Los suicidios más famosos de la historia.
Kurt Cobain
se disparó con una escopeta a la cabeza. En su úlimo disco cantaba "Me odio y quiero morir". Fue uno de los suicidios más polémicos. El cantante era politoxicómano y se dice que eso le llevó al borde de la locura y la depresión.
La familia suicida
Horacio Quiroga (1878-1937) A la tierna edad de tres meses es testigo de como su padre se quita la vida disparándose en la cabeza con una escopeta. Su madre vuelve a casarse y después de cinco años de matrimonio, el padrastro se suicida con idéntico método al que había usado su padre biológico. Con el tiempo, el joven Quiroga se hace profesor de castellano en el Colegio Británico de Buenos Aires y se casa con una alumna, que en 1915 se suicida bebiendo un líquido para revelar fotografías. Mantiene un breve idilio y una larga amistad con Alfonsina Storni (quien se suicidaría 20 años después arrojándose al mar) en la siguiente etapa de su vida. Un amigo le consigue el puesto de cónsul de Uruguay en la capital porteña, y lo pierde después de que el mismo amigo se suicidase. Un año y un día antes de que se quite la vida su gran amigo Leopoldo Lugones (arsénico), Quiroga ingiere una dosis letal de cianuro. Poco más tarde se suicidaría su hija mayor, Eglé y a su único hijo varón, Darío, le tocó el turno en 1951.
Un suicidio por seguir una moda
Hannah Bond "niña emo" de 13 años se suicido en su cuarto, despues de dos semanas de haber entrado al estilo emo ella era fan de my chemical romance y supuestamente estaba obsesionada con el disco The Black Parade y con la muerte, empezo a cortarse y a llenar sus paginas de internet tales como bebo de fotos de chicas con las venas cortadas u ositos rosados colgados del cuello llenos de sangre, My Chemical Romance es una banda acusada de promuever el suicidio. se ahorcó con una corbata para impresionar a sus compañeros. La joven, originaria de East Peckham, dejó una nota suicida en la que empleó el pseudónimo “Desastre viviente”. Al regresar de casa de un amigo, Hannah Bond le dijo a sus padres “que se quería matar”, quienes le respondieron “No seas tonta”. La adolescente fue encontrara colgada en una litera una hora después de su advertencia.
El suicidio más exagerado
Raymond Roussel (1877-1933): Un dandy viajero, millonario y drogadicto publica Locus Solus e Impresiones de África, con un inimitable estilo basado en la homofonía. Aunque más que por su obra se le recuerda por ser autor de cabecera de los surrealistas, los oulipo y los escritores de la nouveu roman. A la hora de su suicidio no quiso dejar abierta la puerta al fracaso. Según cuenta Leonardo Sciacia (su único biógrafo) ingiere 16 ampollas de Somnothyril, quince de Sonéryl, diez de Hypalène, once de Lutonal, ocho de Phanadorme, una caja de Declonol, un frasco de Hyrpholene, diez ampollas de Neurinare y doce de Veriane para suicidarse. Sobra decir que lo consigue.
El suicidio más espectacular
Yukio Mishima (1925-1970) Enamorado del pasado de Japón y enemigo acérrimo de la sociedad nipona occidentalizada de post-guerra , sus novelas destilan un aire rancio y conservador en sus peores pasajes, poético y espiritual en los mejores. Su obra más importante es la tetralogía de novelas El mar de la fertilidad‘. El 25 de Noviembre de 1970, después de entregar a su editor el manuscrito del libro que completaba la saga, Mishima se dirigió con tres compinches a un cuartel del ejército japonés. Entraron en la oficina del general, le ataron a una silla y Mishima salió al balcón del despacho. Anunció que estaba dando un golpe de estado y empezó a leer su lista de demandas, que incluían la vuelta del emperador. Los soldados se mofaron de él, y Mishima, dentro de la oficina, se practicó el suicidio ritual del seppuku rajándose el vientre. Un suicidio lento y doloroso, en el que los jugos gástricos van poco a poco corroyendo los órganos. Cuando ya había sufrido lo bastante, y siguiendo las normas que indica el ritual, un compinche intentó cortarle la cabeza, pero falló por tres veces. A la cuarta, consiguió separársela del cuerpo.
Un suicidio en conjunto
Hitler y su mujer, Eva Braun, se suicidaron juntos. Entraron a una habitación, cerraron la puerta y Hitler se disparaba un tiro a la cabeza mientras Eva ingería veneno.
El suicidio más difícil
Un aplauso al suicidio más estúpido
Michael Strunge (1958-1986) Poeta noruego influenciado por The Cure y Joy Division (¿Robert Smith es una influencia literaria válida?) se convierte en el bardo de culto de los góticos nórdicos. En una de los permisos para salir del psiquiátrico en el que lleva ingresado cinco años, Strunge salta desde la ventana del piso de un amigo. Sus últimas palabras fueron “¡Mirad! ¡Puedo volar!”.
Premio al suicidio más aparatoso
Nicolás de Chamfort (1741-1794) Escritor parísino, brillante y mundano es mucho más conocido por sus citas y epigramas que por cualquiera de sus libros. Durante la Revolución Francesa, se opone al Terror de Robespierre y es encarcelado durante un breve periodo de tiempo. Aterrorizado ante la posibilidad de volver a ser detenido y procesado, se pega un tiro en el paladar, con tan mala suerte que se destroza la nariz y la mandíbula pero no se mata. Toma entonces un abrecartas de su escritorio y se apuñala varias veces en el cuello, sin éxito. Desesperado, lo intenta en el pecho y en la pierna, pero pierde la consciencia antes de conseguir matarse. Lo encuentra su criado en un charco de sangre y Chamfort acabará sus días en un hospital entre, imaginamos, un dolor considerable.
VINCENT VAN GOGH
Durante la noche del 27 de julio de 1890, a la edad de 37 años, caminó a un campo con un revólver donde se disparó en el pecho. A pesar de su herida se arrastró de vuelta a la posada Ravoux; murió el 29 de julio de 1890, dos días después, en brazos de su hermano Theo, "Yo arriesgué mi vida por mi trabajo, y mi razón siempre fue menoscabada": éstas son las palabras de Vincent en su última carta encontrada en su bolsillo el 29 de julio de 1890.