En términos de búsqueda por Internet, nada lo supera. El porno en la Web no tiene competencia. Una de las pocas excepciones es el deporte, aunque en época de mundiales, ya que la tendencia de búsqueda Juegos Olímpicos -para poner un ejemplo- jamás superó el interés por el porno. Macri lo hizo dos veces: el día del ballottage, el 22 de noviembre pasado, y cuando asumió la presidencia.
El dólar cotizó en alza unas horas cuando se levantó el cepo cambiario, el 17 de diciembre pasado. Maradona empató con el porno el 19 de abril de 2004, el día de su internación. Messi no pudo este año, ni siquiera cuando se conoció su renuncia a la selección. El fenómeno de Pokémon Go lo destronó en su estreno en el país, el 1° de agosto pasado, pero al día siguiente ya había más interesados en ver pornografía que en la caza de pokemones.
Las búsquedas de porno en la Web crecieron en la Argentina un 45% en los últimos dos años, y el Observatorio de Internet en la Argentina (OIA) por primera vez tradujo en estadísticas locales un fenómeno que crece en todo el mundo.
En la Argentina, 8 de cada 10 personas consumen pornografía a través de distintos dispositivos móviles de forma esporádica. En cuestión de género, la brecha es corta: lo hace el 93% de los hombres y el 71% de las mujeres y la mayoría, casi el 50 %, en forma esporádica. Aunque para 2 de cada 10 entrevistados se trata de un hábito semanal.
Está por cumplir 40 años, es madre de dos chicos, tiene pareja estable y de forma esporádica, dice sin ruborizarse, mira pornografía por Internet a través de su smartphone. Reconoce, y no se escandaliza, que en el celular de su marido es muy fácil encontrar contenido sexual que, diariamente, es compartido en un grupo de amigos de WhatsApp.
Para algunos expertos, la pornografía en la era digital salió del terreno de lo prohibido, también de lo iniciático, y la rapidez con la que se viralizan los mensajes de contenido sexual obligó a muchos a realizar algunos ajustes en los protocolos de las redes sociales. Para algunos, incluso, el porno se convirtió en un chiste de WhatsApp. De hecho, como se desprende del estudio, el 31 % dijo haber enviado o recibido pornografía por este medio. Y, de este universo, el 71 % son hombres.
"El estudio mostró datos que superan la media mundial de consumo, y eso demuestra que el grado de interés en la Argentina es muy alto -dice Sergio Rosemblat, director de OIA, que se dedica desde hace casi dos años a reunir, organizar y difundir datos acerca del comportamiento de los usuarios de Web en la Argentina-. Creo que analizar este tipo de resultados en Internet permite escuchar lo que la gente dice. Como lugar de lectura de la sociedad es muy interesante."
La encuesta de la OIA (que funciona en alianza con Flacso) fue realizada a través de Facebook sobre una muestra de 1534 casos, en julio pasado. Según edad y relación de pareja, el segmento que va de los 26 a los 40 es el más activo.
¿Desde qué dispositivos miran pornografía? El 67% utiliza el móvil; la PC, un 69%; tableta, 15% y consola de videojuegos, sólo el 2%. "En este caso me sorprendió, para bien -señala Rosemblat-, el bajo porcentaje de acceso desde las consolas de videojuegos. 'Los pibes acá están un poco más a salvo', pensamos por un momento, pero luego nos dimos cuenta de que la presencia de consolas en la Argentina es menor que la media en otros países donde se registra el mismo fenómeno de consumo".
El dólar cotizó en alza unas horas cuando se levantó el cepo cambiario, el 17 de diciembre pasado. Maradona empató con el porno el 19 de abril de 2004, el día de su internación. Messi no pudo este año, ni siquiera cuando se conoció su renuncia a la selección. El fenómeno de Pokémon Go lo destronó en su estreno en el país, el 1° de agosto pasado, pero al día siguiente ya había más interesados en ver pornografía que en la caza de pokemones.
Las búsquedas de porno en la Web crecieron en la Argentina un 45% en los últimos dos años, y el Observatorio de Internet en la Argentina (OIA) por primera vez tradujo en estadísticas locales un fenómeno que crece en todo el mundo.
En la Argentina, 8 de cada 10 personas consumen pornografía a través de distintos dispositivos móviles de forma esporádica. En cuestión de género, la brecha es corta: lo hace el 93% de los hombres y el 71% de las mujeres y la mayoría, casi el 50 %, en forma esporádica. Aunque para 2 de cada 10 entrevistados se trata de un hábito semanal.
Está por cumplir 40 años, es madre de dos chicos, tiene pareja estable y de forma esporádica, dice sin ruborizarse, mira pornografía por Internet a través de su smartphone. Reconoce, y no se escandaliza, que en el celular de su marido es muy fácil encontrar contenido sexual que, diariamente, es compartido en un grupo de amigos de WhatsApp.
Para algunos expertos, la pornografía en la era digital salió del terreno de lo prohibido, también de lo iniciático, y la rapidez con la que se viralizan los mensajes de contenido sexual obligó a muchos a realizar algunos ajustes en los protocolos de las redes sociales. Para algunos, incluso, el porno se convirtió en un chiste de WhatsApp. De hecho, como se desprende del estudio, el 31 % dijo haber enviado o recibido pornografía por este medio. Y, de este universo, el 71 % son hombres.
"El estudio mostró datos que superan la media mundial de consumo, y eso demuestra que el grado de interés en la Argentina es muy alto -dice Sergio Rosemblat, director de OIA, que se dedica desde hace casi dos años a reunir, organizar y difundir datos acerca del comportamiento de los usuarios de Web en la Argentina-. Creo que analizar este tipo de resultados en Internet permite escuchar lo que la gente dice. Como lugar de lectura de la sociedad es muy interesante."
La encuesta de la OIA (que funciona en alianza con Flacso) fue realizada a través de Facebook sobre una muestra de 1534 casos, en julio pasado. Según edad y relación de pareja, el segmento que va de los 26 a los 40 es el más activo.
¿Desde qué dispositivos miran pornografía? El 67% utiliza el móvil; la PC, un 69%; tableta, 15% y consola de videojuegos, sólo el 2%. "En este caso me sorprendió, para bien -señala Rosemblat-, el bajo porcentaje de acceso desde las consolas de videojuegos. 'Los pibes acá están un poco más a salvo', pensamos por un momento, pero luego nos dimos cuenta de que la presencia de consolas en la Argentina es menor que la media en otros países donde se registra el mismo fenómeno de consumo".