Uno de los animalitos más simpáticos de la red se ha ido al cielo. Loki, el perro con más de 700 mil seguidores en Instagram, murió en Renton, Washington a causa de una enfermedad renal, con la cual lidiaba desde hace un año. Sus dueños compartieron en su cuenta oficial de Instagram la dolorosa noticia y durante los últimos días habían mantenido informados a los seguidores de Loki sobre su estado de salud.
El miércoles pasado, el veterinario del perrito lo llevó a Vancouver, donde tras un tratamiento de 36 horas vía intravenosa, su estado empeoró y fue trasladado de emergencia a Renton. En dicha ciudad, ingresó a un hospital especializado y recibió diálisis.
Las muestras de apoyo y cariño hacia el corgi galés de cinco años de edad no cesaban y más de mil 800 personas se ofrecieron para ayudar a su familia con los costos de su tratamiento. En sólo 48 horas, el fondo de emergencia creado en para el perrito en el portal GoFundMe había superado los $30 mil dólares. Se tenía previsto que con esos fondos Loki recibiera una terapia con una duración de entre dos y tres semanas, sin embargo, los esfuerzos para mantenerlo con vida fueron inútiles.
Con el corazón destrozado, el lunes por la noche Tim y Viv, dueños de Loki comunicaron a sus seguidores las malas noticias: “Loki está en un mejor lugar ahora. Lejos de la enfermedad y del dolor. Lo extrañaremos por siempre”. En sus redes sociales, se describía como un “perro normal al que le gustaba divertirse y jugar malas pasadas a sus seres humanos”. Le encantaban las largas caminatas en la playa, tomar la siesta, jugar con la pelota y comer.
El miércoles pasado, el veterinario del perrito lo llevó a Vancouver, donde tras un tratamiento de 36 horas vía intravenosa, su estado empeoró y fue trasladado de emergencia a Renton. En dicha ciudad, ingresó a un hospital especializado y recibió diálisis.
Las muestras de apoyo y cariño hacia el corgi galés de cinco años de edad no cesaban y más de mil 800 personas se ofrecieron para ayudar a su familia con los costos de su tratamiento. En sólo 48 horas, el fondo de emergencia creado en para el perrito en el portal GoFundMe había superado los $30 mil dólares. Se tenía previsto que con esos fondos Loki recibiera una terapia con una duración de entre dos y tres semanas, sin embargo, los esfuerzos para mantenerlo con vida fueron inútiles.
Con el corazón destrozado, el lunes por la noche Tim y Viv, dueños de Loki comunicaron a sus seguidores las malas noticias: “Loki está en un mejor lugar ahora. Lejos de la enfermedad y del dolor. Lo extrañaremos por siempre”. En sus redes sociales, se describía como un “perro normal al que le gustaba divertirse y jugar malas pasadas a sus seres humanos”. Le encantaban las largas caminatas en la playa, tomar la siesta, jugar con la pelota y comer.