Entre las millones de interrogantes que a uno le surgen en la pubertad, hubo una que a mí particularmente me inquietó durante algún tiempo: ese extraño e “inoportuno” fluido que brota del pene durante la excitación sexual. Muchas fueron las horas de educación sexual en el colegio, bromas con amigos, conversaciones con familiares… pero nadie me habló de eso. Nadie. Por supuesto que mi primer encuentro con ese fluido me confundió un montón: no parecía ni semen ni orina; entonces ¿qué carajo me estaba saliendo por ahí? La intriga no duró mucho, pues por esos años (mediados de los 90) se estaba popularizando el Internet doméstico y no tardé en saber la respuesta. Pero lo más importante, supe que era normal y que todos los hombres lo “sufren” (Uf, qué alivio, no era un bicho raro –pensé-). Ya hoy les puedo contar de qué se trata esa particularidad masculina. Para el correcto funcionamiento de nuestros órganos sexuales (pene y testículos) en la reproducción, la función de otros tejidos accesorios es fundamental. Estos órganos sexuales masculinos accesorios son: la próstata, la vesícula seminal, los vasos deferentes y – lo que nos atañe hoy – las glándulas de Cowper o glándulas bulbouretrales. El cirujano y anatomista inglés William Cowper (1666 – 1709) describió por primera vez este tejido. Son pequeñas glándulas exocrinas del tipo tubo-alveolar (como las glándulas mamarias o salivares) que se conectan a la uretra en la base del pene. En respuesta a un estímulo sexual, estas glándulas segregan un fluido viscoso alcalino que crea un ambiente químico apropiado en la uretra para facilitar el paso del esperma. Esto ocurre porque neutraliza la acidez de la orina residual en la uretra. También ayuda a equilibrar la acidez de la vagina, y provee lubricación para el glande durante el coito. Además, parece estar involucrado en la defensa inmunológica del tracto genitourinario masculino. El volumen del fluido preseminal puede variar desde unas pocas gotas hasta más de 5 ml. Existen reportes de hombres que acuden a consulta por lo embarazoso que les resulta segregar cantidades copiosas de este líquido en sus citas. Algunos urólogos recomiendan una terapia inhibitoria de la 5-α-reductasa para esta condición. Aunque, sinceramente, lo mejor sería un poco de papel absorbente extra y aprender a usarlo para beneficio suyo y de su pareja ¿O no? A diferencia del Ketchup precum, este no suele ser tan odiado 😉 Por otra parte, la presencia del virus VIH se ha demostrado en el fluido preseminal, por lo que pudiera intervenir para su transmisión. En cambio, la presencia de espermatozoides sigue siendo debatida, los científicos no logran ponerse de acuerdo si el líquido preseminal pudiera ser causante de embarazos. En cualquier caso, las razones sobran para tener sexo seguro.
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