Fotografías icónicas
Aquel mes de mayo de 1945, Eugeny Haldey, trabajaba para la agencia soviética de noticias TASS (Tyelyegrafnoye Agyentstvo Sovyetskogo Soyuza), obtuvo una imagen que se convertiría en icónica, en otro símbolo de la victoria del Ejército Rojo. Se trataba de una joven oficial de tránsito que dirigía el tráfico en un Berlín reducido a escombros, frente a la emblemática Puerta de Brandenburgo. La fotografía fue publicada en cientos de periódicos y revistas de todo el mundo. Nos dice Andrei Kulikov: "la joven controladora del tránsito de la foto pasó a la historia como un símbolo de la victoria sobre el nazismo". "María se convirtió rápidamente en una imagen icónica de la Segunda Guerra Mundial", escribió Mark Simner. Aquella joven se llamaba Maria Limanskaya.

María Limanskaya fue fotografiada, entrevistada y filmada, mientras explicaba ante la cámara las señales efectuadas con movimientos de banderines, para orientar el tránsito. Es decir, escenificaba ante la cámara los gestos rutinarios de su cometido habitual.
La imagen de aquella joven soldado se convirtió en un icono visual como dice Simner, aunque, como este mismo escribía hace dos años, la fotografía acabó en el olvido y su protagonista terminó por no tener nombre, por ser también olvidada. Incluso, con frecuencia, cuando se cita el nombre de la joven, se cita otro distinto que nada tiene que ver (Anna Pavlova),
La imagen de aquella joven soldado se convirtió en un icono visual como dice Simner, aunque, como este mismo escribía hace dos años, la fotografía acabó en el olvido y su protagonista terminó por no tener nombre, por ser también olvidada. Incluso, con frecuencia, cuando se cita el nombre de la joven, se cita otro distinto que nada tiene que ver (Anna Pavlova),
¿Quién fue y qué fue de ella?
Sabemos que Maria Limanskaya nació en 1924 y que con solo 18 años se alistó en el Ejército Rojo, en la primavera de 1942. Previamente se había afiliado al Komsomol, las juventudes comunistas del PCUS. Fue una de tantas mujeres soviéticas combatientes que tuvieron un papel mucho más importante que el que la Historia les ha reconocido.
De la trayectoria de Maria Limanskaya en el Ejército Rojo sabemos poco, salvo que estuvo a punto de morir en más de una ocasión, sobre todo la vez en que estaba abandonando un edificio y segundos después éste fue arrasado por una bomba (eso cuenta Kulikov; en otras fuentes se dice que salta de un camión antes de que una bomba lo destroce). Y también se sabe, así lo recogen Simner y Kulikov (también otras fuentes en ruso), que contrajo la malaria y sobrevivió a la enfermedad, mortal en muchos casos.
Tras la toma de Berlín, María Limanskaya aparece formando parte de la unidad de controladores de tráfico, que tenía un puesto en la Puerta de Brandenburgo. Nadie recuerda, tan siquiera la protagonista, qué día fueron tomadas las imágenes, solo que se captaron en el mes de mayo y que comenzó su servicio como cabo de tránsito el día 2 de mayo 1945, es decir, al día siguiente de la toma del Reichstag. También se sabe que en una ocasión estuvo a punto de ser atropellada por un camión militar.
Más tarde, su unidad fue trasladada a Potsdam para dirigir el tráfico durante la Conferencia Internacional de naciones aliadas en julio de 1945. Kulikov narra una anécdota de cuando Maria Limanskaya se encontró con Winston Churchill, a quien saludó y éste le preguntó, por medio de un intérprete, por los modales de los soldados británicos.
Después de la guerra, María Limanskaya regresó a la vida civil y al menos en un principio trabajó como enfermera de quirófano (según el post de melena1001). Al comienzo no tuvo una existencia fácil, dice Kulikov. Su primer matrimonio fue desafortunado y tuvo que criar a sus dos hijas sola. Más tarde conoció a Viktor Ivanovich, un veterano de guerra con quien tendría una relación más feliz. Estuvo casada con él durante 23 años, hasta su fallecimiento.
En 2004, cuando Andrei Kulikov escribió su artículo, Maria Limanskaya era ya una bisabuela de 80 años y casualmente tres de sus cinco bisnietos residían en Alemania, contaba Kulikov. Años más tarde, en 2013, Mark Simner se puso en contacto con la Embajada de Rusia en RU a través de Twitter, para saber si todavía vivía (supongo que para documentar el artículo que publicó en diciembre de ese año). La respuesta es que efectivamente seguía viva (89 años, tendría en 2013) y residía en la pequeña villa de Zvonaryovka, en la región de Saratov (una región con centro en la ciudad de Saratov, a 858 km al sureste de Moscú, sobre la ribera derecha del río Volga)
Tras la toma de Berlín, María Limanskaya aparece formando parte de la unidad de controladores de tráfico, que tenía un puesto en la Puerta de Brandenburgo. Nadie recuerda, tan siquiera la protagonista, qué día fueron tomadas las imágenes, solo que se captaron en el mes de mayo y que comenzó su servicio como cabo de tránsito el día 2 de mayo 1945, es decir, al día siguiente de la toma del Reichstag. También se sabe que en una ocasión estuvo a punto de ser atropellada por un camión militar.
Más tarde, su unidad fue trasladada a Potsdam para dirigir el tráfico durante la Conferencia Internacional de naciones aliadas en julio de 1945. Kulikov narra una anécdota de cuando Maria Limanskaya se encontró con Winston Churchill, a quien saludó y éste le preguntó, por medio de un intérprete, por los modales de los soldados británicos.
Después de la guerra, María Limanskaya regresó a la vida civil y al menos en un principio trabajó como enfermera de quirófano (según el post de melena1001). Al comienzo no tuvo una existencia fácil, dice Kulikov. Su primer matrimonio fue desafortunado y tuvo que criar a sus dos hijas sola. Más tarde conoció a Viktor Ivanovich, un veterano de guerra con quien tendría una relación más feliz. Estuvo casada con él durante 23 años, hasta su fallecimiento.
En 2004, cuando Andrei Kulikov escribió su artículo, Maria Limanskaya era ya una bisabuela de 80 años y casualmente tres de sus cinco bisnietos residían en Alemania, contaba Kulikov. Años más tarde, en 2013, Mark Simner se puso en contacto con la Embajada de Rusia en RU a través de Twitter, para saber si todavía vivía (supongo que para documentar el artículo que publicó en diciembre de ese año). La respuesta es que efectivamente seguía viva (89 años, tendría en 2013) y residía en la pequeña villa de Zvonaryovka, en la región de Saratov (una región con centro en la ciudad de Saratov, a 858 km al sureste de Moscú, sobre la ribera derecha del río Volga)