en "la noche que se llevaron a Walter". Una pared quedó como fiel testigo de la brutalidad ocurrida dentro y fuera de la comisaría, donde un graffiti rudimentario, en la sala de menores, rezaba: "JORGE, WALTER, KIKO, ERIK, LEO, NICO, NAZARENO, BETU Y HECTOR. CAIMOS POR ESTAR PARADOS. 19/4/91".
Su traumatismo craneano tenia huellas inequívocas de golpes con objetos contundentes en miembros, torso y cabeza. La decisión de su padre, Víctor, apoyado por la abuela Mary, de no resignarse, convirtió al pibe en emblema de la denuncia y pelea contra las detenciones policiales, el gatillo fácil y la tortura.
Fue once años después de su desaparición física, cuando anunciaron que el comisario Espósito, acusado de privación ilegítima de la libertad seguida de homicidio, YA NO DEBIA RESPONDER ANTE LA JUSTICIA YA QUE LA CAUSA HABIA PRESCRIPTO. LA CAMARA DEL CRIMEN DECLARO PRESCRIPTO EL CASO BULACIO EL 22/11/02
En el expediente está probado y con fuerza de "cosa juzgada" que Bulacio no fue asesinado, sino que murió por un "aneurisma cerebral no traumático". Dos autopsias avalarían esta hipótesis. Además, media docena de médicos y al menos tres testigos que estuvieron con Bulacio la noche en que fue detenido afirmaron ante la Justicia que el joven NO SUFRIO APREMIOS ILEGALES.
Ante la falta de cumplimiento por parte del Estado argentino de aspectos significativos de sus recomendaciones, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó la demanda de este caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José de Costa Rica, el 24 de enero de 2001.
El 3 de marzo de 2003, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los representantes de Walter Bulacio y de sus familiares y el Estado de la República Argentina presentaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos un acuerdo de solución amistosa y solicitaron a la Corte su pronunciamiento en la materia. La cláusula primera del referido acuerdo establece que a través de un acuerdo celebrado con fecha 26 de febrero de 2003 se “ha puesto fin a la controversia”. El 6 de marzo de 2003 la Corte escuchó en audiencia pública una interpretación del acuerdo de solución amistosa suscrito por las partes y emitió una Resolución, en la cual resolvió continuar la audiencia pública del caso en lo que se refiere a las reparaciones.
El privilegio policial de pedir identificación y detener discrecionalmente FUE LIMITADO POR UN FALLO DE LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS (CIDH) debido al Caso Bulacio. Dicha facultad de detener y pedir DNI discrecionalmente FUE REPUESTA EN EL AÑO 2016 POR ORDEN DEL PRESIDENTE MAURICIO MACRI violando el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, causando polémica.
Finalmente -y a pesar de las reiteradas dilaciones provocadas por el abogado defensor de Miguel Ángel Espósito, el Dr. Argibay Molina (primo de Carmen Argibay, ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación)- comenzó el debate oral del juicio contra Miguel Ángel Espósito, PERO NO POR LA TORTURA SEGUIDA DE MUERTE del joven Walter Bulacio, sino SOLAMENTE POR LA PRIVACION ILEGITIMA DE LA LIBERTAD contra Bulacio. La restricción del objeto procesal, así como también el hecho de que solamente Espósito fuera llevado ante los estrados judiciales, suscitó movilizaciones populares y reclamos. En noviembre de 2013 Espósito fue hallado responsable de la razzia que terminó con Bulacio en la comisaría y CONDENADO A LA PENA DE 3 AÑOS DE PRISIÓN “en suspenso”, SIN APLICACIÓN EFECTIVA.
Los tres años de condena al comisario Miguel Ángel Espósito son clara muestra de que la palabra "justicia", al menos como algunos la entendemos, no tiene cabida en esta historia.
Desde el asesinato de Walter cambiaron muchas cosas, 25 años no pasan en vano. Pero en lo que hace al funcionamiento de las facultades policiales para detener personas arbitrariamente, estamos peor que entonces. Después de Walter, varios centenares de jóvenes murieron en iguales circunstancias, detenidos arbitrariamente, dentro de una comisaría. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no hay más edictos policiales. Los reemplaza un código contravencional como los del resto del país. La averiguación de antecedentes ahora es "detención para identificar", y, como las contravenciones, sigue cumpliendo su función de control social.
Hoy, en el marco del avance del ajuste, el saqueo y la represión impuestos por el gobierno de Mauricio Macri y los gobiernos provinciales, viene cobrando particular importancia el fortalecimiento y ampliación de esas facultades policiales -y de las demás fuerzas de seguridad- para detener personas arbitrariamente.
En todo el país, las fuerzas han recibido directivas para interceptar, pedir documentos, requisar y detener personas en cualquier momento y lugar, en una escalada que incluye bendiciones judiciales, como el fallo de principios de enero del Tribunal Superior de la Ciudad, o el posterior de la Corte que HABILITO EL USO DE PICANAS PORTATILES TASER.
Abrazamos a la familia y amigos de Walter a 25 años de su asesinato y seguimos comprometidos para acompañarlos en la lucha por justicia. WALTER BULACIO NOS FALTA A TODOS.
NO OLVIDAMOS NI PERDONAMOS. EXIGIMOS JUSTICIA POR WALTER BULACIO.
BASTA DE VIOLENCIA INSTITUCIONAL.
(María Ramona Armas de Bulacio falleció el 4 de octubre de 2014 sin nunca haber visto a los responsables de la muerte de su nieto en prisión)
Canciones de Rock Nacional inspiradas en el caso Bulacio.