Hoy hace 47 años que se realizó el levantamiento de Stonewall.
Hoy hace 47 años que un grupo de trans, putos escándalo y tortas machorras, de esos lieros, revoltosos, pobres, de esos que los demás putos y tortas bienpensantes no se acercarían ni a pedirles fuego (en esos años se fumaba como algo normal) dijeron basta y se resistieron a otra más de esas razzias que se hacían como algo normal en esos años en el "país de los libres".
Hoy hace 47 años que empezó EN SERIO la lucha por los derechos de los que tenemos deseos sexuales que no son los que "deben ser" según la mayoría de las religiones, personas "bienpensantes" y demás formas de construir la persona que hay.
Hoy hace 47 y más de once meses que nací, y que elegí ser como soy. Ser oso, los putos que más fácilmente nos confundimos con el resto de los varones que no son gay. Los que supuestamente más alejados estamos de todo ese tipo de escándalos, de tetas al aire y de bombachas con hilos dentales, de tacos y purpurina, de pelucones y bocas pintadas.
Sí, es cierto. Elegí ser masculino, discreto (porque eso es una consecuencia de ser masculino, no porque sea una necesidad ni una elección consciente ni nadie me obliga a serlo) tanto como elegí ser gay. Es mi elección y mi deseo. Tanto como el deseo de otros es ser afeminados. O fantoches. O escandalosos.
Hoy hace 47 veces que recibí otra vez o veo en el muro de amigos tan gay como yo un texto hermosamente escrito, donde se les dice a los que les gusta ser y mostrarse como son en la marcha, que no lo hagan, en nombre de los muertos en los atentados y para no seguir ofendiendo a la sociedad con sus hilos dentales, tacos, purpurina, pelucones y bocas pintadas.
¿Saben una cosa? TENGO LAS PELOTAS LLENAS DE ESA HIPOCRESÍA.
Porque los mismos que publican eso en sus muros, son los que ponen banderitas de colores si hay un atentado en un país del primer mundo, pero nunca los veo haciéndolo si eso ocurre en un país pobre.
En Orlando hubo 53 muertos y 50 heridos, hace unos días. En Xalapa hubo 7 muertos y 12 heridos. Tres más en Acapulco, otro en Galveston, una docena en Iraq, seis en Jerusalem, ocho en Honduras, dos en Bangladesh, y todo esto lo encontré en siete minutos de búsqueda en la red, sin demasiados filtros. Creo que a ninguno de los asesinos les importó si usaban lápiz de labios o barba y bigote. Sólo les importó que fueran homosexuales. Hombres, mujeres o trans.
Pero por lo visto a los demás homosexuales que sobreviven a eso a diario, sí les importa si se usa lápiz de labios o barba y bigote.
Y confunden su propio derecho a elegir cómo mostrarse con el poder imponer a otros su propia visión del mundo y su necesidad de ser tapados, esconderse, perderse en la multitud asi nadie los señala como culos rotos, cachuchas tijereteadas o lo que les guste hacer en la cama.
Así que por favor, pequeño puto que te sentaste en más porongas que pelos tengo en mi barba, y que tu dilatación anal ya se mide en decímetros… no me rompás las pelotas con “no deben usar colaless para ir a la marcha”. Sé que lo decís porque si te la ponés se te vería el agujero del orto tan dilatado que asustaría a vecinos y amigos. Y si no te pasa eso físicamente, te pasa mentalmente. Porque se puede ser culorroto de cabeza, y eso es malo, pero ser culorroto del propio culo es un problema personal, nomás. En especial porque no se rompe, se dilata.
Y sí, te lo digo a vos. Te guste o no te guste, es lo que pienso.
Y sí, tengo bronca. La misma que tenían los que respondieron con ladrillazos a los palos de la policía cuando atacaron Stonewall. La misma que tenían los que veían cómo los putos y tortas bienpensantes estaban de acuedo con que desalojaran otro pub de trans, putos escándalo y tortas machorras.
Hoy hace 47 años que se realizó el levantamiento de Stonewall.
Feliz ORGULLO GLTTBIQ.
Hoy hace 47 años que un grupo de trans, putos escándalo y tortas machorras, de esos lieros, revoltosos, pobres, de esos que los demás putos y tortas bienpensantes no se acercarían ni a pedirles fuego (en esos años se fumaba como algo normal) dijeron basta y se resistieron a otra más de esas razzias que se hacían como algo normal en esos años en el "país de los libres".
Hoy hace 47 años que empezó EN SERIO la lucha por los derechos de los que tenemos deseos sexuales que no son los que "deben ser" según la mayoría de las religiones, personas "bienpensantes" y demás formas de construir la persona que hay.
Hoy hace 47 y más de once meses que nací, y que elegí ser como soy. Ser oso, los putos que más fácilmente nos confundimos con el resto de los varones que no son gay. Los que supuestamente más alejados estamos de todo ese tipo de escándalos, de tetas al aire y de bombachas con hilos dentales, de tacos y purpurina, de pelucones y bocas pintadas.
Sí, es cierto. Elegí ser masculino, discreto (porque eso es una consecuencia de ser masculino, no porque sea una necesidad ni una elección consciente ni nadie me obliga a serlo) tanto como elegí ser gay. Es mi elección y mi deseo. Tanto como el deseo de otros es ser afeminados. O fantoches. O escandalosos.
Hoy hace 47 veces que recibí otra vez o veo en el muro de amigos tan gay como yo un texto hermosamente escrito, donde se les dice a los que les gusta ser y mostrarse como son en la marcha, que no lo hagan, en nombre de los muertos en los atentados y para no seguir ofendiendo a la sociedad con sus hilos dentales, tacos, purpurina, pelucones y bocas pintadas.
¿Saben una cosa? TENGO LAS PELOTAS LLENAS DE ESA HIPOCRESÍA.
Porque los mismos que publican eso en sus muros, son los que ponen banderitas de colores si hay un atentado en un país del primer mundo, pero nunca los veo haciéndolo si eso ocurre en un país pobre.
En Orlando hubo 53 muertos y 50 heridos, hace unos días. En Xalapa hubo 7 muertos y 12 heridos. Tres más en Acapulco, otro en Galveston, una docena en Iraq, seis en Jerusalem, ocho en Honduras, dos en Bangladesh, y todo esto lo encontré en siete minutos de búsqueda en la red, sin demasiados filtros. Creo que a ninguno de los asesinos les importó si usaban lápiz de labios o barba y bigote. Sólo les importó que fueran homosexuales. Hombres, mujeres o trans.
Pero por lo visto a los demás homosexuales que sobreviven a eso a diario, sí les importa si se usa lápiz de labios o barba y bigote.
Y confunden su propio derecho a elegir cómo mostrarse con el poder imponer a otros su propia visión del mundo y su necesidad de ser tapados, esconderse, perderse en la multitud asi nadie los señala como culos rotos, cachuchas tijereteadas o lo que les guste hacer en la cama.
Así que por favor, pequeño puto que te sentaste en más porongas que pelos tengo en mi barba, y que tu dilatación anal ya se mide en decímetros… no me rompás las pelotas con “no deben usar colaless para ir a la marcha”. Sé que lo decís porque si te la ponés se te vería el agujero del orto tan dilatado que asustaría a vecinos y amigos. Y si no te pasa eso físicamente, te pasa mentalmente. Porque se puede ser culorroto de cabeza, y eso es malo, pero ser culorroto del propio culo es un problema personal, nomás. En especial porque no se rompe, se dilata.
Y sí, te lo digo a vos. Te guste o no te guste, es lo que pienso.
Y sí, tengo bronca. La misma que tenían los que respondieron con ladrillazos a los palos de la policía cuando atacaron Stonewall. La misma que tenían los que veían cómo los putos y tortas bienpensantes estaban de acuedo con que desalojaran otro pub de trans, putos escándalo y tortas machorras.
Hoy hace 47 años que se realizó el levantamiento de Stonewall.
Feliz ORGULLO GLTTBIQ.