Como se suele decir en donde yo vivo, esto no será un picnic
Las perspectivas de la economía en argentina no son buenas y la nueva administración tiene por delante una tarea que requiere capacidad técnica y una habilidad política que está por verse. Deberá enfrentar toda clase de acciones destinadas a desacreditarla e inmovilizarla por parte de la saliente administración quienes tratarán de impedir cualquier tipo de avance, como ha sido su estilo.
La reducción de la inflación, la consolidación de las reservas, el aumento del nivel de actividad la realización de inversiones de infraestructura y las productivas no serán visibles hasta dentro de mucho tiempo, años probablemente
Las primeras acciones aumentaron más el déficit público
La liberación controlada del mercado de cambios no fue algo tan sencillo como pareció.
Se produjo la anunciada devaluación, la reducción y eliminación de las retenciones, la suba de la tasa de interés y se consolidó el salto inflacionario anticipado algo propio de nuestros entrenados empresarios y operadores financieros, nacidos y criados con inflaciones de dos dígitos.
Todo se financió con más aumento de la deuda pública, incrementado los U$S 251.000 millones que dejó la administración anterior, y a una alta tasa de interés. La emisión de moneda sin respaldo alcanza ya al 7% del PBI.
Perspectivas
Acomodar el tipo de cambio implicó una redistribución de ingresos del sector más vulnerable a otros con mayores recursos y fue ejecutada con cierta prudencia no exenta de riesgos. El principal activo que dispone – por el momento – la nueva administración es la credibilidad. Y esto fue lo que hizo posible iniciar la liberación del mercado de cambio sin mayores sobresaltos.
La nueva administración anunció que ingresarían entre 15,000 y 25,000 millones de dólares en las siguientes cuatro semanas algo muy necesario para consolidar las primeras medidas.
Sin embargo, hasta el momento no se ha producido ningún ingreso significativo. Los exportadores -que habían prometido liquidar 4.000 millones de dólares como compensación por la reducción de las retenciones- están vendiendo la mitad de lo prometido: venden granos por 250 millones de dólares por día, 150 millones menos que lo acordado.
Probablemente consideren que este dólar a $ 14 al 12 de enero y que tuvo un aumento del 64% en 12 meses, aún está por debajo de lo que desean. Seguramente esperan un valor más alto de la divisa. El dólar mayorista, que estuvo a $ 12,87 en el arranque, ya está a $ 13,90, con una suba del 8% en enero.
Estos son los mecanismos naturales de operar con el mercado liberado, ciertamente menores que imponer normas de control que generan corrupción, ocultamiento y tensiones.
La nueva administración no tiene mucho para defenderse. Los miles de millones de dólares que iban a llegar de un consorcio de bancos no están, porque aún no se iniciaron las negociaciones con los holdouts.
Hasta el momento para evitar un incremento del tipo de cambio e iniciar el control monetario se absorbieron pesos del mercado pagando en promedio 35 % anual con lo que se sacó de circulación 100.000 millones de pesos, disminuyendo con eso la presión sobre la compra de dólares y los precios. Nada diferente de lo hecho por la administración previa pero con un valor agregado importante: confianza de los operadores y del público.
Enero tendrá una inflación del 5% y mucho más en alimentos y productos de consumo masivo. Febrero no bajará de 4%. Un relevamiento realizado por nuestro estudio en tres cadenas de supermercados indica que durante enero se produjeron incrementos de precios de alimentos no estacionales que fluctuaron entre 10% y 25%, especialmente en aquellos productos de consumo masivo con cierto valor agregado.
Proyectar una inflación anual para 2016 no es razonable. Hay muchos temas a resolver que impactan en la política monetaria siendo lo más relevante la todavía no explicitada forma de reacomodar subsidios.
La nueva administración debe resolver una situación de desequilibrio macro económico muy grave .
Ver:
https://dinamicaeconomica.wordpress.com/2016/01/12/lo-que-dejaron/
No lo resolverán en menos de varios años porque se requiere recomponer relaciones internacionales para obtener inversiones, instalarlas y finalmente comenzar a recoger los frutos de una reactivación genuina, acciones que no son de corto plazo.
Por su parte, el marco internacional actual no facilita las cosas. China tiene problemas en su restructuración interna, el petróleo bajó a US$ 32 (valía US$110 hace un año y medio), los metales también. La soja se mantiene en US$ 323 en Chicago, casi sin cambios en 100 días. El dólar está firme contra casi todo el mundo, menos contra el euro, el franco suizo y el yen.
Desde la liberación del mercado, las reservas crecieron solamente 1500 millones de dólares. Es lo que han liquidado exportadores, neto de lo que se ha liberado para importar. Aun así, un aumento tan bajo de las reservas no cumple con las necesidades de una entrada importante de dólares en poco tiempo.
Lo que queda claro es que el tema central para poder conseguir ingreso de dólares es el de los holdouts. Y solucionar este tema no es ni sencillo ni rápido. En la medida en que el ingreso de dólares se demore, la presión sobre el tipo de cambio crece.
Los graves problemas de las PYME
Las pymes perdieron capital de trabajo con la devaluación y enfrentan costos financieros más altos. Generan el 70 por ciento de los puestos de trabajo nacionales. La devaluación, la eliminación o baja de retenciones y la suba de tasas de interés crearon ganadores y perdedores.
Entre los ganadores están los exportadores en general y particularmente el sector agropecuario junto a los bancos. Seriamente perjudicados los asalariados y jubilados, porque tienen ingresos fijos que se deterioran con la inflación. Pero también los empresarios pyme, que perdieron capital de trabajo con la devaluación y enfrentan costos financieros más altos.
Además, se flexibilizarán las importaciones y faltan varios meses para la recomposición de salarios a través de las paritarias para impulsar el bajo nivel de actividad.
La nueva administración cumple sus promesas de campaña en materia económica. Eliminó las retenciones a las exportaciones de todos los cultivos y las bajó de 35 a 30 por ciento en el caso de la soja. Eliminó los derechos de exportación para los productos industriales. Devaluó un 30 por ciento, y generó un potencial aumento futuro de los ingresos para productores y exportadores agropecuario.
Beneficiados resultaron los bancos, ya que el Banco Central desmontó la regulación que vinculaba la tasa de interés para pequeños ahorristas a la evolución de las Lebacs, que son una referencia para los depósitos de las entidades financieras en el BCRA.
En los hechos, el BCRA provocó una suba de la tasa de interés para incentivar las colocaciones en pesos y la tasa para los ahorristas subió en la misma magnitud.
Para el capital de las pyme es una mezcla incómoda, un momento complicado.
La situación es muy compleja de resolver
Las pymes se caracterizan por tener bajo poder de negociación. Esa disparidad puede darse frente a sus proveedores o sus clientes o frente a ambos.
El peor escenario es el de una pyme que compra insumos a empresas grandes y vende sus productos a otras empresas de gran tamaño. La preanunciada devaluación generó muchas situaciones de tensión.
La pequeña empresa vende a plazos más largos que las grandes, entre 60 y 120 días, y además del descalce entre pago y cobro, no le resulta posible trasladar los mayores costos.
Están comprando con precios más altos pero vendiendo a los precios anteriores y ven disminuida su capacidad para reponer mercadería. Cuanto más concentrada es la cadena, más difícil les resulta.
La mejor opción que tiene una en este momento una pyme es ahorrar en mercadería, no venderla, y financiarse con la venta de los cheques que recibe de sus clientes. Pero el costo bancario por esa operación aumentó con la suba de tasas de un 25 al 36 por ciento.
Otro ejemplo de suba del costo financiero es el crédito aguinaldo, que las pymes suelen pedir al banco. La tasa para estas operaciones a seis meses creció del 24 al 34 por ciento. Hubo situaciones de este tipo en el sector metalúrgico, textil, calzado, juguete y marroquinería, entre otros.
Eso en el mejor de los casos, porque es muy común que ante la escasa disponibilidad de crédito de parte de los bancos o la propia subdeclaración del negocio, las pyme se financien en casas de crédito, donde el costo financiero es mucho más alto.
Además del encarecimiento del crédito, también cayeron las ventas con respecto al año pasado por efecto de la constante depresión general del nivel de actividad. Los grandes proveedores ahora tienen más incentivo para exportar en lugar de vender a las pyme y los retails amenazan con la importación.
Está subiendo el nivel de cheques rechazados de pymes en muchos sectores porque siempre tiene ventaja el más grande o el importador.
No picnic.