Algo innegable dentro de la humanidad es que la tecnología nos ha absorbido por completo, y el proyecto Surf-Fake del fotógrafo francés Antoine Geiger nos muestra cómo los celulares, un aparato que era básico dentro de las nuevas tecnologías, se ha convertido en imprescindible, al punto que logra absorber nuestra almas.
La subcultura de colocar una pequeño objeto con una pantalla frente a nuestros rostros ha llegado para absorber nuestra calidad social y el nivel de interacción que tenemos entre humanos, al grado de habernos perdido por completo en los aparatos inteligentes.
Para Geiger no fue difícil realizar esta serie fotográfica, pues dijo que a las personas se les ha hecho tan natural y ordinario tener una mayor relación general con su cuerpo y su teléfono que con el mundo físico, que fue practicamente sencillo capturar el momento.
“Nada ha tenido que ser un montaje, solo salí a las calles y capturé la realidad”.
Este fotógrafo con apenas 20 años de edad ha recorrido Inglaterra, Francia y Países Bajos, durante los últimos dos años para realizar estas galerías. Al día de hoy ha tenido ya cuatro exposiciones en estos lugares.
La subcultura de colocar una pequeño objeto con una pantalla frente a nuestros rostros ha llegado para absorber nuestra calidad social y el nivel de interacción que tenemos entre humanos, al grado de habernos perdido por completo en los aparatos inteligentes.
Para Geiger no fue difícil realizar esta serie fotográfica, pues dijo que a las personas se les ha hecho tan natural y ordinario tener una mayor relación general con su cuerpo y su teléfono que con el mundo físico, que fue practicamente sencillo capturar el momento.
“Nada ha tenido que ser un montaje, solo salí a las calles y capturé la realidad”.
Este fotógrafo con apenas 20 años de edad ha recorrido Inglaterra, Francia y Países Bajos, durante los últimos dos años para realizar estas galerías. Al día de hoy ha tenido ya cuatro exposiciones en estos lugares.