Un grupo de padres de una escuela del barrio salteño de Limache se quejó públicamente porque sus hijos volvían de la escuela con mucha tarea para el hogar. Lo que no imaginaron es que su crítica a los maestros recibiría como respuesta una irónica carta titulada "Queridos papitos".
En un breve texto cargado de acidez, los docentes aceptan la queja, pero contragolpean cuestionando con dureza el modo en que los padres crían a sus hijos.
LA CARTA COMPLETA
"Queridos papitos:
Atiendo a su solicitud de no enviar tareas para la casa, porque es de nuestra ´responsabilidad´ como profesores enseñar las materias y no de ustedes, es por eso que quiero pedirles que no manden más a la escuela niños irresponsables, faltos de respeto, sin bañarse, deshonestos, flojos y prepotentes, porque esa es su ´responsabilidad´ y no la deben delegar en nosotros. Gracias papitos".
Con tal texto, quedó firme que la tarea asignada es responsabilidad y decisión de los docentes y no de los padres, como sí deberían ser otras cosas como la alimentación, higiene y modales de los menores.
En un breve texto cargado de acidez, los docentes aceptan la queja, pero contragolpean cuestionando con dureza el modo en que los padres crían a sus hijos.
LA CARTA COMPLETA
"Queridos papitos:
Atiendo a su solicitud de no enviar tareas para la casa, porque es de nuestra ´responsabilidad´ como profesores enseñar las materias y no de ustedes, es por eso que quiero pedirles que no manden más a la escuela niños irresponsables, faltos de respeto, sin bañarse, deshonestos, flojos y prepotentes, porque esa es su ´responsabilidad´ y no la deben delegar en nosotros. Gracias papitos".
Con tal texto, quedó firme que la tarea asignada es responsabilidad y decisión de los docentes y no de los padres, como sí deberían ser otras cosas como la alimentación, higiene y modales de los menores.