
El 50% de las mujeres en Uruguay reconocieron haber consumido alcohol durante el embarazo. Junto con la edad de iniciación del consumo son indicadores problemáticos. ¿En algunos países han logrado cambiarlos?
Estamos trabajando justamente para enfrentar el síndrome de alcohol fetal y el tema del consumo de menores. La estrategia es doble: nos enfocamos en el tema de la educación. Nos parece que en este momento se dan las condiciones en Uruguay para poder incluir un aspecto de educación de alcohol en la currícula escolar. Nos parece que es un tema clave. El otro tema es el involucramiento de los minoristas, son los comerciantes los que venden. Ellos son la cara de la industria. El otro aspecto que es muy importante es el trabajo de alianzas público-privados porque puedes tener las mejores leyes, pero si no cuentas con una fiscalización, con un control, o mecanismos de control, todas estas leyes no van a surtir efecto y es como si no existieran.
Los menores no pueden comprar alcohol, sin embargo el 60% dijo en una encuesta haberlo adquirido fácilmente, ¿de qué se tratan las medidas de fiscalización?
Pensamos que debería estar en el ADN de los comerciantes que cualquier persona que parezca ser menor de edad se le debería requerir la cédula de identidad. Ese es un aspecto clave. El otro tema es educación, que no solo se debe dirigir a los niños, tiene mucho que ver la actitud de los padres. La investigación sugiere que la mayor parte del alcohol que los jóvenes consumen no es comprada directamente en los comercios, viene de los padres, que en muchos casos no saben cómo comunicar a los hijos los efectos negativos del alcohol.
¿Cómo se ubica Uruguay con respecto a los países de la región?
Evidentemente tenemos un problema de consumo de alcohol de menores en Uruguay . Tengo entendido que la edad de debut, del primer trago es de 12,7 años, que básicamente está al nivel del Caribe que sabemos es un país muy liberal en venta de alcohol.