Hoy en día la expresión “Las aldeas de Potemkin” se utiliza para nombrar cualquier maniobra política o militar que tiene como objetivo ocultar o disfrazar la realidad a ojos de dirigentes, autoridades y poderes centrales. La verdad es que es una frase poco usada entre la población aunque si es bien conocida por los políticos que suelen utilizar este tipo de maniobras. De todos modos, detrás de esta curiosa expresión hay una aun más curiosa historia. En este post vamos a contar el origen de “Las aldeas Potemkin”.
El 24 de septiembre marca el 277 ° cumpleaños de Gregorio Potemkin - líder militar y estadista, un favorito de la emperatriz Catalina II.
Construcción de “Las aldeas Potemkin”
El 22 de abril de 1787 una abigarrada flotilla rusa de 11 galeras especialmente armadas y acompañada por una escolta de numerosas barcas comenzó a navegar el Dnieper desde las inmediaciones de Kiev en dirección sur, rumbo a la recién conquistada Crimea. En la primera de ellas, bautizada con el propio nombre del río, viajaba Catalina la Grande, Zarina de todas las Rusias desde el derrocamiento y asesinato de su marido un cuarto de siglo antes. En la segunda, llamada Bug, se había instalado el organizador del viaje a quien todos denominaban Serenissimus, acompañado de sus cinco sobrinas y al parecer amantes. Era él quien se la jugaba en el empeño.
Serenissimus no era otro sino Su Muy Serena Alteza Príncipe del Sacro Imperio Romano, Príncipe de Táuride, comandante en jefe del Ejército ruso y gran almirante de la Flota del Mar Negro, Gregory Alexandrovitch Potemkin. Audaz oficial de caballería de familia venida a menos, Potemkin había participado en el golpe que había dejado el trono en manos de Catalina II, se había convertido en su amante y, según versiones nunca desmentidas, había llegado incluso a contraer matrimonio con ella.
Con ayuda del ejército y los civiles de la zona consiguió reparar y pintar todas las carreteras y fachadas por donde iba a pasar la comitiva de su alteza. Aun con estos arreglos, Potemkin se dio cuenta de que no era suficiente, quería darle a Crimea un aspecto más nuevo y más sofisticado. Es por ello que mandó construir pueblos fantasmas, pueblos cuyas casas eran solo una fachada, no tenían habitaciones ni ningún otro muro que no fuera el frontal (El que Catalina II vería).
Estas aldeas fantasmas debían tener, por orden de Potemkin, el aspecto más próspero que les fuera posible improvisar. Pero aquí no terminó la cosa, el gobernador de Crimea obligó a que el pueblo saliera a la calle con sus mejores galas, las mujeres con vestidos y los hombres de traje. Debían aplaudir y vitorear a Catalina a su paso, de lo contrario el ejército tomaría medidas contra los que no lo hicieran.
El día de la visita de Catalina a Crimea
El día de la visita de Catalina II llegó, seguramente esa noche Potemkin no durmió bien, sabía que Catalina podía descubrir aquella farsa. Pero no fue así, estas casas compuestas únicamente de fachadas falsas, cumplieron con su deber y Catalina pudo comprobar para su agrado “La gran prosperidad y el gran afecto del pueblo de Crimea”.
La zarina quedó maravillada y volvió a su casa pensando que en Crimea existía un gran amor por la corona y un altísimo grado de sofisticación y prosperidad económica. Menos mal que no le dio por abrir ninguna de las puertas de los pueblos fantasma…
Incluso en 1786 Potemkin comenzó los preparativos para la reunión de la emperatriz. La medida en que el trabajo se llevó a cabo, fue realmente impresionante, a veces incluso llegando a la tiranía. Esto es confirmado por la historia de la "sociedad de la Amazonia."
Una vez, en una conversación con la reina Potemkin dijo que en la guerra de Crimea en el regimiento griego servían regularmente no sólo hombres, sino también mujeres. A continuación, se vio obligado a pedir la formación inmediata de la compañía de mujeres, para probar su caso. Como resultado, se reunió para Catherine la compañía de "Amazonas" en trajes increíbles y armadas con fusiles.
En Irlanda del Norte, ante la inminente visita de los líderes del G-8, durante los días 17 y el 18 de julio de 2013 se trató de disimular los rigores de la crisis con pegatinas en los escaparates y pinturas
Aquí hay una cafetería llena de personas falsas
¿Y vos? ¿Conoces algún otro ejemplo de “Aldeas de Potemkin”?
Si es así, dejá un comentario más abajo.
Construcción de “Las aldeas Potemkin”
El 22 de abril de 1787 una abigarrada flotilla rusa de 11 galeras especialmente armadas y acompañada por una escolta de numerosas barcas comenzó a navegar el Dnieper desde las inmediaciones de Kiev en dirección sur, rumbo a la recién conquistada Crimea. En la primera de ellas, bautizada con el propio nombre del río, viajaba Catalina la Grande, Zarina de todas las Rusias desde el derrocamiento y asesinato de su marido un cuarto de siglo antes. En la segunda, llamada Bug, se había instalado el organizador del viaje a quien todos denominaban Serenissimus, acompañado de sus cinco sobrinas y al parecer amantes. Era él quien se la jugaba en el empeño.
Serenissimus no era otro sino Su Muy Serena Alteza Príncipe del Sacro Imperio Romano, Príncipe de Táuride, comandante en jefe del Ejército ruso y gran almirante de la Flota del Mar Negro, Gregory Alexandrovitch Potemkin. Audaz oficial de caballería de familia venida a menos, Potemkin había participado en el golpe que había dejado el trono en manos de Catalina II, se había convertido en su amante y, según versiones nunca desmentidas, había llegado incluso a contraer matrimonio con ella.
Con ayuda del ejército y los civiles de la zona consiguió reparar y pintar todas las carreteras y fachadas por donde iba a pasar la comitiva de su alteza. Aun con estos arreglos, Potemkin se dio cuenta de que no era suficiente, quería darle a Crimea un aspecto más nuevo y más sofisticado. Es por ello que mandó construir pueblos fantasmas, pueblos cuyas casas eran solo una fachada, no tenían habitaciones ni ningún otro muro que no fuera el frontal (El que Catalina II vería).
Estas aldeas fantasmas debían tener, por orden de Potemkin, el aspecto más próspero que les fuera posible improvisar. Pero aquí no terminó la cosa, el gobernador de Crimea obligó a que el pueblo saliera a la calle con sus mejores galas, las mujeres con vestidos y los hombres de traje. Debían aplaudir y vitorear a Catalina a su paso, de lo contrario el ejército tomaría medidas contra los que no lo hicieran.
El día de la visita de Catalina a Crimea
El día de la visita de Catalina II llegó, seguramente esa noche Potemkin no durmió bien, sabía que Catalina podía descubrir aquella farsa. Pero no fue así, estas casas compuestas únicamente de fachadas falsas, cumplieron con su deber y Catalina pudo comprobar para su agrado “La gran prosperidad y el gran afecto del pueblo de Crimea”.
La zarina quedó maravillada y volvió a su casa pensando que en Crimea existía un gran amor por la corona y un altísimo grado de sofisticación y prosperidad económica. Menos mal que no le dio por abrir ninguna de las puertas de los pueblos fantasma…
Incluso en 1786 Potemkin comenzó los preparativos para la reunión de la emperatriz. La medida en que el trabajo se llevó a cabo, fue realmente impresionante, a veces incluso llegando a la tiranía. Esto es confirmado por la historia de la "sociedad de la Amazonia."
Una vez, en una conversación con la reina Potemkin dijo que en la guerra de Crimea en el regimiento griego servían regularmente no sólo hombres, sino también mujeres. A continuación, se vio obligado a pedir la formación inmediata de la compañía de mujeres, para probar su caso. Como resultado, se reunió para Catherine la compañía de "Amazonas" en trajes increíbles y armadas con fusiles.
En Irlanda del Norte, ante la inminente visita de los líderes del G-8, durante los días 17 y el 18 de julio de 2013 se trató de disimular los rigores de la crisis con pegatinas en los escaparates y pinturas
Aquí hay una cafetería llena de personas falsas
¿Y vos? ¿Conoces algún otro ejemplo de “Aldeas de Potemkin”?
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