Resumen Lvl 5 al final
Como explican desde el Institut Català d'Investigació Química (ICIQ), la cebolla es una planta herbácea que, como todo ser vivo, está formada por células. Al cortarla en la cocina, provocamos que dichas células se rompan y liberen el material intracelular al exterior, como sulfóxidos de aminoácidos y enzimas como las amilasas. La reacción química produce como resultado el sulfóxido de tiopropanal, un compuesto químico al que debemos culpar de las lágrimas que derramamos al cortar cebolla.
El sulfóxido de tiopropanal es un gas que, al entrar en contacto con nuestros ojos, reacciona con las moléculas de agua presentes. Así es como se forma el ácido sulfúrico (H2SO4), un compuesto químico que provoca la sensación de quemazón e irritación en nuestros ojos. Para evitarlo, nuestras glándulas lacrimales secretan lágrimas para diluir la concentración de ácido sulfúrico y de este modo mitigar el daño.
Según algunas publicaciones, la cebolla puede producir una leve dermatitis y conjuntivitis irritante. Aunque los efectos de cortar cebolla son conocidos por todos, la literatura médica no ha analizado a fondo esta irritación. Fuentes consultadas por Hipertextual señalan el carácter "anecdótico" de este problema que, en cualquier caso, "no es algo esencialmente peligroso". Según considera la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el consumo diario de sulfatos procedentes de alimentos, agua o aire no supera los 500 mg, una cantidad poco preocupante para la salud. Además en el caso de cortar cebolla estaríamos hablando de un contacto directo y no de una ingesta de este tipo de compuestos químicos. Pero a la luz de la evidencia científica disponible el llanto que nos produce este alimento no debe preocuparnos, sino que solo sirve para aprender una nueva curiosidad relacionada con nuestra alimentación.
Resumen Lvl 5 :
- Al cortar cebolla provocamos que el gas sulfóxido de tiopropanal entre en contacto con nuestros ojos.
- Este compuesto químico, transformado en ácido sulfúrico, provoca una leve irritación que nos hace llorar.
Como explican desde el Institut Català d'Investigació Química (ICIQ), la cebolla es una planta herbácea que, como todo ser vivo, está formada por células. Al cortarla en la cocina, provocamos que dichas células se rompan y liberen el material intracelular al exterior, como sulfóxidos de aminoácidos y enzimas como las amilasas. La reacción química produce como resultado el sulfóxido de tiopropanal, un compuesto químico al que debemos culpar de las lágrimas que derramamos al cortar cebolla.
El sulfóxido de tiopropanal es un gas que, al entrar en contacto con nuestros ojos, reacciona con las moléculas de agua presentes. Así es como se forma el ácido sulfúrico (H2SO4), un compuesto químico que provoca la sensación de quemazón e irritación en nuestros ojos. Para evitarlo, nuestras glándulas lacrimales secretan lágrimas para diluir la concentración de ácido sulfúrico y de este modo mitigar el daño.
Según algunas publicaciones, la cebolla puede producir una leve dermatitis y conjuntivitis irritante. Aunque los efectos de cortar cebolla son conocidos por todos, la literatura médica no ha analizado a fondo esta irritación. Fuentes consultadas por Hipertextual señalan el carácter "anecdótico" de este problema que, en cualquier caso, "no es algo esencialmente peligroso". Según considera la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el consumo diario de sulfatos procedentes de alimentos, agua o aire no supera los 500 mg, una cantidad poco preocupante para la salud. Además en el caso de cortar cebolla estaríamos hablando de un contacto directo y no de una ingesta de este tipo de compuestos químicos. Pero a la luz de la evidencia científica disponible el llanto que nos produce este alimento no debe preocuparnos, sino que solo sirve para aprender una nueva curiosidad relacionada con nuestra alimentación.
Resumen Lvl 5 :
- Al cortar cebolla provocamos que el gas sulfóxido de tiopropanal entre en contacto con nuestros ojos.
- Este compuesto químico, transformado en ácido sulfúrico, provoca una leve irritación que nos hace llorar.