Historia del hecho.
El 17 de octubre de 1987, Luis José Candelmo, el padre de(Sebastián) Candelmo, consigue que le tomen la denuncia en la comisaría 10 de la ciudad de Buenos Aires (Luego de intentar denunciar por más de 24hs) que Héctor Rodolfo Veira había violado a su hijo en el departamento de Veira, Doblas 1103, Ciudad de Buenos Aires. El padre del niño afirma que su hijo le contó lo ocurrido primero a su madre, ya en casa y luego a él. Veira fue detenido por violación y salió con libertad condicional 36 horas después. Práxedes (Sebastián) Candelmo declaró ante el juez Eduardo Albano.
“Le pedí un autógrafo y me dijo que suba a su casa para darme unas fotos. Y allí me violó” Dijo candelmo.
Veira presentó como testigo a una sobrina suya -Gabriela, de 18 años-, que dijo vivir en el apartamento que Veira ocupaba cuando era soltero y confirmó la versión de su tío. Según éste llegó con un niño, le firmó el autógrafo y revisó algunos muebles para ver si encontraba un banderín que regalarle. Dicha declaración se comprobó como falsa durante el juicio. Gabriela fue condenada por perjurio y solamente pudo evitar la cárcel por ser su primer delito y tener una condena menor a 3 años.
Hay que destacar que las pericias médicas demostraron que Práxedes Candelmo tenía un desgarro en su ano, y manchas de semen en su ropa interior. El argumento de la defensa en este caso fue que Veira al no eyacular dentro, sino sobre su victima, según el código no era violación, sino un "intento".
Durante la excarcelación de Veira, hubo un motín en la cárcel donde estaba alojado, ante la indignación de los demás presos por la liberación mediante su afinidad con Menem y un supuesto pago de coima a los jueces. Durante este motín, falleció un preso.
En 1998 Héctor Rodolfo Veira fue condenado a pagar un resarcimiento de 110.000 pesos argentinos por los daños psicológicos generados a Práxedes (Sebastián) Candelmo en la violación ocurrida en 1987. El juez en lo Civil Luis Dupuo consideró viables los argumentos de la familia de la víctima. Por aquellos años se hizo popular un cántico en los estadios que rezaba: "Todos con el c… en la pared, llegó el Bambino, largue todo y cuide a su hijo, llegó el Bambino el gran violador".
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