Carro De Guerra Egipcio Un carro de guerra es un vehículo de dos ruedas tirado por caballos, un tipo especial de carro usado para la guerra. En latín se llama biga a un carro tirado por dos caballos, y cuadriga a un carro de cuatro caballos, mientras que carrus (carro) se usaba exclusivamente para carros de uso civil. El carro de guerra fue utilizado para la guerra durante la Edad del Bronce y la del Hierro, y también para los viajes, los desfiles militares y en los juegos, hasta mucho después de que su uso militar quedara obsoleto. Estaban tripulados por dos hombres un seneny (arquero) y el conductor, kedjen, que además debía proteger a aquel con un escudo. Un infante corría tras el vehículo, armado con escudo y una o dos lanzas. Este soldado debía rematar a los heridos, para que no quedaran enemigos vivos a sus espaldas. Los mercenarios (y también algunos prisioneros de guerra a los que se ofrecía la vida y tierras si luchaban por Egipto) mantenían su identidad ordenándose en unidades separadas por nacionalidad y adscritas a uno u otro cuerpo de ejército, o bien como unidades auxiliares, de apoyo o de servicios. Los nakhtu-aa, conocidos como "Los del fuerte brazo" constituían unidades especiales entrenadas para el combate cuerpo a cuerpo. Estaban muy bien armados, pero sus escudos y armaduras eran rudimentarios. Guerrero Jaguar Se denominaban con el nombre de "Guerreros Jaguar" (en náhuatl: ocēlōpilli) a ciertos miembros del ejército azteca, quienes eran guerreros profesionales. Estos soldados eran las Fuerzas Especiales del estado mexica, distinguiéndose de los guerreros águila. Los guerreros jaguar solían enviarse al frente de la batalla durante las campañas militares, mientras que el guerrero águila era explorador, espía y mensajero. Para alcanzar este estatus, debía capturar doce enemigos vivos en dos campañas consecutivas, es decir, seis en una y los otros seis en la siguiente. Algunos códices recogen la leyenda de que entraban en un profundo estado de meditación y podían permanecer en un sitio de cuclillas y sin moverse, sin comer ni beber durante al menos dos semanas, simplemente esperando el momento oportuno para atacar y matar de un golpe (como era usual) a su enemigo. Se estima que los guerreros águila y los guerreros jaguar causaron aproximadamente el 80% de las bajas españolas, antes, durante y después de la conquista. Hipolita Era un soldado de infantería pesada Formaban parte de una milicia ciudadana, armada como lanceros. Éstos eran relativamente fáciles de armar y mantener, y además podían pagar el coste del armamento. Casi todos los griegos conocidos de la Antigüedad clásica lucharon como hoplitas, incluso filósofos y dramaturgos. El hoplita avanzaba siempre en formación cerrada, hileras densas erizadas de lanzas y protegidas con escudos, una verdadera muralla en movimiento buscando el choque frontal. Los hoplitas más conocidos eran los hoplitas espartanos, que eran entrenados desde su niñez en el combate y en la guerra, para convertirlos en una fuerza de ataque superior y excepcionalmente disciplinada. Los Huscarle Los huscarles fueron una tropa especial encargada de la defensa personal de los reyes escandinavos durante la Edad Antigua y el Medievo. El término procede del nórdico antiguo huskárl, cuyo significado literal es "hombre de casa". Su origen está, por lo tanto, en hombres armados para la defensa de una casa particular, fuese suya o de alguien que los contratase. Con posterioridad, los huscarles llegaron a ser el primero y único cuerpo de soldados profesionales en los reinos de Escandinavia con la sola excepción de algunos mercenarios ocasionales, estando el resto de la tropa formado por milicias y levas de campesinos. Los huscarles, generalmente armados con la gran hacha danesa, podrían haber llegado a los 2000 miembros en algunos reinos. Arquero a caballo Un arquero a caballo (o arquero montado) es un soldado de caballería armado con un arco corto. Debido a la necesidad de soltar las riendas para manejar el arco, el arquero a caballo debe tener unas habilidades ecuestres magníficas. Los arqueros a caballo, con su peso descansando sobre el caballo, podían cargar y lanzar las flechas en movimiento. Una famosa táctica era el disparo parto, que consistía en girar tras el enemigo y dispararle La única amenaza para los arqueros a caballo eran las flechas, si bien podían alejarse del alcance de estas tras cada ataque. Por tanto, necesitaban poco o ningún blindaje, pudiendo cabalgar ligeros como ponis. Esto los hacía baratos de equipar, aumentando su utilidad estratégica. Un inconveniente de los arqueros a caballo era que los movimientos de un caballo corriente pueden alterar la certeza del disparo. Los arqueros a caballo cayeron en desuso con el desarrollo de los fusiles modernos. Caballero Teuton La Orden de los Caballeros Teutones es una orden medieval de carácter religioso-militar católica y mariana fundada en Palestina en 1190 durante la Tercera Cruzada . La Orden estaba formada por nobles alemanes y seguía el modelo de la Orden del Temple y de la Orden de San Juan de Jerusalén. Originalmente fue solamente una organización hospitalaria que ayudaba a los peregrinos cristianos, luego fue reorganizada como orden militar, a semejanza de los Caballeros Templarios en 1192, y obtuvo el reconocimiento oficial del Papa Inocencio III en 1198. Los teutones son descritos como bárbaros, gigantes rubios de una complexión imponente, que parecían arremeter contra el enemigo con una fiereza y agresividad sin parangón. También se los describe como guerreros en exceso orgullosos y con una extrema afición a la bebida y la pendencia. Claro que, lo más probable es que tales descripciones se deban por un lado a las patrióticas crónicas germanas que pretendían ensalzar el carácter fiero de los germanos, y por otro lado a aquellas crónicas sátiras de francos e ingleses contra sus compañeros alemanes. Legionario El legionario era un soldado de infantería pesada integrante de una unidad militar del ejército romano, formada, normalmente, por ciudadanos romanos mayores de 15 años. El legionario estaba generalmente armado con dos jabalinas (una pesada, el pilum y otra ligera), una espada (gladius), y hasta la época de Trajano, un puñal (pugio). Para su protección portaba un casco (gálea), una armadura de anillas (lorica hamata), placas (lorica segmentata) o escamas (lorica squamata) y un escudo rectangular (scutum) que llevaba una protección metálica o umbo para la posición de la mano. Completaban su equipamiento (impedimenta) un par de sandalias (caligae) y una mochila o morral (sarcina). Uno de sus principales atributos, ya que muchas veces se enfrentaban con ejércitos mayores y mejor equipados, era el de formar parte de un cuerpo sumamente disciplinado y en constante entrenamiento (exercitum), tanto para poder efectuar maniobras militares en forma precisa y exacta, como la famosa tortuga o testudo, como para trabajar en obras de ingeniería militar (construcción de campamentos, murallas y fortalezas) y obras públicas (caminos, puentes y acueductos). Catafracta El catafracto era una unidad de caballería pesada en la que tanto el jinete como el caballo portaban armadura. Si bien es cierto que su poder de choque era más que significativo y su invulnerabilidad casi total, adolecía de defectos notorios: tanto el jinete como el caballo se cansaban pronto, se movían más lentamente que otras caballerías y eran poco aptos para una lucha prolongada en el desierto. Poseían una capacidad de maniobra mucho mayor que la de las indisciplinadas caballerías pesadas occidentales, que sólo tenían dos movimientos: la carga frontal y la de tomada (rebasando la línea enemiga). Los catafractos, que cargaban en formación más ordenada, podían efectuar ataques envolventes, por el flanco, cargas frontales e incluso hostigamiento, ya que en ciertos periodos se les dotó de armas ligeras (arcos y dardos). Durante siglos fueron en la Europa Oriental lo que habían sido antes los legionarios romanos: soldados profesionales y fiables, reclutados en su mayoría de Asia Menor. Tras la derrota en la batalla de Manzikert en el año 1071, a manos de la rápida caballería ligera de los turcos selyúcidas, prácticamente desaparecieron de la historia Elefante de Guerra Los elefantes de guerra fueron un arma importante, aunque no demasiado frecuente, en la historia militar de la Antigüedad. Eran utilizados normalmente para cargar contra el enemigo, para pisotear a grupos de enemigos o romper sus líneas. Se podían emplear tanto elefantes machos como hembras. Los machos son animales más grandes, pero a menudo por su agresividad y su nerviosismo, sobre todo en época de apareamiento, no eran fáciles de manejar. Los elefantes servían para muchos fines. Dado su enorme tamaño, podían llevar cargas muy pesadas, lo que hacía de ellos un utilísimo medio de transporte hasta que los sustituyeron los medios mecánicos. En batalla, solían ubicarse en el centro de las líneas, donde se usaban tanto para repeler una carga enemiga como para comenzar una propia. Las cargas de los elefantes pueden llegar a alcanzar una velocidad de 30 km/h y, al contrario que una carga de caballería, no podían ser repelidas fácilmente por la infantería mediante las lanzas. Su poder se basaba en la fuerza bruta: chocar contra las filas enemigas, aplastarlas y voltear a la gente en el aire con los colmillos. Los hombres que no resultaban aplastados, como poco eran golpeados y tenían que retroceder. Además, el terror que inspiraban los elefantes a un enemigo que no estuviese habituado a enfrentarse a ellos (incluso en los disciplinados legionarios romanos) podía llevarles a una huida desesperada solo con la primera carga. La caballería tampoco estaba a salvo de los elefantes, porque entre los caballos podía cundir el pánico fácilmente, y en mayor medida por la falta de costumbre del caballo al olor del elefante. La dura piel del elefante hacía que fuese muy difícil de matar o neutralizar, y su gran altura y masa servía de protección para quienes los montaban. Además de para cargar, los elefantes hacían un papel importante dando protección estable y segura a los arqueros, que podían disparar flechas desde dentro del mismo campo de batalla, pudiendo alcanzar más objetivos. Los soldados que iban subidos en el elefante llevaban arcos y flechas para atacar a la caballería e infantería, así como largas lanzas para el combate cuerpo a cuerpo. Mirmidon Los mirmidones (en griego, Μυρμιδόνες) eran un antiguo pueblo de la mitología griega, situado en la Tesalia meridional. Según la Ilíada de Homero, eran un pueblo valiente y con guerreros muy capaces, y en la Guerra de Troya lucharon bajo las órdenes de Aquiles. Eran descendientes del rey Mirmidón, Aunque también existe la creencia que Los Mirmidones eran los habitantes de la isla de Egina a los que Hera, la mujer de Zeus, envió una peste acabando con todos los habitantes de la isla celosa porque Zeus amaba a Egina, la mujer de la que la isla tomó el nombre. Eaco desesperado por su gente , elevó sus plegarias a Zeus, mientras miraba una gran hilera de hormigas cuando lo hacía, pidiendo que las transformara en seres humanos para llenar su ciudad vacía. Zeus respondió a su plegaria y, por haber sido repoblada a partir de un hormiguero, los habitantes de Egina comenzaron a llamarse Mirmidones, nombre derivado de la palabra griega myrmekes que significa hormigas. Caballeria Numida La caballería númida estaba formada por jinetes hostigadores que inicialmente desgastaban al enemigo desde la distancia. En la antigüedad la caballería númida no sólo estaba considerada la mejor de toda África, sino de todo el Mediterráneo. Su táctica consistía en lanzar jabalinas al enemigo para después retirarse rápidamente y evitar el choque directo. Pero también podían luchar cuerpo a cuerpo. Los númidas -jinetes natos- eran famosos por no emplear sillas de montar ni brida, pues sólo utilizaban un palo para dirigir a sus caballos. Sin embargo, maniobraban con gran destreza y sus caballos eran muy resistentes. La caballería númida decidió la suerte de la Segunda Guerra Púnica en todas las batallas, y en especial en la Batalla de Zama Tuareg Los tuareg adquirieron prestigio como guerreros en época temprana, teniéndolos en consideración los pueblos vecinos árabes o negros. Entre ellos mismos, las tribus e individuos más dotados para las artes marciales tenían mayor reputación. Armados de lanzas y dardos o jabalinas, arcos y flechas, escudos y su famosa y difundida espada takouba, cargaban frontalmente a lomos de sus mehari entonando cánticos y gritando. Esta forma de lucha, con un componente ritual importante, tuvo durante siglos gran éxito. Debido al conocimiento del terreno en el que se desplazaban, y a su estilo de vida nómada, podían movilizarse, atacar, saquear y esfumarse con gran rápidez. Esta forma de lucha tendría que ser replanteada frente a las tropas coloniales francesas armadas primero con fusiles de cerrojo y cartucho metálico con carga de pólvora negra modelo Gras y después con fusiles de repetición y cartucho con pólvora sintética modelo Lebel. Reunir a 1.500 o 2.000 guerreros era prácticamente una hazaña. Por un lado, la población total era escasa y la densidad baja, y por otro, era difícil mantener unidos a tan alto número de hombres y monturas siendo la presión que ejercían sobre el terreno alta y los recursos - agua y pastos - escasos. Tampoco había una concepción de la guerra como algo perdurable y continuo, sino como algo pasajero; una acción aquí o allí era algo asumible, un conflicto prolongado como el que podía afrontar un ejército profesional era difícilmente sostenible. Aun así, hubo intentos en ese sentido, como el liderado por el Ikazkazen Kaosen en Níger contra los franceses, pero su estrategia moderna, amén de chocar con los valores tradicionales de su pueblo, era insostenible en términos de bajas. Kaosen acabó muriendo en 1917 a manos de los turcos en Libia. Ejército incaico El Ejército inca era el cuerpo militar que aseguró la expansión y consolidación del Estado Inca. Dicho ejército era multiétnico y estaba encargado de defender la soberanía de sus tierras, extenderlas y sofocar rebeliones. A menudo era también usado para intereses políticos como las ejecuciones o golpes de Estado. A medida que la soberanía inca crecía en tamaño y población el ejército lo hacía de la misma forma. Las mayores concentraciones de guerreros incas en las épocas de esplendor del imperio llegaron a componer unos 200 000 soldados en un solo ejército (época de Huayna Cápac). El militarismo que tenía la monarquía inca hacía de la pertenencia a éste, un importante cargo. A los soldados se les brindaba alimentación, vestimenta y una ayuda estatal en reemplazos para su familia en lo que respectaba a la actividad agraria que el levado debería estar cumpliendo, de tal manera que ser guerrero permanente no era un mal cargo y hasta inclusive ocupaba su propio espacio en la pirámide político-social. Cuando volvían de una campaña exitosa a Cusco, niños y mujeres los recibían como héroes y se hacía una ceremonia en honor a ellos. La ceremonia que se daba en la Plaza de armas del Cusco consistía en exhibir el botín y pisotear a los prisioneros como un símbolo de la victoria. En una batalla en campo abierto el ejército inca solía dividirse en tres unidades, la principal atacaba al enemigo de frente mientras las otras dos secretamente por los flancos hacia la retaguardia del enemigo donde se unían y lo atacaban con el propósito de rodearlo. El ejército también solía fingir una retirada para que lo atacaran mientras lanzaba su propía embestida en forma de tenazas. Antes del combate cuerpo a cuerpo el ejército inca usaba armas arrojadizas con el propósito de deshacer las filas enemiga sus armas consistían en : ( Lanzas de dos metros de altura que eran las favoritas de los soldados, Mazas eran las armas más comunes en el ejército inca. Se dice que los objetos pesados de la punta solían ser de oro o plata según el rango del soldado, Arcos y flechas y Hachas también llamadas la rompe cuellos .) Cruzados Los cruzados eran militares cristianos, principalmente de Europa Occidental que participaron en alguna de las cruzadas en la Edad Media. El nombre deriva de la costumbre de coser o pintar una cruz en sus ropas (de ahí la expresión "tomar la cruz", que indicaba aquellas personas que partían para participar en las cruzadas). El término "cruzado" no empezó a usarse ampliamente hasta el siglo XV, pues anteriormente se consideraba éstos como peregrinos armados. Paladín La palabra proviene del latin palatinus ("oficial del palacio" ). Paladín era cada uno de los doce legendarios guardianes de Carlomagno en los cantares de gesta de la denominada "materia de Francia" o ciclo carolingio. Su base histórica son los servidores del officium palatinum de la corte merovingia del siglo VIII y acontecimientos como la batalla de Roncesvalles y el enfrentamiento de los carolingios con los omeyas de Al-Ándalus en la Marca Hispánica. A partir de su figura legendaria se creó la institución aristocrática de los Doce Pares de Francia. Las historias de los paladines de Carlomagno rivalizaron en popularidad con el ciclo artúrico de las historias del rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda. El término paladín, actualmente, se utiliza para referirse (principalmente en la ficción) a una persona que asume la tarea de conservar o proteger algo. El uso más habitual es en la expresión "Paladín de la justicia", para referirse a alguien que se dedica a lograr que se cumplan las leyes. Sean éstas legales o legítimadas por la sociedad en la cual el paladín actúa Berserker Los berserker eran guerreros vikingos que combatían semidesnudos, cubiertos de pieles. Entraban en combate bajo cierto trance de perfil psicótico, casi insensibles al dolor, fuertes como osos o toros, y llegaban a morder sus escudos y no había fuego ni acero que los detuviera. Se lanzaban al combate con furia ciega, incluso sin armadura ni protección alguna; hasta se ha testimoniado el caso de que se lanzaban al agua antes de tiempo desde un drakkar y se ahogaban sin que nada se pudiera hacer. Su sola presencia atemorizaba a sus enemigos e incluso a sus compañeros de batalla, pues en estado de trance no estaban en condiciones de distinguir aliados de enemigos. El origen etimológico de esta palabra es incierto. Una teoría dice que deriva de berr («desnudo») y serkr (prenda de vestir similar a una camisa). Otra teoría afirma que deriva del germánico berr («oso»), ya que solían usar pieles de animales (osos, lobos y venados). Julio César ya citó en su De bello Gallico, la expresión «furor teutonicus» a la actitud belicosa y loco heroísmo de algunos combatientes germánicos, que se enfrentaban desnudos, a pecho descubierto, caras pintadas y aullando salvajemente cuando se enfrentaban a los ejércitos de Roma. Existe la teoría de que su resistencia e indiferencia al dolor provenían del consumo de hongos alucinógenos
Tropas el elite del mundo antiguo
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