Alberto Magno, un científico del 1280 y teólogo alemán conocido como “el simio de Aristóteles” por su devoción al griego. También izo sus teorías; por ejemplo, en De animalibus afirmaba:
“Si se asa el pene de un lobo en un horno, se corta en fragmentos pequeñitos y se mastica una pequeña porción de los mismos, quien los consume experimenta de inmediato una ansia de cópula sexual”
También entre su gran repertorio de teorías, tenia la que las estrellas de mar eran un afrodisíaco tan fuerte que era probable que el sujeto terminara eyaculando sangre. En una tal eventualidad, el sujeto debería comer algo refrescante, como lechuga. Alberto Magno no se quedaba corto por lo que a consejos médicos se refiere.
Por ejemplo, aconsejaba que si uno estaba infestado de piojos, la cura más rápida era embadurnarse la piel con el excremento de un elefante.
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