Cuando oímos hablar de runas en algún programa de televisión, en un videojuego o leemos sobre ellas en algún libro, suelen rodearse de un halo de misterio. ¿Son simplemente parte de un alfabeto antiguo? ¿Son una especie de Tarot que utilizan algunos videntes para ver el futuro? ¿Qué son realmente las misteriosas runas?
Las runas originariamente eran los símbolos o letras que componían los alfabetos rúnicos. Este tipo de alfabetos fueron utilizados para escribir en las lenguas germánicas, especialmente las habladas en Escandinavia y las Islas Británicas en una primer momento y después en la Europa Oriental y Central. La cantidad de runas variaba según el alfabeto y podía ir de 15 hasta 33. Su origen es incierto, aunque los historiadores creen que pudiera basarse en el alfabeto etrusco. La cristianización introdujo el alfabeto latino y el rúnico fue desapareciendo poco a poco. Las primeras inscripciones están datadas en el 150 d. C. y prácticamente dejó de utilizarse con el fin de la etapa de dominación vikinga, en el 1.100. A pesar de ello, aún quedaron vestigios en las zonas rurales escandinavas, como algo anecdótico y decorativo, hasta principios del siglo XX.
En gótico, la lengua que hablaban los godos, “run” -de donde viene runa- quiere decir “secreto” o “susurro”. Durante siglos sólo unos pocos eran capaces de leer las inscripciones rúnicas y quizá ahí empezó a rodearse de ese halo misterioso. Las runas, además, no tienen un nombre de letra como en el alfabeto latino y se denominan como un objeto común que empiece con esa pronunciación. Los historiadores creen que esta peculiaridad fue lo que propició que las runas se usasen con fines adivinatorios, como si fueran un Tarot. También existía la creencia de que en los objetos sobre los que se escribía con runas algunas palabras, estas actuaban como un hechizo. Así era normal inscribir sobre una espada la palabra “victoriosa” con letras rúnicas, para atraer la victoria hacia ella.
El año 1902 la adivinación por runas fue resucitado por Guido Von List, que creó un sistema propio dentro del movimiento de misticismo germánico que se desarrolló en esa época. Siguiendo esa doctrina, el nazismo tomó algunas runas para su simbología. En especial fue Heinrich Himmler el que se sintió fascinado por ese simbolismo.
Desde entonces y hasta la actualidad han sido varios los autores que han ideado métodos de adivinación con ellas. En la ficción podemos encontrar mencionadas las runas en obras como “El Hobbit” de Tolkien o en videojuegos como Heimdall.
