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Los Pueblos del Mar, veni a conocer este misterio

Info•7/21/2016
Los Pueblos del Mar destruyeron prácticamente todas las grandes ciudades del mundo antiguo ... y no tenemos idea de quiénes eran. 1200 aC fue un siglo terrible para las personas que vivían alrededor del Mediterráneo. Los grandes imperios de la época - los hititas, los micénicos y los egipcios - estaban pasando por un declive marcado, después de una larga época de oro. Para colmo de males, un gran ejército de bárbaros de repente salió de la nada y empezó a quemar todas sus ciudades hasta el suelo. Nos referimos a ellos como los "Pueblos del Mar", porque hasta la fecha todavía no tenemos idea de quiénes eran o qué es lo que querían. El primer lugar en enfrentar la ira de los misteriosos invasores fue Anatolia, en la actual Turquía. Por todo lo que se cuenta, Anatolia fue una de las zonas más poderosas del Mediterráneo, por lo que el rey de la ciudad, Ugarit, quedó comprensiblemente desconcertado y más que un poco asustado cuando emisarios del rey de un pueblo vecino, Suppiluliuma, llegaron con una súplica desesperada de ayuda contra una banda de asaltantes desconocidos. Ugarit envió su propio ejército para ayudar a repeler a los misteriosos agresores, pero incluso eso no fue suficiente. Los Pueblos del Mar quemaron la ciudad de Suppiluliuma totalmente, luego marcharon hasta el reino de Ugarit para quemar hasta la tierra, antes de desaparecer de nuevo en su reino submarino. Unos años más tarde, hicieron lo mismo a Kadesh, un importante centro de comercio en la actual Siria. Después de eso, continuaron su incendiario camino a través de la cuna de la civilización en una forma tan violenta que terminaron remodelando el paisaje del mundo antiguo. Eventualmente, sin embargo, se atrevieron y atacaron a Egipto, que fue la versión antigua de la invasión nazi a Rusia. Los egipcios eran la única nación lo suficientemente potente como para hacer frente a los Pueblos del Mar, pero eso no quiere decir que los misteriosos devastadores no provocaran una lucha infernal. Después de dos intentos de invasión masiva con fuertes pérdidas para ambos lados, los Pueblos del Mar, finalmente desistieron y regresaron (de nuevo, presumiblemente a la Atlántida). Relieve relativo a la lucha Egipto-Pueblos del Mar. Pero ¿quiénes eran estos invasores que lograron caminar sobre las civilizaciones más poderosas de la Tierra, como los extraterrestres en "El Día de la Independencia"? Bueno, los estudiosos piensan que podrían haber venido de Europa, o de los Balcanes, o de Asia Menor. El problema es que los únicos seres humanos que pudieron satisfacer esta duda, estaban demasiado ocupados siendo apuñalados e incendiados, como para preguntarles de dónde vienen y qué demonios buscaban. Todo se parece inquietantemente a "La condenación que vino a Sarnath," un cuento de HP Lovecraft sobre una civilización submarina de gente lagarto que derriban la ciudad más poderosa del mundo en la víspera de su aniversario número 1.000. Teniendo en cuenta el hecho de que nadie sabe quiénes eran la gente del mar o de donde podrían haber venido, y su única motivación parecía ser la destrucción de todas las ciudades más grandes de la humanidad, la teoría lovecraftiana de las "bestias del terror" es una explicación tan buena como cualquiera. MI HIPÓTESISEn realidad, creo que no hubo "un" responsable de esta gigantesca y escalofriante debacle, sino muchos. En 1285 a.C. tuvo lugar la famosa batalla de Kadesh, la primera gran batalla de la Historia que enfrentó a dos fuerzas colosales: los imperios egipcio e hitita en un grandiosos choque que, ante el inmenso poder de ambos contendientes, quedó en tablas. El equilibrio entre las dos superpotencias quedó fijado por la diplomacia, que formalizó mediante un famoso tratado entre el rey Muwatali de los hititas y Ramsés II de Egipto el statu quo en el que se desenvolvería todo el mundo civilizado. Sin embargo, apenas 85 años después comenzó la cadena de destrucciones. En 1200 a.C. la civilización micénica fue borrada de la faz de la tierra con una contundencia tal que permaneció oculta más de 3.000 años. Toda la costa del Mediterráneo oriental fue arrasada por una ola sanguinaria sin parangón en la Historia que llegó poco después, en 1186 a.C. a Egipto. Los invasores de Egipto llegaron por tierra y, caso raro, también por mar, por lo que los egipcios se refirieron a ellos como "Los Pueblos que venían de las Islas del Mar". Puesto que sólo la civilización egipcia logró sobrevivir al desastre, las únicas referencias que tenemos de tal debacle son las suyas, especialmente las que adornan las paredes del templo de Medinet-Habu, levantado por Ramsés III para conmemorar su importantísima victoria sobre estos terribles invasores. No fue por casualidad que los egipcios los llamaran "Los Pueblos", ya que no se trataba de una sola nación, sino de muchas naciones lanzadas al saqueo y la destrucción. El que una nación marinera como Egipto tuviera tantas dificultades para vencer a la flota enemiga en la batalla del Delta demuestra que se trataba de una fuerza invasora perfectamente organizada, con un componente naval, el que más impresionó a los egipcios, de primerísimo orden. Los relieves de Medinet-Habu demuestran que las naves de los Pueblos del Mar eran iguales o superiores a las egipcias, lo que nos pone en la pista de pueblos esencialmente marineros con un dominio de la técnica naval tal que sólo pudieron haber venido, paradójicamente, de esa misma zona geográfica, el mar Egeo, ya que ni en el Mediterráneo occidental ni en el mar Negro existía nada parecido. ¿Es posible que la caída de Troya y de toda su enorme zona de influencia causara la ruina de todos los pueblos que la componían lanzándolos a la destrucción? Salvo algún problema de fechas nada complicado por cierto, esto es, a grandes rasgos, lo que yo, y otros muchos, pensamos que ocurrió. No sólo con la caída de Troya, sino con la caída en cadena de toda la civilización micénica que empujó hacia el sur a miles y miles de personas que lo habían perdido todo y que sólo conservaban sus barcos y sus armas. No creo que nadie con dos dedos de frente a estas alturas de mi relato pueda creer que toda esta debacle fue "una coincidencia" como algunos (pocos, y cada vez menos) de mis queridos colegas afirman. Todo ello fue, sin duda para mí, una reacción en cadena ante la caída de la civilización micénico-troyana. Pero ¿cuál fue el detonante que convirtió al Mediterráneo oriental en el sangriento escenario de una masacre tal? Hoy en día vemos cada día como nos llegan inmigrantes en pateras, autocares o trenes. Pero hace siglos, los "inmigrantes" llegaban a millares en oleadas sucesivas que trastocaron la Historia de la Humanidad hasta la Edad Media. Uno de esos "corrimientos" demográficos afectó a un pueblo centroeuropeo germánico que, ante la presión de otras invasiones asiáticas no tuvo más remedio que abandonar sus tierras y bajar hasta Grecia. Ese pueblo eran los dorios. Los dorios fueron los responsables de sumir a Grecia en la Edad de Piedra, no por su propia fuerza, sino por la debilidad micénica, a la que la reciente victoria contra Troya no parecía haber fortalecido, sino todo lo contrario. El relato de Homero sobre la vuelta de los reyes micénicos a casa es una historia ensangrentada que refleja las tremendas conmociones socio-económicas que siguieron a la guerra y que debilitaron sin remedio a la civilización micénica hasta dejarla indefensa frente a la invasión doria. Los testimonios arqueológicos nos muestran formidables fortificaciones como Micenas o Tirinto arrasadas, palacios como Pilos destruidos y un cambio brutal que lleva a Grecia de la más rica civilización de todo el continente europeo a la Edad de Piedra. La escritura micénica, el Lineal B, se pierde para siempre, la arquitectura que dio los soberbios palacios y las fabulosas tumbas abovedadas de los reyes queda reducida a cabañas de piedra y tierra con tejados de ramas, la cerámica, único arte funcional que sobrevive, deja la frescura traída desde la Creta minoica y se transforma en la austera geometría germánica. Hubo un factor fundamental en esta historia: los dorios conocían el hierro, con lo que sus guerreros tenían una ventaja enorme sobre los micénicos armados con bronce. Todo se juntó para darle la puntilla a tan gloriosa civilización. La famosa leyenda de El Retorno de los Heráclidas nos habla de los hijos de Heracles (el Hércules romano) que tras la muerte de su padre regresan a Grecia para hacerse por las bravas con la península griega que reparten en tres partes. Muchos somos los que vemos en esta antiquísima leyenda como la explicación legendaria de la invasión doria y la creación de tres grandes agrupaciones de estados. Pero yo no creo que sólo los dorios fueran los responsables de la caída micénica. Hoy en día hay una nueva hipótesis que exculpa a los dorios para echar casi toda la responsabilidad sobre Los Pueblos del Mar. Según estos ilustres colegas, la invasión doria fue una consecuencia y no la causa de la caída micénica, lo que es un argumento muy inteligente que sirve también para explicar la caída del Imperio Hitita como veremos más adelante. Pero a mí no acaba de convencerme del todo porque poco antes de la destrucción de las ciudadelas micénicas sus fortificaciones fueron reforzadas e incluso se construyó un muro defensivo en el istmo de Corinto, lo que parece indicar una amenaza del norte, más que del sur. Yo creo que los ataques rabiosos de Los Pueblos del Mar (como el que destruyó Pilos) debilitaron de tal modo a los griegos micénicos que les fue imposible resistir la invasión doria. Creo fervientemente que es la hipótesis más lógica. Tan sólo la ciudadela de Atenas resistió al invasor germánico. 400 años más tarde, desde esa misma Atenas surgiría una corriente como jamás ha conocido la Humanidad, pero esta vez será una oleada de filósofos, científicos y artistas que llevarán a la civilización de vuelta a su siempre ascendente camino. Pero sigamos con el cúmulo de desastres que como una bola de nieve baja rodando agrandándose y destruyéndolo todo a su paso. Ya teníamos la costa turca sumida en el caos por la caída de Troya y ahora se suma Grecia entera. Y toda esta orgía de destrucción empuja lenta pero inexorablemente a miles y miles de personas hacia el Este. Siempre hacia el cercano y rico Este que tras la destrucción de Troya no puede ni mantener a los indígenas y, evidentemente, cada vez son más y más los pueblos que, por tierra o por mar, bajan por la costa hasta Siria arrasándolo todo a su paso, de la misma forma que los dorios han arrasado Grecia. Los archivos encontrados en las excavaciones muestran el terror despertado en las ciudades ante la inminencia de la destrucción. Un frenético intercambio de mensajes entre distintas ciudades y gobiernos que muestran el pánico ante la destrucción que avanza inexorablemente. El hasta hace bien poco poderoso Imperio hitita cae víctima de la oleada destructora que ya se encamina más hacia el sur, hacia el delta del Nilo donde Ramsés III logrará frenarla a costa de la ruina de Egipto. Los cronistas egipcios identifican algunas naciones integrantes de estos Pueblos del Mar. Sabemos que los Peleset son los Filisteos de la Biblia, que los Shardana colonizaron Cerdeña junto con otros restos de esta oleada que llegaron a Italia y que serían el núcleo de la civilización etrusca siglos después. Incluso en España también han sido detectadas "perturbaciones" demográficas. La conclusión más lógica es que la caída de Troya provocó el caos en la costa turca. Caos que provocó que florecientes civilizaciones se lanzaran a la piratería y el bandidaje como único medio de subsistencia. Eran pueblos navales, por lo que, con sus tierras destruidas por los diez años de guerra, el mar se convirtió en su nuevo hogar. Los ataques provocaron más ruina y caos, que como una bola de nieve rodando cuesta abajo se extendió a la civilización de los griegos micénicos debilitándolos de tal modo que sucumbieron a la presión doria, con lo que nuevos contingentes de desesperados que nada tenían se unieron a la bola de nieve que tras destruir toda la costa turca y Siria, ahora se dedicaba a atacar el Imperio Hitita, al que tampoco logró destruir, pero que debilitó de tal forma que sus eternos enemigos pudieron lanzarse sobre él despedazándolo. Ya sólo quedaba Egipto, que gracias a su enorme fortaleza pudo rechazar la destrucción aún a costa de perder su grandeza definitivamente. Si te gusto dejame puntines
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