Como veo que a tanta gente de Taringa les gustó el primer post, , aquí va la segunda parte con otros 10 yokais, tal y como lo prometí. Ahora paso a subirlos al blog.
Gaki (Fantasma Hambriento)
Según la mitología budista, se dice que los gaki son fantasmas que deambulan por el mundo perpetuamente sedientos y hambrientos. Se tratan de la reencarnación de aquellas personas que fueron codiciosas durante su vida ya que forman parte de las seis distintas etapas del renacimiento, siendo las otras cinco: divina, pseudo-divina, humana, animal y en el infierno. Los gaki renacen como fantasmas famélicos con grandes vientres hinchados completamente vacíos, una pequeña boca fruncida y un delgado cuello. Viven bajo la maldición del hambre insaciable, pero incapaces de alimentarse por sí mismos. Su existencia es entonces muy miserable, merodeando alrededor de las casas, carroñan entre callejones y cementerios en busca de desechos, pero por más que lo intenten no logran ingerir nada. Posteriormente, vuelven al infierno para ser acosados por feroces demonios.
También pueden haberse convertido en gaki porque sus descendientes no hicieron una ofrenda adecuada a las mismas en los altares familiares o domésticos. Muchos japoneses budistas realizan una pequeña ofrenda de alimentos para los gaki antes de comenzar su propia comida, ya que esta es la única forma en la que puede alimentarse. En ocasiones, dicha ofrenda puede inclusive llegar a liberar sus almas.
Bake-kujira (Ballena Fantasma)
Se trata del espíritu de una ballena muerta cuya apariencia es la de un enorme esqueleto de ballena. Esta se aparece en las costas para tomar venganza de aquellas personas que cazan ballenas o consumen su carne. La leyenda dice que se le avistó en la costa de la Prefectura de Shimane, al oeste de Japón, acompañada de una horda de aves y peces extraños. Uno de los pescadores que la observaban en ese momento, le lanzó un arpón pero este no le causó daño alguno ya que simplemente la atravesó, y la bake-kujira continuó su recorrido mar adentro junto a su séquito de seres extraños.
Otra versión dice que además traerá consigo una maldición hacia donde se acerque y que la misma acarreará plagas y destrucción hacia la comunidad.
Bake-neko (Gato Fantasma)
Históricamente a los gatos se les considera criaturas de cuidado en Japón ya que siempre se les han atribuido poderes sobrenaturales. El bake-neko se trata de un tipo de gato demonio que puede cambiar a la forma humana, tal como el kitsune (zorro) que puede tomar dicha forma temporal o permanentemente. Un gato común se puede transformar en un bake-neko de varias maneras: al sobrepasar los 13 años de edad, al alcanzar un gran tamaño (8 libras de peso), o si al nacer posee una cola muy larga y esta no se le corta. Lo que sucede con la cola larga es que al ser adultos esta llega a bifurcarse en dos, y es entonces que se le llama neko-mata.
Un bake-neko embrujará cualquier casa en la que permanezca. Al principio solo creará fantasmagóricas bolas de fuego o cambiará de posición la ubicación de la cama, pero luego comenzará a caminar en sus patas traseras, se transformará en personas, e inclusive devorará a su dueña para así robar su identidad y tomar su lugar. Al cambiar de forma, el bake-neko asediará a su víctima durante años, bebiendo su sangre. Cuando se le mata, su cuerpo puede llegar a ser tan grande como cinco pies de largo. También representa un peligro dejarle solo junto a un cadáver fresco, ya que se cree que estos son capaces de reanimar el cuerpo al saltar sobre ellos. De igual manera, existen algunas historias de buenos actos por parte de los bake-nekos.
Una historia famosa trata sobre un bake-neko que intentó asesinar a un príncipe.
“Una noche, un enorme bake-neko se escondía tras los arbustos del jardín donde caminaba el príncipe junto a su geisha preferida. Luego de que cada quién se retirara a sus aposentos, el gato se escabulló dentro de la habitación de la geisha y esperó escondido hasta que esta se durmiera. A medianoche, el gato se abalanzó sobre la geisha y la estranguló. Arrastró el cadáver hacia afuera y cavó un hoyo donde la enterró. Luego, se transformó en la geisha, engañando a todos, inclusive al príncipe. Cada noche, el bake-neko, en su disfraz de geisha entraba a la habitación del príncipe para beber su sangre. Pronto, el príncipe comenzó a quejarse sobre horribles pesadillas y con el tiempo, se le miraba más pálido y debilitado. Sus doctores estaban consternados por su padecimiento y ordenaron que se le mantuviera bajo vigilancia permanente. Extrañamente, los guardias del príncipe caían dormidos cada noche, justo antes de la medianoche, sin importar cuánto se esforzaran por mantenerse despiertos.
Un joven soldado quien había servido bajo el príncipe llegó al castillo a ofrecer sus servicios. Se purificó en la fuente, y luego le rezó con pasión a una imagen de Buda durante horas. Impresionado por su devoción, un monje budista le solicitó al soldado reguardar al príncipe durante la noche, exponiéndole el problema. El soldado aceptó, revelándole que conocía una forma infalible para mantenerse despierto. Cerca de la medianoche, los guardias cabecearon uno a uno, e inclusive el soldado comenzó a bostezar. Luego, tomó su cuchillo y se apuñaló a sí mismo en el muslo, a sabiendas que el dolor lo mantendría despierto. Cada vez que tenía sueño, giraba el cuchillo para incrementar el dolor y así continuar despierto. A la medianoche, observó a una hermosa geisha abrir las puertas y silenciosamente deslizarse hacia la cama del príncipe. El soldado se irguió, cuchillo en mano. La geisha se volteó y lo miró fijo con sus ojos amarillos, y luego se marchó tan rápido y en silencio a como entró. Por cuatro noches más, el soldado se mantuvo en guardia, utilizando su cuchillo para mantenerse alerta.
Al recobrar el sueño, el príncipe finalmente se curó en salud. Cuando el soldado intentó advertirle sobre la geisha, este no le permitió cuestionar a su amante predilecta. El soldado maquinó entonces un plan para asesinar a la geisha con sus propias manos. Con ocho guardias esperando afuera, el soldado tocó a la puerta de la geisha. Cuando esta la abrió, sus amarillentos ojos resplandecían en la oscuridad, el soldado le entregó un trozo de papel, y le solicitó que lo leyera. Al tiempo que leía, sacó su cuchillo y se preparó para apuñalarla. El bake-neko estalló en furia, gruñendo y escupiendo al tiempo que intentaba defenderse. Ambos lucharon con ferocidad, mientras los guardias se agrupaban. Al fin, la geisha se transformó en un enorme gato y escapó por una ventana hacia el jardín, con tal rapidez que los arqueros fallaron. Al día siguiente el soldado le contó al príncipe lo que había sucedido, y el jardinero del castillo halló el cuerpo de la verdadera geisha. Muy afectado por la pena, el príncipe ordenó a sus hombres cazar al gato a muerte, el cual murió finalmente por el soldado que descubrió su terrible secreto.”
Hyakki Yako (Desfile Nocturno de los 100 Demonios)
La leyenda sobre Hyakki Yako, literalmente el Desfile Nocturno de los 100 Demonios, es uno de los cuentos más famosos del folklore japonés. Aparece por primera vez en un texto budista del siglo 13, donde se narra sobre la terrorífica noche en que una legión de onis, youkais y otras criaturas salieron del inframundo hacia la superficie. En una versión se dice que el desfile aconteció en la avenida Ichijo-dori de Kyoto a finales de los 1100s.
Esta va así: se dice que a un joven noble se le ordena que debe desalojar su casa en Kyoto y mudarse de inmediato a la nueva corte imperial en Fukuhara. Mientras él está fuera, un sirviente de confianza queda a cargo del cuidado de la casa. Una noche, el joven noble decide realizar una visita y se encuentra con un enrome desfile de demonios de camino a su casa. Rápidamente los demonios atacan el carruaje y lo sacan de la vía. Mientras el joven noble permanece ansioso dentro, preguntándose qué hacer, los demonios asustan a sus sirvientes y liberan a los bueyes con el fin de perseguirlos por el campo. Demonios y ogros, azules y marrones, rompen el techo con mazos, las ruedas con garrotes y palos, desgarran las cortinas con afiladas garras y roen la madera con puntiagudos dientes, y le prenden fuego. Pero a medida que lo que queda del carruaje es consumido por las llamas y el humo, el noble escapa con la ayuda de Buda. Una vez a salvo de la destrucción, se sienta tranquilamente en un prado y con los ojos cerrados reza y canta sutras hasta el amanecer. Los demonios, incapaces de hacer frente a la luz del día, se dispersan para retornar a la oscuridad.
Los primeros rollos conocidos que ilustren a los demonios del desfile es Hyakki Yako Zu, fueron pintados a mano por el artista Tosa Mitsunobu (1434 -1525). La leyenda revivió 300 años más tarde, cuando Toriyama Sekien publicó su colección de historias de Gazu Hyakki Yako en 1776. Esto pareció haber inspirado a varios renombrados artistas del siglo 19 y 20 a realizar sus propias versiones, incluyendo a Takemura, en 1918, en los cuales se aprecia a los demonios destrozando el carruaje con gran malicia en sus rostros. En contraste, Kawanabe Kyosai, le da un tono más divertido, con demonios en colores pasteles, bailando y retozando ridículamente.
Mitsunobu:
Takemura:
Kyosai:
Kamaitachi (comadreja de la hoz)
Es un poderoso yokai, del que se dice que son tan rápidas que nadie ha llegado a verlas. Como su nombre lo dice, el kamaitachi es una comadreja (itachi) que posee una hoz (kama), como un apéndice en cada una de sus cuatro extremidades. Debido a su gran velocidad forman un torbellino de aire, medio por el cual son transportadas. Generalmente se encuentran en tríos; la primera kamaitachi tumba a la persona, la segunda la corta y la tercera coloca un compuesto medicinal para prevenir que la herida sangre. Es por ello que la víctima simplemente descubre asombrada una herida sin explicación alguna de cómo se lesionó. El porqué lo hacen, es un misterio.
Toriyama Sekien fue al parecer el primero en imaginar el aspecto de esta aparición como una comadreja, ya que de hecho, originalmente se le llamaba kametachi (atacando). Toriyama la modificó un poco para que se asociara con una comadreja, como sale ilustrada en su bestiario Gazu Hyakki Yako. Cabe destacar que la palabra kama es propia de una hoz japonesa que los campesinos utilizan tanto en labores agrícolas como también para la defensa.
Neko-mata (Gato Bifurcado)
“Alimenta a un perro por tres días”, dice un proverbio japonés, “y recordará tu amabilidad por tres años; alimenta a un gato por tres años y se olvidará de tu amabilidad en tres días”. Los japoneses están firmemente convencidos que los gatos no son de fiar, especialmente si nacen con una cola muy larga, la cual debe ser inmediatamente cortada para que este no se convierta en un neko-mata; un gato con la cola bifurcada. Los gatos que se convierten en neko-matas, son bake-nekos con colas muy largas, de edad avanzada, que para entonces poseen una gran sabiduría sobre las costumbres humanas, pudiendo inclusive caminar erguidos como nosotros. Se dice que si alguien llega a matar algún neko-mata estará maldito durante siete vidas.
El neko-mata gusta de realizar travesuras tales como manipular a los muertos como si estos fueran títeres o transformarse en mujeres. Para lograr transformarse tan solo ocupan colocarse algo que le pertenezca a la persona a imitar, como por ejemplo una toalla, sobre su cabeza o enrollarla alrededor. Se divierten con ello confundiendo y asustando a los esposos de las mujeres al presentarse al mismo tiempo que ellas, imitando todas sus acciones, como una dupla. El neko-mata más poderoso del que se tenga conocimiento fue uno que habitó en la provincia de Nabeshimahan, el cual llegó a vivir lo suficiente como para que su cola se dividiera seis veces, resultando en siete colas.
La aversión a los gatos con cola larga no es generalizada en Japón, sin embargo, encontraremos zonas en las que la mayoría tienen solo colas cortas de nacimiento, de la raza Bobtail Japonés. Contradictorio a esta leyenda, se dice que la cola del gato nunca debe ser cortada ya que esta se convertirá en una serpiente bestial. Sin duda, el aspecto de serpiente de la cola de un gato cuando la mueve de lado a lado, y el hábito del gato de atraparse la cola como si esta fuera un ser independiente, han tenido mucho que ver con esta creencia. Así que terminamos con dos opciones de maldad a escoger.
A pesar de todo esto, también encontraremos al gato como un ser agradecido. Tal es el caso del maneki-neko (literalmente el gato que invita), el cual se ha convertido en el talismán predilecto por los comerciantes, ya que atrae clientes y dinero. Generalmente está hecho de porcelana, con el cuerpo blanco y manchitas negras, sentado y con su patita izquierda elevada invitando a pasar. Alrededor de su cuello se le coloca un listón de seda con un cascabel. La postura se debe a una vieja creencia de que al éste limpiarse la cara, continuamente pasando su pata izquierda sobre su oreja izquierda, es señal inequívoca de que vienen visitantes.
Baku (Devorador de Sueños)
El baku es un tipo de quimera originaria de la mitología China. Cuenta con un cuerpo como de un caballo grande y grueso, la cabeza de un elefante, los ojos de un rinoceronte, la melena de un león, la cola de un buey, las garras de un tigre y el pelaje rayado. Se le considera un talismán de protección contra la maldad y las pestes ya que es un cazador de malos espíritus, pero muy particularmente como guardián de los sueños ya que devorará nuestras pesadillas al igual que la maldad que estas conllevan. Es por ello que, muchos japoneses cuentan con un amuleto con la imagen del baku junto a su cama. Supuestamente, si se logra hacer la cama con la piel de un baku, esta mantendrá las enfermedades a raya.
La manera en la que el baku atrapa estas pesadillas es mediante una emboscada, cayendo sobre ellas con su enorme cuerpo y posteriormente aspirándolas con la trompa. Es de suma importancia no mirar al baku mientras lo hace ya que su espeluznante aspecto nos causará más pesadillas. Una vez que la pesadilla es devorada, no recordaremos la misma en absoluto. A esta creencia se le atribuye el hecho de que en ciertas ocasiones despertamos sin recordar nada de lo que soñamos.
Al ser un yokai de tal benevolencia, su imagen es esculpida en los pilares de muchos templos y santuarios para alejar los malos espíritus. Hoy en día la palabra baku se refiere también al tapir, inspirados en la descripción del mismo, ya que la apariencia de estos recuerda en cierta manera al baku.
Rokurokubi (Mujer de Cuello Alargado)
Quizás uno de los yokais más conocidos debido a su perturbadora apariencia. Estas lucen como mujeres normales durante el día, pero en la noche sus cuellos pueden llegar a estirarse a voluntad. Sumado a ello, pueden inclusive llegar a modificar sus rostros como el de un oni (demonio), para asustar a las personas. Ya que durante el día pasan desapercibidas, las rokurokubi consiguen llevar una vida de familia como cualquier otra esposa. Es durante la noche que deben esforzarse por mantener en secreto su lado oscuro. Son realmente hábiles en ello, sin embargo, la necesidad de asustar y espiar a otros seres humanos es sumamente irresistible. Algunas se le presentan únicamente a borrachos o ciegos, o cuando la persona está durmiendo; pero otras simplemente disfrutan en aparecérsele a cualquiera. Unas pocas viven como rokurokubis sin saberlo, ya que es mientras duermen que sus cuellos se estiran de manera involuntaria, y la única prueba de ello son extraños sueños donde miran a su alrededor desde perspectivas anormales.
En otras versiones se dice que las rokurokubi son mujeres que están malditas producto del mal karma por haber quebrantado varios preceptos del Budismo. En este caso son seres más siniestros ya que no solo gustan de asustar a la personas, sino que además llegan a beber su sangre e inclusive a asesinarlas para comérselas. Sus presas predilectas son aquellas otras personas que igualmente han quebrantado la doctrina budista o los hombres.
Es común que se le confunda con los nukekubi, cuyas cabezas flotan independientes del cuerpo, debido a una historia de 1903 de Lafcadio Hern, un reconocido escritor extranjero de la cultura japonesa; quien les atribuyó el nombre de rokurokubi a este otro tipo de yokai, lo cual es erróneo. También existen hombres con las mismas capacidades pero se les llama rokurokubei. Los tanuki, un tipo de mapache fantástico muy travieso; se divierten tomando la forma de una rokurokubi para asustar a las personas.
Escena de la película Yôkai hyaku monogatari (1968) con una rokurokubi:
Mikoshi-nyudo (Monje Desproporcionado)
También llamado miage-nyudo. Se trata de un yokai con la apariencia de un gran monje como de 4,3 metros de altura, que entre más se le mire hacia arriba, más crecerá; y cada vez más miedo nos dará. Además, si se le observan sus desorbitados ojos durante mucho tiempo, nos puede provocar la muerte. A veces se le dibuja con un gran cuello y un tercer ojo, pero no siempre se ve así. Se le puede encontrar en áreas solitarias o montañosas. Dice la leyenda que si exclamamos “mikoshita” (¡yo veo más alto!), el mikoshi-nyudo desaparecerá. La verdadera identidad de este yokai es desconocida, ya que no se trata de ningún monje maldito, sino más bien se cree que sea obra de los tanukis, kitsunes o tejones.
Kuchisake-onna (Mujer de la Boca Rajada)
La kuchisake-onna es otro yokai muy popular, en especial en tiempos modernos con las leyendas urbanas. Se trata de una mujer que fue cruelmente mutilada por su celoso esposo, la cual regresó como un espíritu vengativo dispuesta a repetir los mismos actos de tortura a los que fue sometida.
Según cuenta la leyenda, la víctima fue una joven del período Heian (794-1185) quien era la esposa o la concubina de un samurai. Era una mujer muy hermosa, pero al mismo tiempo muy superficial y supuestamente también engañaba a su esposo. Cuando el samurái lo descubrió se sintió traicionado y estalló en una furia de celos, atacó a la joven y con su katana le rajó la boca de oreja a oreja, al tiempo que le gritaba: “¡Quién va a creer que eres hermosa ahora!”. La profunda herida le produjo la muerte.
Producto de esta leyenda es que hoy en día es común escuchar sobre la kuchisake-onna como una bella y misteriosa mujer que deambula en noches de neblina portando una mascarilla, lo cual es muy común observar en Japón como medida de prevención para el contagio de enfermedades. Cuando alguien se cruza en su camino, ella le preguntará “¿Soy hermosa?” (Watashi kirei); si la persona responde que sí, se retirará la mascarilla revelando la enorme boca partida y le preguntará, “¿Qué tal ahora?” (Kore demo). Llegado este punto, si la horrorizada víctima responde que no, la kuchisake-onna le desfigurará la boca igual a la de ella (en algunas versiones se dice que para ello utiliza unas grandes tijeras). Luego la víctima será llevada a su antigua casa, donde le asesinará. Si en cambio la víctima responde que sí, ella le seguirá desapercibida hasta la entrada de su casa, donde sorpresivamente le matará, ya que kirei (bonita) es un homófono de la palabra kire (cortar). En otras versiones se dice que si se le dice que sí, de igual manera le destajará la boca pero al menos le dejará vivir. Sea como sea, en la mayoría de los relatos se dice que es imposible escapar de ella ya que sin importar hacia donde vayamos siempre volverá a aparecer ya que se puede llegar a movilizar muy rápidamente de una manera antinatural.
Durante los años setenta se rumoraba que una forma de salvarse era respondiendo, “Eres normal”, lo que la dejaba un poco confundida lo que daba chance para escapar. En el 2000, se modificó la frase a “Mas o menos”, o preguntarle si le parecía que uno era atractivo. Para el 2010 surtía efecto la excusa de asistir a un compromiso previo, por lo ella tras disculparse se alejaba.
En 1979 se dio un boom sobre supuestos ataques de la kuchisake-onna, especialmente a niños pequeños. Probablemente se debió a que en aquella época hubo una mujer que anduvo atacando niños pero que posteriormente murió atropellada, la cual según archivos recientemente descubiertos, tenía la boca partida.
Trailer de película Carved (2007):
Eso es todo para este nuevo post, pronto vendrán más