Es difícil hacerse una idea de lo lejos que esta Bouvet del resto del planeta. Seguramente la forma más sencilla de averiguarlo es acudir hasta allí, aunque no resulta nada fácil. Tanto es así, que este trozo de tierra deshabitado es el lugar más aislado del mundo. Por ello, cuando en 1964 se descubrió un bote salvavidas abandonado, nadie daba crédito. ¿Un desastre marino? ¿una investigación del antártico del pasado? ¿los rusos? ¿los nazis? Esta fue su historia y el misterio que rodea a la extraña embarcación.
Si acudimos a Google Maps nos encontramos con un pequeño punto situado a 1.600 kilómetros de la Antártida y a 2.500 kilómetros del cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) en el océano Atlántico Sur (dependiente de Noruega). Allí está Bouvet, la isla con un área de 49 km², de los que el 93% está cubierto de glaciares que bloquean las costas sur y este. En las pocas zonas de la costa libres de hielo, durante el año asoman playas negras de arena volcánica. De hecho, es un territorio insular volcánico sub-antártico.
Pero si por algo resulta fascinante este pedazo de tierra es por su situación respecto al resto del “mundo”. La isla Bouvet es el punto de tierra firme más aislado del planeta, teniendo lo más parecido a tierra firme a más de 1.600 kilómetros a la redonda. Si en vez de tierra hablamos de personas, Bouvet se encuentra a más de dos mil kilómetros de distancia de la primera tierra habitada, en este caso Tristán de Acuña y Ciudad del Cabo respectivamente.
Con estos datos nos podemos hacer una idea de lo inusual que resultó encontrarse un bote salvavidas abandonado hace muchos años. La noticia derivó de manera irremediable en tres preguntas para intentar descifrar el misterio: ¿Quién, cómo y por qué?