La herencia prevista, pronosticada y arto estudiada por todos los candidatos, que con discursos mediáticos y sobrando el problema, en campañas pre-electorales dan fe de que tienen acreditados múltiples recursos, como así también recetas para resolver ese y todos los obstáculos posibles, para que, en poco tiempo estemos todos felices, abanicándonos en una Argentina ideal, fuera totalmente del ingrediente de la improvisación, el hambre la inseguridad y la corrupción, con un crecimiento a futuro revolucionario y único en la historia.
Los tiempos más que prudenciales son los que fijan los propios observadores de aquella verdad a medias (votos propios), pues ni son pocos los días, ni nos abanicamos, ni estamos en una argentina ideal para la mayoría de los ciudadanos. Pero también hay otras verdades, y son las de los que no consumían esa versada prosperidad, que hoy también sufren el desconcierto del rotundo sabor de un futuro oscuro, llevando a cuestas una lectura de una Argentina puesta en valor para algunos pocos.
Los márgenes de gobernabilidad son una sombra que deberá sortear el gobierno en la práctica de la política en estos próximos siete octavos de trecho de gestión donde se están rompiendo las expectativas de algunos propios y de los cercanos, dando letra a los opositores con normas legales éticas y morales de dudosa concepción más que de interpretación. Un blanqueo de capitales que desnuda la permeabilidad de un sistema cuasi corrupto que obvia judicializar la evasión de activos y tienta a todo un sistema especulativo y marginal a subvertirse a una oportunidad más que atrayente. Creo que pasa por una necesidad que nada tiene que ver con una coalición política, moral y ética, pero si atraída por la famélica vicisitud de un gobierno sin muchas ideas más que alternativas.
El inquilinato de los contribuyentes, está sumergido en un contexto de bombardeo de expresiones conceptuales con respecto a tarifas, precios, inseguridad laboral y otras no menudencias que sobrevuelan de manera de rapiña sobre sus familias, y crean climas de incertidumbre altamente dañinos para un clima de paz y certeza en el contexto familiar. Aceite hirviendo es un buen título para ridiculizar una realidad con mucho padecimiento, detrás de ese rotulo, se encuentra el costado oscuro, y que el estado no formula que es la falta de alegría de los que no tienen trabajo, ni expectativas prontas a la dignidad. Te enfurecen con aumentos del %1000 y luego te regalan un %400 obteniendo dos logros, aumentar el valor del producto el 400 y además se llevan el reconocimiento de ser sensibles y responsables ante la soberbia de los socios empresarios. El pueblo es en definitiva quien define su estado, pues la tolerancia es un sentido conceptual para momentos de extrema insostenibilidad, según definen algunos. ¿Pero cuál es el límite del sostén?: cuidado con los estrangulaciones sociales que sin ser extremistas pueden ser inducidas al desborde social y en ese límite, no escatiman recursos dejando de ser perimetrales para ser activista ante la adversidad .
De pura lana puedo confesar que tengo pocas expectativas, con respecto a las políticas del gobierno, que intentan llenar las arcas de dinero de dudosa procedencia y que especula recitando una realidad manipulada y desde algún sillón, alejada del más común por más políticas de limosnera que proponga. Millones de dólares expuestos en cadena nacional por las matrices publicitarias en honor a la corrupción de la era k y muy poco de sencillez y actos probos que enaltezcan al ciudadano que toda su vida enalteció la patria, con trabajo, pagando sus impuestos como corresponde, casi siempre sin ser tenido en cuenta y a veces estafado por el mismo estado.
No se olvidan recordar la gruesa herencia recibida pero son hábiles para olvidarse las promesas de campaña estructuradas basadas en atraer votos desprevenidos. La incertidumbre de padecer el habitar el suelo argento es muy sui generis y forma parte de la idiosincrasia de una herencia que no podemos renegar, pues ya es historia, mirar el futuro con esperanza es casi una obligación natural, pero debe ser racional y universal para el conjunto de personas que comparten este suelo. Para finalizar me duele que descalifiquen el término “popular” en el territorio de la micro economía, pues deliberadamente es negar la sensibilidad de la gestión, el estado existe porque tiene como fin ser el regulador de las pujas de intereses y que su mediación favorezca a la sustentabilidad de todos y no al perjuicio de algunos.
Doy fe que este fenómeno que estamos viviendo ya lo padecimos, aquellos que peinamos algunas canas, o quizás muchas, tenemos la obligación de tener memoria, y persuadir a nuestros jóvenes a hurgar en la historia no tan lejana e investigar sobre políticas copiadas con resultados siempre nefastos. Los neo liberales no pueden ningunear la grieta, pues fueron los inventores y se abastecen de ella.
MOMO