Lo que me llama la atención es que nadie haya inmortalizado a Juan del Gualeyán en el espacio cibernético. No es que sea un santo, o un prócer... bah, no sé, desconozco de su existencia como ser humano. Quizás hasta bien merecido se lo tenga el no aparecer en Internet. Lo único que encontré lo hice gracias a Juan de Mairena, blog que nunca leí pero me dijeron que es muy bueno. Vean por ahí que un tal "Juan Pablo @" deja unas estrofas:
Porque Juan del Gualeyan?
Desde el principio y ya estando enamorado de Paula, Juan Juan Juan de la costa del Gualeyan, sonaba sin querer una y otra vez y otra vez. En esa época estaba yo en segundo grado de la escuela 242 mas conocida como “la fiscal”. En los primeros meses, yo supongo que en abril del 93, los de cuartos grado bailaron esa chamarrita. Siempre que se preparaba un acto, la canción se escuchaba desde el salón de actos, donde se ensayaba donde las chicas hacian gimnasia en invierno y la gente de la cooperadora pastelitos y pollos cuando la cocina quedaba grande. Por allá se codifico ese Juan Juan Juan del costa del gualeyán. Insistentemente unos y otros compañeros me la tarareaban alusivamente y reconozco que me hacía gracia, es decir y sin recordar bien las causas rescato que me gustaba. Además y esto es fiel en el recuerdo, la lily, madre de un amigo que tenía un salón de venta frente del colegio y que sabía todo de Paula y de mi, y de nuestro amor y de las cosas extrañas y que tenía en el fondo de la casa unas aves que siempre me llamaron la atención y que a los doce años le prestaba la chata a bruno, mi amigo, para que maneje, la lily, me la cantaba siempre. Dos por tres, azarosamente y con un sonrisa pequeña antes de darme une beso. Si me acuerdo eso.
Después de eso vino reclamala Juan y me pego distinto, pero ese es otro vaso.
Invitado por las preguntas de Agustina, y de Eugenia, decidí buscar algo más externos, al decir del cumpleañero. Así encontré una noticia de cuya fuente no me fío, solo por respeto al indubio pro reo y con todo lo que ello implica.
El ex policía y artista entrerriano Juan Carlos Mondragón, autor de la famosa chamarrita Juan del Gualeyán, fue procesado y embargado en el marco de una causa por delitos de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura militar en la provincia.
La jueza federal de Concepción del Uruguay, Beatriz Aranguren, procesó a Francisco Crescenzo, ex subcomisario de la delegación local de la Policía Federal, y a Mondragón, ex jefe de la Departamental Gualeguaychú de la Policía.
Los cargos contra los imputados son allanamiento ilegal de vivienda, privación ilegítima de la libertad y torturas en asociación ilícita, dijeron fuentes judiciales.
Mondragón se había presentado a indagatoria el miércoles 29 de abril y se retiró del Juzgado Federal sin quedar detenido. Es uno de los autores de la música de la chamarrita Juan del Gualeyán, que hicieron Los Hermanos Cuestas.
Formalmente está denunciado por cometer delitos de lesa humanidad contra Hugo Angerosa, de Gualeguaychú, quien en noviembre del año pasado relató a diario Uno: “Fui detenido el miércoles 30 de septiembre de 1976, a las 23.30, por personal del Ejército de Gualeguaychú, acá en la ciudad. Estaba al mando del allanamiento el entonces teniente del Ejército Federico Anschütz y el segundo jefe fue el comisario de la Policía de Entre Ríos Juan Carlos Mondragón, el mismo de Los Hermanos Cuestas”.
En fin mi desolación me remite a estar siempre humilde, dado que la condición humana es algo muy extraño. Es importante recordar como sugiere Tomas Abraham estas dualidades, como una la misma persona puede ser capaz de generar algo bello y también atrocidades. Es decir el presupuesto Aristotélico de que el hombre conocedor de lo bello y de lo bueno, no hace el mal, o no puede elegirlo, cae, es ineficaz. Es decir no es valido como criterio.
Circunstanciado el hombre por creencias determinadas, que pueden ser absurdas y sin el conveniente ejercicio de analizar sus causas y sus consecuencias, pareciera que el hombre puede hacer cualquier cosa. Quizás por eso Buda señalaba sin señalar la necesidad de no construir un pensamiento dogmático.
En otras palabras, e interpretativamente, es nuestro deber, tener un pensamiento propio, reflexivo sobre las cosas que creemos. Lo hagamos o no, es decir seamos o no concientes, igual nos determina como seres. Podemos equivocarnos y hacerlo es parte de un proceso muy extraño e incomprensible de nuestra historia personal como de la humanidad. Pero me parece por mucho mejor equivocarnos a cuenta de nosotros mismos que a cuenta de otro.
Esto no quita escuchar opiniones disidentes. Tampoco quita estudiar o conocer los textos sagrados.
Tampoco como señala Savater implica respetar cualquier clase de fundamento ni opinión, no cuando sus fundamentos son estúpidos, infundados o antidemocráticos. Porque? porque no es lo mismo. Que no es lo mismo? Los efectos no son los mismos, los efectos sobre la realidad, es decir sobre la vida de las personas, de muchas personas, de nosotros, de las otros y del medio ambiente.
En fin, se que Paula me espera. Y también se ahora que llevo un seudónimo fruto de la creación de presunto genocida. Y que no es lo mismo. Paradójicamente Por algún motivo me resulta humano y me recuerda la miseria de la que soy capaz. Y me recuerda a un verso que no pude encontrar.
Orillando el Gualeyán,
ni bien caiva la oración,
bien montau pasaba Juan,
entrerriano y buen cantor.
Era un criollo del lugar,
un paisano cumplidor,
buen amigo y servicial
y animoso en su acordeón.
Y yo trataré de completar:
Juan, Juan, Juan,
de la costa ‘el Gualeyán.
Entrerriano y buen cantor
y animoso en su acordeón.
Y más no puedo, porque no me acuerdo. El cassette (¿o la cassette?) de Los Hermanos Cuestas es de mi papá y está en su casa. Y sin música esto tiene menos gracia que no sé qué.
Resumen lvl 5= Era un cantor con facha y tocaba la acordeon
Porque Juan del Gualeyan?
Desde el principio y ya estando enamorado de Paula, Juan Juan Juan de la costa del Gualeyan, sonaba sin querer una y otra vez y otra vez. En esa época estaba yo en segundo grado de la escuela 242 mas conocida como “la fiscal”. En los primeros meses, yo supongo que en abril del 93, los de cuartos grado bailaron esa chamarrita. Siempre que se preparaba un acto, la canción se escuchaba desde el salón de actos, donde se ensayaba donde las chicas hacian gimnasia en invierno y la gente de la cooperadora pastelitos y pollos cuando la cocina quedaba grande. Por allá se codifico ese Juan Juan Juan del costa del gualeyán. Insistentemente unos y otros compañeros me la tarareaban alusivamente y reconozco que me hacía gracia, es decir y sin recordar bien las causas rescato que me gustaba. Además y esto es fiel en el recuerdo, la lily, madre de un amigo que tenía un salón de venta frente del colegio y que sabía todo de Paula y de mi, y de nuestro amor y de las cosas extrañas y que tenía en el fondo de la casa unas aves que siempre me llamaron la atención y que a los doce años le prestaba la chata a bruno, mi amigo, para que maneje, la lily, me la cantaba siempre. Dos por tres, azarosamente y con un sonrisa pequeña antes de darme une beso. Si me acuerdo eso.
Después de eso vino reclamala Juan y me pego distinto, pero ese es otro vaso.
Invitado por las preguntas de Agustina, y de Eugenia, decidí buscar algo más externos, al decir del cumpleañero. Así encontré una noticia de cuya fuente no me fío, solo por respeto al indubio pro reo y con todo lo que ello implica.
El ex policía y artista entrerriano Juan Carlos Mondragón, autor de la famosa chamarrita Juan del Gualeyán, fue procesado y embargado en el marco de una causa por delitos de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura militar en la provincia.
La jueza federal de Concepción del Uruguay, Beatriz Aranguren, procesó a Francisco Crescenzo, ex subcomisario de la delegación local de la Policía Federal, y a Mondragón, ex jefe de la Departamental Gualeguaychú de la Policía.
Los cargos contra los imputados son allanamiento ilegal de vivienda, privación ilegítima de la libertad y torturas en asociación ilícita, dijeron fuentes judiciales.
Mondragón se había presentado a indagatoria el miércoles 29 de abril y se retiró del Juzgado Federal sin quedar detenido. Es uno de los autores de la música de la chamarrita Juan del Gualeyán, que hicieron Los Hermanos Cuestas.
Formalmente está denunciado por cometer delitos de lesa humanidad contra Hugo Angerosa, de Gualeguaychú, quien en noviembre del año pasado relató a diario Uno: “Fui detenido el miércoles 30 de septiembre de 1976, a las 23.30, por personal del Ejército de Gualeguaychú, acá en la ciudad. Estaba al mando del allanamiento el entonces teniente del Ejército Federico Anschütz y el segundo jefe fue el comisario de la Policía de Entre Ríos Juan Carlos Mondragón, el mismo de Los Hermanos Cuestas”.
En fin mi desolación me remite a estar siempre humilde, dado que la condición humana es algo muy extraño. Es importante recordar como sugiere Tomas Abraham estas dualidades, como una la misma persona puede ser capaz de generar algo bello y también atrocidades. Es decir el presupuesto Aristotélico de que el hombre conocedor de lo bello y de lo bueno, no hace el mal, o no puede elegirlo, cae, es ineficaz. Es decir no es valido como criterio.
Circunstanciado el hombre por creencias determinadas, que pueden ser absurdas y sin el conveniente ejercicio de analizar sus causas y sus consecuencias, pareciera que el hombre puede hacer cualquier cosa. Quizás por eso Buda señalaba sin señalar la necesidad de no construir un pensamiento dogmático.
En otras palabras, e interpretativamente, es nuestro deber, tener un pensamiento propio, reflexivo sobre las cosas que creemos. Lo hagamos o no, es decir seamos o no concientes, igual nos determina como seres. Podemos equivocarnos y hacerlo es parte de un proceso muy extraño e incomprensible de nuestra historia personal como de la humanidad. Pero me parece por mucho mejor equivocarnos a cuenta de nosotros mismos que a cuenta de otro.
Esto no quita escuchar opiniones disidentes. Tampoco quita estudiar o conocer los textos sagrados.
Tampoco como señala Savater implica respetar cualquier clase de fundamento ni opinión, no cuando sus fundamentos son estúpidos, infundados o antidemocráticos. Porque? porque no es lo mismo. Que no es lo mismo? Los efectos no son los mismos, los efectos sobre la realidad, es decir sobre la vida de las personas, de muchas personas, de nosotros, de las otros y del medio ambiente.
En fin, se que Paula me espera. Y también se ahora que llevo un seudónimo fruto de la creación de presunto genocida. Y que no es lo mismo. Paradójicamente Por algún motivo me resulta humano y me recuerda la miseria de la que soy capaz. Y me recuerda a un verso que no pude encontrar.
Orillando el Gualeyán,
ni bien caiva la oración,
bien montau pasaba Juan,
entrerriano y buen cantor.
Era un criollo del lugar,
un paisano cumplidor,
buen amigo y servicial
y animoso en su acordeón.
Y yo trataré de completar:
Juan, Juan, Juan,
de la costa ‘el Gualeyán.
Entrerriano y buen cantor
y animoso en su acordeón.
Y más no puedo, porque no me acuerdo. El cassette (¿o la cassette?) de Los Hermanos Cuestas es de mi papá y está en su casa. Y sin música esto tiene menos gracia que no sé qué.
Resumen lvl 5= Era un cantor con facha y tocaba la acordeon