
Brasil y Argentina, octavos de final del Mundial de Italia 90. La Albiceleste era la actual campeona del mundo, pero tuvo una frase de grupos traumática, clasificando como uno de los mejores terceros con un triunfo, un empate y una derrota histórica en el debut frente a Camerún. Del otro lado venía Brasil , una verdadera constelación de estrellas. Anote; Careca , Branco , Aldair, Dunga, Romario, solo por nombrar algunos, la ‘Canarinha’ pasó mirando hacia atrás la primera ronda.
Como era de esperar, el partido fue un monólogo de los brasileños. El campeón del mundo, con Maradona con su tobillo del porte de una papa, seguía con un juego mezquino en donde no daban más de tres pases seguidos. Para algunos la típica viveza del Río de la Plata, para otros simplemente trampa, cuenta la leyenda que el Cuerpo Técnico argentino encabezado por Carlos Bilardo le habrían puesto Rohypnol, un conocido inductor del sueño, a algunos bidones de agua marcados para dárselos a jugadores brasileños.
Hay que situarse que ese día en el Estadio Delle Alpi de Turín, hacían 32 grados y cada pelota detenida era un momento para hidratarse. En el segundo tiempo, un foul a Maradona cerca de la banca de los argentinos fue el momento para drogar a los ‘brasucas’. La víctima fue Branco , el volante recibió una botella con agua que estaba marcada. Maradona cuenta así la escena: “Alguien había echado un Rohypnol a una botella de agua. Estaban todos y venían a tomar agua los buenos de ellos. Yo les decía tomá, tomá Valdito, y Branco se la tomó toda”. Minutos después, Branco estaba lento, sus pies no le respondían y no desbordó más por su banda izquierda.
A pesar de comerse un baile en el primer tiempo, Argentina aguantó a Brasil , y diez minutos antes del final del partido, apareció Maradona , quién le puso uno de los mejores pases de la historia a Caniggia y el ‘hijo del viento’ definió sacándose a Taffarel. Argentina dejó eliminado a uno de los favoritos, con trampa y poesía fútbolística, al igual que cuatro años antes frente a los ingleses.
Años más tarde, Branco comentó un encuentro con Bilardo en México: “Desgraciado ¿Qué me quisiste hacer?” Y él me contestó: “ Branco , en el fútbol todo vale”. Lo asumí con gracia porque le respeto mucho como técnico, pero creo que las reglas tienen un límite”.
Otra historia mundialera que no se sabe si es mito o realidad, pero que aporta al folclore futbolero que une a todos los fanáticos.