¿Sabías que los arqueólogos han encontrado tarros de miel de abeja virgen en las tumbas egipcias, perfectamente conservada y apta para comer aún después de miles de años?
Hay muy pocos alimentos que pueden durar indefinidamente en su estado natural, y la mayoría de éstos no son aptos para comer sin algún tipo de preparación.

Por ejemplo, el arroz crudo y la sal pueden durar miles de años, pero nadie quiere comerse arroz crudo ni echarse una bocada de pura sal. La miel de abeja, al contrario, es un manjar completamente listo para consumirse a pesar de haber estado almacenado durante milenios.

¿Qué es lo que permite que la miel de abeja dure tanto tiempo?

1. La miel de abeja es ácido, con un pH de entre 3 y 4,5. Esto crea un ambiente incómodo para las bacterias y otros organismos que podrían provocar que se echara a perder.

2. Desde un punto de vista químico, la miel es un tipo de azúcar y es higroscópico, lo cual significa que contiene muy poca agua. Mientras esté sellado, la densidad de la miel sofoca prácticamente cualquier organismo.

3. Cuando producen la miel, las abejas agregan un toque especial. Primero, regurgitan el néctar de las flores. El néctar se mezcla con una enzima contenida en la saliva de las abejas, produciendo como resultado el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), el cual es un desinfectante. Luego, al batir sus alas quitan la humedad de la miel, produciendo una sustancia todavía más espesa que otros azúcares procesados como la melaza.

4. Un último factor para la conservación eterna de la miel es el tarro. La miel, como otras sustancias higroscópicas, absorbe agua del ambiente. Entonces si el recipiente donde está almacenada no está bien sellada, la humedad del aire será absorbido por la miel y la miel se convertirá en un ambiente perfecto para el crecimiento de las bacterias y otros organismos. En otras palabras, si el tarro no está perfectamente sellado o si le entra agua de alguna manera, la miel no durará.

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